Sr. Director: Le escribo como profesional sanitario, movido por la profunda indignación y el sentimiento de abandono que comparto con miles de compañeros tras las recientes decisiones y declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García. Es inadmisible que quien conoce de primera mano los riesgos y el desgaste de nuestra labor, por su propia formación médica, pretenda ahora «lanzar balones fuera» para evitar que el personal sanitario pueda acceder a la jubilación anticipada mediante el reconocimiento de nuestra labor como profesión de riesgo.
Resulta paradójico, cuando no ofensivo, que se nos pida "paciencia" mientras se bloquea un derecho histórico basado en el evidente desgaste físico y mental de nuestra profesión, turnicidad mantenida durante años, existen estudios científicos que demuestran que la realización continuada durante años de noches provoca un daño irreparable sobre la salud del ser humano y la disminución de la esperanza de vida, contacto con elementos contaminantes y biológicos, riesgo real a agresiones físicas y verbales, desgaste emocional al estar expuestos durante toda una vida laboral de 30 años ó mas, como es mi caso, al sufrimiento de los pacientes, estrés, etc. Lo que iba a ser una reforma de calado se ha convertido, en palabras de los sindicatos mayoritarios del sector, en un «papel mojado» y un auténtico «incendio laboral». El Gobierno ha roto los acuerdos pactados en las mesas de negociación, eliminando de un plumazo los textos que permitían avanzar en nuestra protección.
Estamos atrapados en un laberinto burocrático donde el Ministerio de Sanidad y el de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones parecen jugar al despiste, eludiendo responsabilidades mientras el profesional de la sanidad pública sigue desprotegido por un Estatuto Marco que no reconoce la realidad de nuestras guardias, el estrés crónico y la penosidad del entorno asistencial. No podemos aceptar que se nos pretenda mantener al pie del cañón hasta edades biológicamente insostenibles para una labor de tanta responsabilidad.
Ante este bloqueo y la falta de voluntad política para coordinar a los ministerios implicados, el terreno de juego ha cambiado. Los sindicatos ya están registrando alegaciones masivas y solicitando coeficientes reductores por la vía administrativa. Pero no será suficiente con los despachos. Mis compañeros y yo tenemos claro que, si el Gobierno no rectifica, la respuesta debe estar en las calles. La huelga y las movilizaciones son el único camino que nos dejan para exigir lo que es justo: la jubilación anticipada como profesión de riesgo ¡YA!
Por mi parte, y sé que hablo en nombre de muchos colegas, mi apoyo político a quienes nos dan la espalda se ha terminado. No se puede pedir el voto de un colectivo al que después se le niega la dignidad.
Añado que los sindicatos de UGT y CCOO han confiado en exceso no movilizando a la ciudadanía y/o profesionales de la sanidad confiando por afinidad política en un gobierno que acaba de demostrar qué poco le importa esa "afinidad" jugando con ellos y q como resultado de "esa confianza" acabamos de salir perdiendo los trabajadores sanitarios.
Por otra parte y ya por último, me pregunto ¿los sindicatos realmente se van poner en pue de guerra, van hacer su trabajo, para el que les votamos, o van a seguir en actitud de "colegueo" como hasta ahora?





