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El Gran Reemplazo

Por Gabriel Le Senne
jueves 18 de mayo de 2023, 06:00h

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Londres ya no es británica, informa La Gaceta. “Los habitantes de origen británico apenas superan el tercio del total de la ciudad” según el último censo oficial publicado por la Oficina para las Estadísticas Nacionales de Reino Unido. En el conjunto del país, “el 74,4% de la población se identificó como «inglés, galés, escocés, norirlandés o británico». El porcentaje de la población tradicional del país está cayendo en picado en las últimas décadas: en 2011, los británicos representaban el 80,5%; en 2001, el 87,5%”.

¡Del 87,5 al 74,4%, es decir, una caída del 13,1% de la población total, en sólo veinte años! Una enormidad. Y los datos indican que la tendencia va a continuar; no sólo por la llegada de inmigrantes, sino sobre todo por la terrible falta de natalidad de los nativos. No es un problema exclusivo del Reino Unido, sino compartido en mayor o menor grado por muchos países. Con España a la cabeza.

Los europeos en general estamos siendo reemplazados por los africanos. En Estados Unidos ante todo reciben hispanoamericanos, de modo que quizás en unas décadas toda América termine por ser hispana, miren por dónde. En España entre hispanos y africanos no está claro dónde acabará la cosa, pero sí que los nativos estamos cada vez más en peligro de extinción, aunque la progresía se preocupa por lobos y ciervos, pero no por los humanos, porque “somos una plaga”, como reconocía ya abiertamente El País.

Hace poco, la Fundación Renacimiento Demográfico de Alejandro Macarrón compartía algunos datos: en el periodo 2019-2022, el número de nacimientos en España se redujo en un 8,5%; el número de españoles, en un 0,9% (366.000 compatriotas menos), mientras que el número de extranjeros se incrementó en un 13% (875.000 más). Medio millón de reemplazo. Al mismo tiempo, el PIB real —es decir, descontando la inflación, que provoca un incremento meramente nominal, o sea, ficticio— cayó un 1,3%. Con un 3,1% de ocupados medios más, la productividad cayó un 4,3%. Es decir, trabajando más, produjimos menos: nos empobrecimos. Lógico, ya que por más que digan que vienen a pagarnos las pensiones, la realidad es que los que llegan son menos productivos que los que pasan a mejor vida.

Los datos son escalofriantes en el País Vasco, en particular. En 2022 continuó decreciendo en nacimientos, hasta el punto de que los bebés de madres nacidas en España en 2022 fueron ¡un 77% menos! que en 1976. (En el resto de España un 66% menos: escalofriante; pero lo de las vascongadas cómo podríamos calificarlo, ¿apocalíptico?). Llama la atención, en un lugar donde en teoría se preocupan tanto por las tradiciones, el idioma, el pueblo vasco y hasta el RH. ¡En poco tiempo serán extranjeros en su propia tierra! Y todos los demás iremos detrás.

Pero no se preocupen, tenemos la solución: el ‘consenso progre’ quiere extender los beneficios de las familias numerosas a las familias con dos hijos. Tener dos hijos es hoy en día una proeza, qué duda cabe. Aún más: las familias monoparentales con un hijo, también serán numerosas. ¡Dos son multitud! Después de esto ya sólo quedará el último paso: que las ‘familias unipersonales’ sean también numerosas, porque, al fin y al cabo, ¿no somos todos una plaga? ¡Uno mismo ya es excesivo!

En fin, menos mal que está ‘El Progreso’ para erradicarnos a base de socialismo climático-sexual: con el ‘terrorismo climático’ nos arruinan, por ejemplo encareciendo la luz, los alimentos y el agua, y con lo ‘afectivo-sexual’ logran que olvidemos la reproducción. De momento hacen sitio a los africanos, y después ya si eso repiten la estrategia. El Progreso… para la plutocracia, claro, y para sus siervos. O eso creen, pero se equivocan: ellos también pagarán las consecuencias.
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