Un pobre hijo de puta se sube al Túmulo de la Media Luna en TEOTIHUACAN en Méjico, porque no es una pirámide, sino una escalinata monumental con un templo en su parte superior. Saca su calibre 38 y dispara dos tambores y mata a una pobre canadiense que seguramente estaba deseando volver al hotel para tomarse un refresco. Hiere a siete más y la masa enloquecida arrolla a cinco personas.
Es la crónica de una muerte anunciada. En un país como Méjico el tipo sabe que no tiene ninguna garantía de que salir vivo. Dispara hasta que se suicida o lo suicidan que es lo más probable en ese narco estado.
Me preguntan en una entrevista hasta cuando seguirán pasando estas cosas en lugares patrimoniales, y respondo que son el mejor escenario para llamar la atención, por lo que debemos ir acostumbrándonos a consultar primero las recomendaciones consulares antes de irnos de viaje.
La vida sigue, con o sin nosotros. Recuerdo el caso de una amiga que estaba en Paris el 13 de noviembre de 2015. Paseaba por el barrio de Saint Dennis con su novio. No encontraron mesa ni en el Carillon (9 muertos) ni en el Pequeña Camboya (4 muertos) y se fueron al hotel y pasaron por delante del Bataclán media hora antes del ataque que provocó 90 fallecidos. Se encerraron en el hotel y no se enteraron de nada hasta el día siguiente.
Lo de Teotihuacan ha sido un drama inesperado y no previsible. Tal vez si, dirán algunos. En Méjico la tenencia de armas es legal, los sitios arqueológicos son espacios abiertos y desde hace dos años los recortes del gobierno mejicano, afectan especialmente la seguridad de lugares turísticos y patrimoniales. Es el castigo a su vanidad. Tener cientos de espacios arqueológicos y no tener con que vigilarlos.
Los mejicanos atribuyen al perturbado hijo de puta la filiación política y si puede ser neo fascista. Como siempre los mejicanos echan fuera sus miserias acusando a otros. Llevamos sufriendo su cansina Leyenda Negra desde hace más de un siglo, y se intensifica a medida que el país se ha convertido en un narco estado descontrolado.
El tipo no pertenece a ningún grupúsculo, ni es un lobo solitario, solo es fruto de su propia sociedad, violenta y casi marginal y ha buscado un espacio protegido de la UNESCO para montar un cadalso y su propio patíbulo. Así de simple: Un sociópata y sicópata. Habrá quien recordará que en el Túmulo de la Luna, los mexicas sacrificaron a miles de congéneres y tal vez este desgraciado de 27 años quería emular esos sacrificios. No nos equivoquemos el tipo quería quedar inmortalizado y lo ha conseguido.
O no, cuando dentro de unos meses otros nuevos hijos de puta en un efecto Copycat desplacen la noticia en el buscador. Solo su nombre, Julio César Jasso Ramírez, nos devolverá el recuerdo. Pero habrán más se lo aseguro. El ser humano es así.
Los atentados y asesinatos masivos se han desplazado a nuestros lugares patrimoniales. Egipcios y Sirios son los campeones absolutos de la masacre televisada. En un principio el objetivo fue desestabilizar los únicos recursos que tenían: el Turismo y con Egipto se consiguió. Hoy ir a Egipto a ver pirámides es deporte de riesgo.
Nos olvidamos que en España vivimos en estado de Alarma antiterrorista 4 de una escala de 5. Nuestros gobiernos han implementado un refuerzo de la vigilancia y protección en infraestructuras críticas y lugares de alta concurrencia, y poco más podemos hacer. Nuestra labor es ayudar a los cuerpos de seguridad, no entorpecer y por supuesto solidarizarnos en lo posible con las víctimas y sus familiares.
Y lo peor es que hemos aprendido a vivir en esta Feliz Arcadia amenazada
¡Qué contradicción más esquizofrénica!.
Jorge Llopis Planas
Director de Pecados del Arte





