Al recibir aviso, una patrulla de la UII (Unidad de Intervención Inmediata) se desplazó al edificio.
Pese a no recibir contestación cuando pulsaron el portero automático, los policías vieron como un hombre se asomaba por una ventana de la vivienda y les lanzaba un manojo de llaves mientras se dirigía a ellos en inglés.
Los efectivos policiales utilizaron las llaves para abrir el portal y la puerta del domicilio, donde fueron recibidos por otro hombre.
DEJÓ ENCERRADOS A LOS INQUILINOS
Al ser interrogado admitió que acababa de mantener una fuerte discusión con el propietario del piso por un presunto robo en su habitación. Según su relato, tres de sus compañeros de piso habían salido en defensa del propietario. Cuando este último abandonó el domicilio comenzó a aporrear con una navaja las puertas de las habitaciones donde se habían refugiado los inquilinos.

Ante la negativa de las víctimas a salir, colocó candados nuevos en las puertas desde el exterior y los dejó encerrados.
El hombre permitió el acceso voluntario de los policías, quienes le requirieron las llaves para liberar a los tres afectados. Dos de las víctimas se encontraban encerradas en la habitación que compartían, mientras que la tercera estaba retenida en un cuarto individual. Los perjudicados confirmaron que se habían encerrado por miedo a las amenazas y, al intentar salir un tiempo después, se percataron de que estaban privados de libertad, motivo por el cual solicitaron la ayuda policial por teléfono.
ACTITUD DESAFIANTE Y AMENAZAS
Tras liberar a las víctimas, los agentes procedieron a la detención del varón de 63 años. Durante la actuación, el arrestado mantuvo una actitud desafiante y manifestó ante los efectivos que la última vez había estado 14 años en prisión y que cuando volvies "las cosas no iban a acabar así", en clara amenaza hacia sus compañeros.
Finalmente, la Sala de Atestados instruyó las pertinentes diligencias, las cuales, junto con el detenido, fueron puestas a disposición de la Policía Nacional para su tramitación judicial.








