Cuando era niño uno de los tebeos que solía leer, no recuerdo si Pulgarcito, Jaimito o el TBO se ilustraba con personajes que, años después, alcanzarían notoriedad por si mismos, casos de Zipi y Zape o Mortadelo y Filemón, y otros no menos graciosos como Carpanta, las Hermanas Gilda, Doña Urraca, Don Pío, Carioco, el reporter Tribulete y en fin, historietas que eran una franca delicia. También recuerdo 13 Rue del Percebe, una contraportada maravillosa y una pequeña sección de sólo dos viñetas: “En un segundo......cambia la opinión del mundo”. Pues bien, en un período de tiempo no mucho más amplio ha cambiado el parecer de los comentaristas que loaban el criterio y la eficacia defensiva del Mallorca.
El fútbol cercena fácilmente los pedestales en que se sostienen los ídolos, muchos de ellos ya no de barro sino de arena, y pone en evidencia valoraciones precipitadas y extraídas puntualmente sin margen para la prudencia, ni trayectoria que las avale. Puestos a recordar, me viene a la memoria aquel programa de la televisión en blanco y negro, Reina por Un Día, que presentaba Mario Cabré y copó las audiencias de entonces en los que, por otra parte, solamente emitía “la Uno” de Televisión Española. Hoy bastantes jugadores viven de reinar durante un partido a causa de la necesidad mediática de iconificar imágenes insustanciales al estilo de no pocos políticos al uso.
Disputados diez partidos de liga, aquella defensa estratosférica basada mayormente en la acumulación de efectivos más que en una buena colocación, solidaridad, concentración y anticipación, no ha saltado por los aires, no, pero genera dudas en los mismos que la ensalzaron. Y eso que hemos olvidado la fortuna, un elemento inherente al juego que sonrió abiertamente a los de Fernando Vázquez en Tenerife y frente al UCAM Murcia en Palma. Y, lo más importante, no nos referimos exclusivamente a la línea de zagueros, sino al concepto en si que es tarea colectiva a lo largo y ancho del terreno de juego.
Mejor evitar referencias personales, aunque se producen errores clamorosos también en el plano individual bien por falta de calidad o relajación. En fin, al primer entrenador le han comprado un ayudante diez meses después. Veremos para qué.







