El Partido Popular ha elevado este viernes el tono contra el anterior Ejecutivo autonómico al asegurar que la confesión judicial de Víctor de Aldama confirma que el Govern presidido por Francina Armengol permitió que dinero público de Baleares acabara enriqueciendo la trama vinculada al exministro José Luis Ábalos y a su exasesor Koldo García durante la pandemia, a través de la compra de mascarillas defectuosas por 3,7 millones de euros a la empresa Soluciones de Gestión.
Según el coordinador general del PP balear y portavoz parlamentario, Sebastià Sagreras, Aldama ha reconocido ante la justicia que “los beneficios obtenidos con la venta de mascarillas se repartieron entre los miembros de la trama del PSOE” y que parte de esos fondos procedían de contratos firmados con el Govern de Armengol. “Hoy sabemos que el dinero de los ciudadanos de Baleares terminó convertido en comisiones y mordidas para Ábalos y Koldo”, ha subrayado.
Los populares sostienen que los hechos no pueden desvincularse de decisiones políticas concretas adoptadas desde el Ejecutivo autonómico. En este sentido, Sagreras ha apuntado directamente a dos ex altos cargos socialistas: Patricia Gómez, exconsellera de Salud, que “recibió a los miembros de la trama con honores institucionales”; y la exconsellera de Hacienda, Rosario Sánchez, a quien atribuye la entrega de fondos europeos a los implicados.
“El saqueo no habría sido posible sin la colaboración del Govern de Armengol, que les abrió la puerta de par en par”, ha afirmado el portavoz popular, que insiste en que la compra de mascarillas ‘fake’ supuso “un expolio” para las arcas públicas de Baleares.
El PP considera que, a medida que avanza el procedimiento judicial, se refuerza la tesis de que Baleares fue utilizada como una pieza más en el engranaje de una trama de corrupción de ámbito estatal. Por ello, reclama explicaciones claras y la asunción de “responsabilidades políticas inmediatas” por parte de quienes gobernaban entonces. “Los ciudadanos merecen saber quién permitió que su dinero acabara en bolsillos corruptos y quién miró hacia otro lado”, concluye Sagreras.







