Las encuestas de NC Report y SocioMétrica, publicadas estos días y cuyo trabajo de campo se realizó la semana pasada, tras la avalancha migratoria en Ceuta, reflejan que en caso de que se celebraran elecciones generales en estos momentos, el PP volvería a ganar y el PSOE caería en apoyos, respecto a las elecciones del 23 de julio del 2023. NC Report señala que el Partido Popular terminaría con entre 145 y 147 escaños y el PSOE caería hasta una horquilla de entre 101 y 103 escaños. SocioMétrica refleja en sus resultados 149 escaños para los populares y coincide en los del PSOE con 103 representantes. Esto supondría un cambio notable respecto a los pasados comicios, donde los de Pedro Sánchez lograron 121 escaños y los de Núñez Feijoo 137. Si incorporamos a esa representación socialista la que obtendría su socio de gobierno, que se desplomaría hasta los 7 u 8 diputados, será imposible revalidar el actual Ejecutivo, puesto que los conservadores de ámbito estatal superarían en más de 30 los escaños de la mayoría absoluta parlamentaria.
El declive entre la militancia también es más que preocupante en la planta noble de Ferraz, ya que desde que Pedro Sánchez ocupa la secretaría general socialista, el PSOE pierde una media de 10 carnés diarios, fruto de la decepción generada, especialmente en esta legislatura.
Así pues, la evolución demoscópica del PSOE durante este ciclo político ha estado marcada por una alta volatilidad, un desgaste progresivo condicionado por la acumulación de escándalos y un fuerte contraste entre los datos de los barómetros oficiales y las mediciones de institutos privados. El PSOE ha mostrado tradicionalmente un suelo de voto sólido que oscila alrededor del 30%. Los barómetros del CIS (todavía dirigido por el que fuera secretario de Estudios y Programas socialista) han reflejado en múltiples ocasiones la capacidad del partido para mantenerse competitivo o liderar las estimaciones, gracias a la fragmentación del espacio a la derecha, la movilización del electorado progresista y las argucias culinarias de José Félix Tezanos. Sin embargo, las encuestas de casas privadas han venido advirtiendo de un impacto severo derivado del desgaste de la legislatura, reflejando caídas notables en la intención de voto directo y un trasvase de apoyos o un aumento de la abstención dentro de su electorado tradicional.
Los casos de presunta corrupción que han afectado al entorno político y orgánico del partido, han actuado como el principal catalizador del descontento en los sondeos. Aunque el núcleo duro del partido tiende a amortiguar estos golpes sociológicos, bajo argumentos de respuesta institucional o contundencia interna, casi siempre trufados de medias verdades, los escándalos erosionan de manera directa la franja de votantes moderados e indecisos, aquellos que suelen decantar las mayorías electorales.
Además de las muchas manchas negras que salpican al partido y, en particular, al entorno más inmediato del presidente, familiar y orgánicamente, la legislatura ha estado atravesada por episodios de crisis complejas que han puesto a prueba la resiliencia del Ejecutivo y su valoración pública; particularmente en la gestión de las infraestructuras, la deslealtad institucional, la perversidad de los acuerdos con otros grupos parlamentarios, la tensión autonómica, las relaciones internacionales, las tragedias naturales y las diferentes crisis migratorias.
Aunque Lord Bolinggbroke dijo, hace más de dos siglos, que “Un partido político no es más que una facción organizada para destruir a todos los demás”, al partido que fundó Pablo Iglesias no le basta con echar siempre las culpas a sus adversarios y comienza a ser incuestionable el derrumbe del castillo de naipes que levantó, tras las cortinas, el que fuera director de RRII de la OCU, hasta que entró en política como concejal en el ayuntamiento de Madrid, bajo las órdenes de Trinidad Jiménez.
Que el sol se oculte tras la luna, es un fenómeno natural que se repite cada año en el mundo, pero el último visible en territorio peninsular se produjo coincidiendo con el IX Congreso del PSOE, en el que se obligó a su presidente a renunciar, por incompatibilidad, a la dirección de El Socialista. No parece que en el primero de los tres eclipses previstos, que se podrán seguir desde parte de la península y Baleares, veamos salir de su descanso palaciego en Lanzarote al actual usuario del regalo que le hizo el Rey Hussein de Jordania a Juan Carlos I en 1998 (propiedad de Patrimonio Nacional), pero parece cada día más seguro que no será el mismo mandatario quien lo pueda aprovechar en el tercero de los apagones cósmicos, ni siquiera en el que será perceptible en el sur de España, durante el 2 de agosto del próximo año.





