Desfigurada e irreconocible. Así ha reaparecido la actriz Courtney Cox en Los Angeles tras su última intervención de cirugía estética: Rostro artificial, pómulos inflamados y ojos más pequeños de lo normal.
La actriz asegura que sólo se infiltra botox y que no acude al bisturí porque su marido no le deja pero, a tenor de las imágenes, su rictus se debe a una intervención quirúrgica. Las imágenes corresponden al estreno de la película Hand of God, donde acudió esta semana acompañada de su marido Johnny McDaid.
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