Después de que los millonarios franceses pidiesen a su gobierno que les subiera los impuestos y que Warren Buffet, uno de los tres más ricos del mundo, hiciera lo mismo a Obama, las grades fortunas españolas han acordado hacer lo propio de manera conjunta ante el Ejecutivo, y para apuntarse un tanto de cara a la opinión pública. Esta decisión se ha canalizado a través del lobby empresarial que en su día crearon los diecisiete empresarios más importantes del país, llamado Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), y que está encabezado por César Alierta (Telefónica), Emilio Botín (Banco Santander), e Isidro Fainé (La Caixa). Francisco González (BBVA), Florentino Pérez (ACS), Rafael del Pino (Ferrovial), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Antonio Brufau (Repsol), José Manuel Entrecanales (Acciona), Isak Andic (Mango), Simón Pedro Barceló (Grupo Barceló), Pablo Isla (Inditex), Isidoro Álvarez (El Corte Inglés), José Manuel Lara (Grupo Planeta), Leopoldo Rodés (Havas Media), Juan Roig, son otros de sus miembros. La medida de hacer su propuesta mediante el CEC obedece, según ECD, a que temen que una petición individual de uno de los ‘empresarios VIP’ pudiera afectar directamente a su actividad empresarial en el futuro, y prefieren ser cautos.




