Más allá de los cambios normativos, el sector afronta otros desafíos que afectan directamente a los ciudadanos, como la evolución del abastecimiento de medicamentos, el fenómeno 'Ozempic', el consumo excesivo de analgésicos o las dificultades para atraer nuevos profesionales a las oficinas de farmacia. En esta entrevista, Terrades también analiza el papel que pueden desempeñar las farmacias para acercar servicios sanitarios a la población y contribuir a aliviar parte de la presión asistencial que soporta la Atención Primaria.

Hace poco más de un año asumió la presidencia del Colegio de Farmacéuticos tras los 25 años de Antoni Real. ¿Qué balance hace?
- El balance es muy positivo. La transición fue natural porque ya conocía bien el funcionamiento del colegio y nuestra principal idea era darle un enfoque más moderno y digitalizado, acorde con los tiempos. Creo que lo estamos consiguiendo.
El feedback de los colegiados es bueno: han notado los cambios, pero manteniendo los pilares que han caracterizado siempre a la institución. Sobre esa base, estamos impulsando la modernización, la digitalización y una mayor presencia en el entorno digital.
¿Cuáles han sido los avances más destacados en este proceso de modernización?
- Hemos incorporado inteligencia artificial a la base de datos de medicamentos y hemos dado un giro a la comunicación con los colegiados, reforzando la presencia en redes sociales y apostando por la formación y la comunicación en streaming.
"Queremos que toda la relación con el colegiado sea digital"
Además, estamos desarrollando una App del colegio que permitirá comunicarnos y realizar trámites de forma mucho más ágil. Todavía está en fase de pruebas, pero creemos que marcará un antes y un después en la relación con los colegiados.
¿Qué aportará esta nueva aplicación y cuándo prevén que pueda estar operativa?
- Espero que después del verano tengamos una versión básica en funcionamiento. Será una herramienta viva, a la que iremos incorporando nuevas funcionalidades progresivamente.
La principal mejora será la segmentación de las comunicaciones. El Cofib reúne a farmacéuticos de ámbitos muy distintos y la aplicación permitirá que cada información llegue únicamente a los profesionales a los que va dirigida, agilizando y personalizando mucho más la comunicación.

Usted suele defender una farmacia más integrada en el sistema sanitario. ¿Se está desaprovechando su potencial?
- Creo que cada vez menos, aunque todavía queda camino por recorrer. La farmacia es probablemente la red sanitaria mejor distribuida del territorio: llegamos prácticamente a toda la población y, en muchos lugares, somos el profesional sanitario más cercano al ciudadano. Eso nos sitúa en una posición privilegiada para colaborar en prevención, promoción de la salud y detección precoz de enfermedades. La Administración está empezando a darse cuenta y cada vez contamos con más participación en programas de salud pública.
¿Qué funciones pueden asumir para ayudar a descongestionar la Atención Primaria?
- Muchas de las que ya estamos realizando. El mejor ejemplo son los cribados. La participación de las farmacias en el programa de detección precoz del cáncer de colon ha demostrado que, cuando acercas el servicio al ciudadano, aumentan significativamente las tasas de participación, lo que permite detectar antes la enfermedad y salvar vidas. También hemos avanzado en la dispensación colaborativa de medicamentos hospitalarios, evitando desplazamientos innecesarios a los pacientes. Y próximamente participaremos en el cribado del cáncer de cuello uterino, facilitando los kits de automuestra y ofreciendo información sobre todo el proceso.
"Cada cribado que entra en la farmacia acerca la sanidad al ciudadano"
El COVID marcó un antes y un después sin ninguna duda. Durante la pandemia, muchos centros sanitarios redujeron o cerraron actividad mientras las farmacias permanecieron abiertas, lo que hizo visible la capacidad de la red farmacéutica para colaborar con el sistema sanitario. Además, fue la primera vez que las farmacias participaron activamente en programas de cribado vinculados a la historia clínica del paciente, con resultados registrados y compartidos con otros profesionales, lo que supuso un cambio muy importante en la percepción de la Administración.
Dos normas marcarán el futuro del sector: la Ley del Medicamento y la Ley de Ordenación Farmacéutica de Baleares. ¿Qué esperan de ellas?
- La Ley del Medicamento necesita una actualización profunda, porque afecta a todo el ciclo del medicamento y el contexto actual poco tiene que ver con el de hace décadas: han cambiado los pacientes, la tecnología y el sistema sanitario. En cuanto a la Ley de Ordenación Farmacéutica de Baleares, somos optimistas. Hemos participado activamente en su elaboración para que represente a todos los ámbitos de la profesión: farmacia comunitaria, hospitalaria, administración, investigación y docencia.
¿Qué ganarán los ciudadanos con la futura ley autonómica?
- Una farmacia más moderna y mejor integrada en el sistema sanitario. La norma pretende aprovechar mejor las capacidades profesionales de los farmacéuticos y reforzar la calidad asistencial, además de favorecer el desarrollo profesional y adaptarse a las nuevas necesidades sanitarias. Creemos que puede situar a Baleares entre las comunidades con una legislación farmacéutica más avanzada, aunque su aprobación dependerá del consenso político en el Parlament y de que no se bloquee el proceso.

