El corazón de la bebé arrojada en un contenedor en Porto Cristo se movía. Así lo ha explicado este martes un enfermero que atendió al neonato durante la sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial contra la madre del bebé, su cuñado y su hermana.
El sanitario ha recordado ante el tribunal que el corazón del recién nacido se movía, aunque ha insistido en que ese latido podría haber sido consecuencia directa de las maniobras de reanimación. Finalmente, los profesionales sanitarios decidieron detener las actuaciones de reanimación por consenso, al constatar la inviabilidad del neonato.
POSIBLES SIGNOS DE VIDA
Antes de la declaración del enfermero, una médico que también atendió al bebé explicó que el recién nacido presentaba circulación de oxígeno en sangre, pese a que ya estaba separado de la placenta, lo que puede considerarse un signo de vitalidad.
No obstante, la facultativa matizó que la existencia de signos vitales no implica necesariamente viabilidad. “Es posible que tuviera vida, pero otra cosa es que fuera viable, y menos con los medios del Hospital de Llevant”, señaló durante su declaración.
LA MADRE, AUSENTE EN EL JUICIO
Al inicio de la sesión, la presidenta del tribunal informó al jurado de que la madre del bebé se encuentra ingresada en un hospital y ha comunicado su voluntad de renunciar a estar presente en el juicio.
En el banquillo se sientan la madre del recién nacido y el tío del bebé, para quienes la Fiscalía solicita la pena de prisión permanente revisable como presuntos autores de sendos delitos de asesinato.
También está acusada la cuñada de la madre, que se enfrenta a una multa de 5.400 euros por un supuesto delito de omisión del deber de socorro.
Según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, los hechos ocurrieron el 3 de noviembre de 2023. La mujer, que estaba embarazada de entre 26 y 27 semanas, se puso de parto en el interior de un vehículo en el que viajaba junto a los otros dos procesados.
Tras dar a luz, y a pesar de encontrarse en las inmediaciones de un centro hospitalario, la madre entregó el cuerpo del bebé al hombre, quien presuntamente lo arrojó a un contenedor cercano antes de que los tres abandonaran el lugar.
NO HABÍA RIESGO DE ABORTO
En otro momento de la sesión, ha respondido a las preguntas de las partes una ginecóloga que atendió a la madre unos días antes de los hechos. Según ha relatado, la mujer acudió a la consulta con unos dolores relacionados con la menstruación y fue al explorarla cuando la doctora constató que estaba embarazada de unas 25 semanas, extremo que la acusada aseguró que desconocía.
Sin embargo, la ginecóloga ha añadido que la mujer recibió una llamada telefónica del transcurso de la cual podía deducirse que la acusada sí que podía saber algo respecto a su estado de gestación.
En relación al feto, según la doctora, la ecografía que se le prácticó no albergó nada fuera de lo normal. El feto estaba sano y el embarazo era viable. A preguntas del jurado, la facultativo ha señalado que "no es lo más habitual" que en un embarazo que está aparentemente bien derive a los dos o tres días en un aborto espontáneo. "No había riesgo de aborto", ha concluido. La acusada, sin embargo, ya no acudió a una nueva consulta más exhaustiva para comprobar que el embarazado iba bien.








