Encuesta a 600 establecimientos

El pequeño comercio se hunde en las rebajas de verano

El pequeño comercio se hunde en las rebajas de verano

Las rebajas de verano han dejado un sabor amargo en el pequeño comercio de Mallorca. Aunque las calles han estado llenas de turistas y residentes, más de la mitad de los establecimientos aseguran que sus ventas han caído respecto al año pasado, en una temporada marcada por el gasto contenido y los márgenes cada vez más estrechos.

El pequeño comercio de Mallorca ha cerrado la temporada estival con las persianas abiertas, pero las cajas medio vacías. Según una encuesta elaborada por la patronal PIMECO a más de 600 establecimientos de la isla, el 54,7 por ciento asegura que sus ventas han caído respecto al verano pasado, mientras que solo un 12,5 por ciento ha conseguido aumentarlas y un 31,25 por ciento las ha mantenido estables.

“Este verano ha habido mucho movimiento en las calles, pero las cajas no han respondido. El pequeño comercio ha hecho esfuerzos, pero la rentabilidad se ha visto gravemente afectada”, lamenta la presidenta de PIMECO, Carolina Domingo. Los sectores más golpeados han sido la moda y los complementos (34,4 por ciento) y el calzado (8,5 por ciento), seguidos de la alimentación y el producto local. Para la patronal, el dato es revelador: los ámbitos más vinculados al turismo de compras han sido los que más han sufrido.

Más allá de los números, la encuesta detecta un cambio de comportamiento en los consumidores. La mitad de los comerciantes percibe que el turista gasta menos y busca más descuentos, mientras que un 60 por ciento apunta que el residente retrasa sus compras y actúa con mayor prudencia. El resultado es un escenario paradójico. Las calles repletas de gente, pero los escaparates que apenas convierten miradas en ventas. Hasta un 31,8 por ciento de los negocios describe el verano como de “mucho tráfico pero pocas compras reales”.

MÁRGENES MUY REDUCIDOS Y EN CLARA DESVENTAJA

Entre las causas de este desplome, PIMECO señala el adelanto de las rebajas por parte de las grandes cadenas, que obliga al pequeño comercio a iniciar la temporada con márgenes muy reducidos y en clara desventaja. También pesa el aumento del coste de vida en Mallorca, que ha llevado a muchos turistas a ajustar su gasto, y las políticas más estrictas de equipaje de las aerolíneas, que limitan la compra de productos voluminosos o de mayor valor. A esto se suma, según uno de cada cuatro comerciantes, el impacto del debate sobre la turismofobia, que habría generado un clima de desconfianza y frenado decisiones de compra.

El informe también deja en evidencia la debilidad digital del sector. Solo un 16 por ciento de los comercios dispone de tienda online, y en la mayoría de casos con un peso residual en su facturación total.

Ante este panorama, PIMECO reclama medidas urgentes. La patronal exige regular las rebajas para poner fin a las prácticas desleales, reforzar el apoyo institucional con ayudas directas, bonos de consumo y rebajas de tasas, e impulsar campañas que pongan en valor el comercio de proximidad. También pide más ayudas para la digitalización y acuerdos con aerolíneas y puertos que faciliten el transporte de producto local y superen las limitaciones actuales.

“El pequeño comercio es economía real, vida de barrio y empleo de calidad. Si le damos oxígeno ahora, llegará vivo a la próxima temporada. Mallorca no se puede permitir perder su comercio de proximidad”, advierte Domingo.

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