La implantación de Sigma generó numerosas incidencias en sus primeros meses. ¿Puede darse ya por superada esa etapa?
- La puesta en marcha fue complicada, especialmente para las farmacias, porque somos el lugar al que acuden los pacientes cuando tienen problemas para acceder a su medicación y, en muchas ocasiones, tuvimos que dar explicaciones por incidencias que no dependían de nosotros. Hubo dificultades importantes, sobre todo con la receta interoperable de otras comunidades autónomas, un aspecto especialmente relevante en Baleares.
Afortunadamente, esa etapa ya está prácticamente superada. Hoy las incidencias son mínimas y el sistema funciona con bastante normalidad. Se siguen realizando mejoras y ajustes, pero la colaboración entre el IB-Salut, los equipos informáticos y las farmacias ha sido fundamental para resolver los problemas.
En los últimos años, el desabastecimiento de medicamentos ha sido un problema recurrente. ¿Cuál es la situación actual?
- Estamos en el mejor momento de los últimos años. Siguen existiendo faltas puntuales de algunos medicamentos, pero la mayoría cuentan con alternativas terapéuticas, por lo que no suponen un riesgo importante para los pacientes.
Hubo momentos muy complicados, con personas recorriendo varias farmacias para encontrar su tratamiento, pero hoy la situación es mucho más estable.
"Estamos en el mejor momento de abastecimiento de medicamentos de los últimos años"
El fenómeno Ozempic ha generado un enorme debate. ¿Le preocupa que se esté normalizando su uso con fines estéticos?
- Lo que me preocupa es que olvidemos que estamos hablando de medicamentos. Ozempic está indicado para la diabetes y no para la pérdida de peso, aunque existen otros fármacos de la misma familia autorizados específicamente para la obesidad.
Son medicamentos eficaces, pero no son milagrosos. Deben utilizarse con supervisión médica y acompañarse de una alimentación adecuada y ejercicio físico.
¿Cuáles son los principales riesgos?
- Uno de los más importantes es la sarcopenia, la pérdida de masa muscular. Cuando una persona pierde peso muy rápidamente puede perder también músculo y masa ósea.
Por eso es fundamental combinar estos tratamientos con ejercicio de fuerza y mantener un seguimiento médico adecuado. Son herramientas muy útiles, pero no están exentas de efectos secundarios. Si bien no generan adicción en sentido farmacológico, sí pueden crear cierta dependencia psicológica asociada al deseo de mantener los resultados obtenidos.

También ha alertado sobre el abuso de analgésicos. ¿Tomamos demasiados medicamentos para dolores cotidianos?
- Sí. Existe una tendencia a recurrir al medicamento con demasiada rapidez. En el caso del ibuprofeno, se ha popularizado el consumo de dosis de 600 miligramos cuando en muchas situaciones una dosis de 400 es suficiente. Estamos sobredosificando con frecuencia.
"Estamos sobredosificando ibuprofeno"
Son medicamentos muy útiles cuando se emplean correctamente, pero el problema aparece cuando se convierten en una solución automática para cualquier molestia. Deben tomarse cuando son necesarios y con criterio.
¿Qué riesgos puede tener ese abuso?
- El ibuprofeno puede provocar problemas renales y digestivos. Rafa Nadal lo explicó en su último documental: el abuso de antiinflamatorios a lo largo de su carrera le ha dejado pequeñas perforaciones intestinales y gástricas. Es un ejemplo muy gráfico de los riesgos que puede tener un uso prolongado.
Baleares ya forma farmacéuticos en la UIB, pero siguen faltando profesionales. ¿Por qué cuesta cubrir vacantes?
- La escasez de farmacéuticos para oficina de farmacia es una tónica general en toda España: los nuevos graduados tienen salidas muy atractivas (industria, control de calidad, investigación) que compiten con la farmacia comunitaria.
En Baleares el problema ha sido más pronunciado por la ausencia histórica de facultad propia, pero el grado de la UIB, ya en segundo curso, y la próxima incorporación del CEU irán generando promociones que contribuirán a resolverlo.
"Sería un error formar farmacéuticos sin farmacéuticos"
¿Qué le preocupa del nuevo grado de Farmacia?
- Creemos que debe mantener una orientación claramente sanitaria. Determinadas asignaturas deberían estar impartidas por farmacéuticos, porque aportan una visión profesional que otras disciplinas no pueden ofrecer. Hemos trasladado esta reflexión a la universidad y la receptividad ha sido buena.

Cuando finalice su mandato, ¿qué le gustaría que dijeran los farmacéuticos de usted?
- Que ayudamos a modernizar el colegio y que contribuimos a fortalecer la posición de la farmacia dentro del sistema sanitario. La farmacia ya no es únicamente un lugar donde se dispensan medicamentos; también participa en programas de salud pública, prevención y educación sanitaria. Si conseguimos una farmacia más integrada en el sistema sanitario, me daré por satisfecho.





