La decisión de la Conselleria de Salut de suspender cautelarmente la actividad de la cocina central de una empresa de catering que suministra alrededor de 2.000 menús diarios a 33 centros públicos de Mallorca merece una valoración inequívocamente positiva. No porque la noticia sea buena en sí misma, sino porque demuestra que los mecanismos de control funcionan y que las administraciones públicas actúan cuando detectan situaciones que pueden comprometer la seguridad alimentaria de miles de alumnos.
Los comedores escolares no son un servicio cualquiera. Cada día, miles de familias depositan su confianza en que los alimentos que reciben sus hijos cumplen con las máximas garantías sanitarias. Cuando una empresa asume la responsabilidad de alimentar a tantos alumnos, debe hacerlo conforme a elevados estándares de calidad y seguridad absolutamente rigurosos. Por ello, cuando una inspección oficial detecta incumplimientos, la respuesta debe ser rápida, firme y proporcionada.
Eso es precisamente lo que han hecho las autoridades competentes. A la vista de las irregularidades observadas durante la inspección realizada por los servicios de Seguridad Alimentaria, Salut acordó la suspensión cautelar de la actividad de la cocina central afectada hasta que se corrijan las deficiencias detectadas. Se trata de una medida prudente, responsable y plenamente justificada. La prioridad debe ser siempre la protección de los usuarios, especialmente cuando hablamos de niños.
La prioridad debe ser siempre la protección de los usuarios, especialmente cuando hablamos de niños
Conviene recordar que las actuaciones preventivas son mucho más valiosas que las intervenciones posteriores a una intoxicación o a cualquier incidente sanitario. La experiencia demuestra que los controles periódicos son imprescindibles para garantizar el cumplimiento de las normas y detectar posibles riesgos antes de que se conviertan en problemas de salud pública.
Ahora corresponde a la empresa corregir las deficiencias señaladas y acreditar que reúne todas las condiciones exigidas para reanudar su actividad. Mientras tanto, la actuación de Salut merece reconocimiento. Porque cuando se trata de la alimentación de nuestros escolares, la prevención nunca es excesiva y la tolerancia con las irregularidades debe ser exactamente cero.




