Podríamos entender que la justa aunque absurda expulsión de Lago Jr fue el precio de la victoria, pero no; más bien producto de la tontería. En el minuto 92 y con el resultado decidido, no tenía el marfileño ninguna necesidad de agredir a su oponente en ningún caso, es decir hubiera recibido falta o no. La tarjeta roja, sin recurso posible, no tiene incidencia en los tres puntos, sin embargo si puede influir en los próximos compromisos toda vez que se ha revelado trascendente la presencia del futbolista en el equipo de Vicente Moreno.
Es difícil la autocrítica cuando uno lleva siete partidos sin perder e inútil de puertas para afuera. No obstante El Collao fue el escenario donde se representó una obra no muy diferente a la de quince días antes sobre el césped de El Clariano en Ontinyent. El Mallorca, líder incontestable, fue dueño, amo y señor durante la primera parte en la que obtuvo dos goles de brillante factura pese a no crear muchas ocasiones más. Tras el descanso se agazapó atrás, no ligó ningún contraataque decente y aunque el Alcoyano no inquietó a Reina más que en una oportunidad bien resuelta por el portero ejerció un dominio ficticio que, de haber fructificado, hubiera puesto en peligro un triunfo meridiano.
En Son Malferit y frente a un visitante netamente inferior, repitió fracaso el Atlético Baleares, que salvó un punto a tres minutos de los noventa. Los últimos suspiros de cada encuentro se le han dado bien, pero la suerte no se deja tentar con tamaña frecuencia.
Tendrán que mejorar los blanquiazules como aspirantes a alcanzar el play off, que promete premiar a los menos malos porque, según lo visto hasta ahora y a pesar de que es muy pronto, buenos hay pocos.





