Las ONG Irídia y Novact han denunciado este jueves “vulneraciones de derechos fundamentales” y “prácticas vejatorias” en el trato a migrantes que llegan a Baleares en travesías marítimas cada vez más peligrosas. Su diagnóstico es demoledor: deficiencias estructurales, asistencia humanitaria insuficiente y un sistema de acogida incapaz de garantizar estándares mínimos.
El informe, titulado ‘Abandono y violencia institucional hacia las personas migrantes’, radiografía el circuito que siguen los recién llegados por mar. Y apunta directamente a los servicios de rescate, a la gestión del Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Son Tous y a la falta de medios de las entidades que deberían asistirles.
“Marcados” tras el rescate
Según Clara Calderó, responsable de proyectos de migraciones de Novact, el primer problema aparece nada más pisar tierra. Señala que agentes de la Guardia Civil “marcan” a las personas rescatadas para reconocerlas posteriormente durante la identificación. Una práctica que, según denuncia, vulnera su derecho a un trato digno.
Después llega Son Tous, el antiguo cuartel militar habilitado como CATE. Para las ONG, el lugar no reúne las condiciones mínimas, y mucho menos para una estancia de hasta 72 horas. El informe describe quince celdas con barrotes, capacidad para quince personas en cada una, colchones en el suelo, ausencia de separación por géneros y espacios inadecuados para familias. Y un dato especialmente grave: el servicio de duchas sigue sin funcionar.
Asistencia humanitaria insuficiente
Irídia y Novact denuncian que muchos migrantes son trasladados al CATE sin recibir la primera asistencia humanitaria, tal y como exige el Proyecto de Primera Respuesta financiado por el Ministerio de Inclusión. Calderó acusa a Cruz Roja —encargada por el Estado de esta atención— de no acudir habitualmente ni a los desembarcos ni al propio centro.
También señalan falta de personal sanitario cualificado, escasez de medicación y ausencia de seguimiento médico posterior. Incluso se han detectado situaciones tan básicas como personas recibiendo asistencia letrada todavía mojadas, lo que evidencia un sistema desbordado.
Atención legal: “faltan medios”
La abogada especialista en extranjería Lola Puertas no se anda con rodeos: “faltan medios”. Faltan espacios para entrevistas, faltan intérpretes y, sobre todo, falta tiempo. Reclama que las instituciones faciliten que los recién llegados puedan pedir protección internacional, especialmente en un contexto de vulnerabilidad extrema.
También advierte de la situación de los menores. La determinación de la edad es compleja y, según Puertas, “la infancia se debe proteger independientemente de su origen”.
El informe pinta un retrato incómodo para las administraciones responsables. Y vuelve a poner sobre la mesa una realidad que Baleares conoce bien: las llegadas de pateras aumentan, pero los recursos no.








