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'Sentí mucha emoción cantando en el balcón, porque eran momentos durísimos'
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"Sentí mucha emoción cantando en el balcón, porque eran momentos durísimos"

sábado 11 de julio de 2020, 06:00h
En los días más duros de la pandemia por el coronavirus, a mediados de marzo, la esperanza llegaba a menudo desde los balcones, ya fuera en forma de aplausos a los profesionales sanitarios o también gracias a determinadas iniciativas. En ese sentido, cabe destacar la decisión del tenor artanenc Antoni Lliteres, quien durante una semana deleitó y emocionó a sus vecinos de la barriada palmesana de Es Fortí interpretando varias piezas operísticas. Licenciado en el grado superior de canto, Lliteres se convirtió el pasado año en el primer mallorquín en debutar en el Teatro de la Zarzuela con un papel protagonista.

¿Qué le movió a cantar desde el balcón?

En Italia, en donde la pandemia había empezado antes, había una compañera de la zona de Nápoles que cada tarde salía a cantar al balcón, la soprano Annalisa D'Agosto. Vi que sus vecinos estaban entusiasmados, que la esperaban como quien espera al Mesías —sonríe— y que era la alegría del día. Esa fue mi motivación principal. Pensé que si yo también podía aportar aquí mi granito de arena para hacer un poco mejores aquellos días tan difíciles, así lo haría. La verdad es que sentí mucha emoción cantando en el balcón, porque eran unos momentos durísimos y emocionalmente muy intensos. Por otro lado, me hacía sentirme realizado el hecho de que al salir al balcón muchas personas "descubrieran" que existe una música que se llama ópera y que además les gustaba.

¿En qué fechas lo hizo?

Empecé a cantar en el balcón justo después de que se hubiera declarado el estado de alarma, en concreto el 15 de marzo, que era domingo. Y seguí haciéndolo hasta el 22 de marzo, que también era domingo. Aquel 15 de marzo por la tarde salí al balcón sin haberlo planificado previamente. Cogí los altavoces y el ordenador para que la música se pudiera escuchar un poco más alta, pues yo cantaba sin micrófono. De ese modo empezó mi primera actuación, que tuvo una buena acogida. A partir de entonces todo fue muy intenso, porque recibía muchos mensajes y al mismo tiempo había un seguimiento de mis actuaciones a través de las redes. Eso es algo que cansa y desgasta mucho, sobre todo si, como ocurre en mi caso, uno se quiere dedicar a ser un artista profesional. En ese momento no sabíamos, además, si mi agenda artística, que pasaba por Cataluña y por Madrid, se cancelaría o no. Por todo ello, pensé que actuar finalmente sólo una semana en el balcón era lo adecuado.

¿Qué piezas interpretó durante esos días?

Mi criterio de selección fue que debía ser música conocida por el público. Además, tenían que ser canciones que se movieran en el registro debido, porque si no, no me hubieran escuchado tanto, no hubieran sonado tanto. En paralelo, también había gente que me pedía canciones concretas. Teniendo en cuenta todas esas circunstancias, empecé con "O sole mio" y con "Funiculí, funiculá", que son dos canciones napolitanas. También interpreté dentro del repertorio español "Valencia" y "Granada". Por lo que respecta a piezas ya estrictamente operísticas, canté el aria "Nessun dorma" de "Turandot" —que salió en directo por televisión— y el brindis de "La traviata", así como "Pàtria", una canción clásica mallorquina de principios del siglo XX.

"Hoy en día, si quieres hacer una carrera, has de cantar por todo el mundo y tienes que viajar mucho"

¿Cómo era la reacción del público?

Todo el mundo estaba muy pendiente de mí. Yo salía a cantar a las siete de la tarde, pero ya desde antes de esa hora había mucha gente que se asomaba a los balcones esperando mi actuación. Cantaba sólo una canción cada día, porque soy músico profesional. A veces cuesta un poco que la gente entienda que cantar es un oficio, un trabajo. En ese sentido, para que se entendiera esa cuestión no podía hacer conciertos de, por ejemplo, una hora, aparte de que habría sido muy cansado. En cualquier caso, la gente esperaba siempre con ilusión mis actuaciones. Y luego, cuando pasados unos días empecé ya a bajar a la calle a comprar, la gente me veía y me decía: "¡Ostras, usted es el tenor del balcón!". Parecía como si yo hubiera salido de otro planeta —sonríe, de nuevo—, estaban asombrados, no se lo creían.

Entre los grandes tenores, ¿cuáles serían sus referentes?

A nivel vocal, sería Luciano Pavarotti el que más me gusta. Es cierto que básicamente se centró en el repertorio italiano, por lo que no se complicó la vida ni tampoco arriesgó mucho, para decirlo de forma coloquial. Una de las cosas que más me gustaban de él fue lo que hizo para acercar la ópera a las grandes masas. Los recitales que hacía Pavarotti parecían conciertos de Queen, por el número de espectadores que conseguían reunir. Hay muy pocos artistas clásicos que hayan conseguido hacer eso, mover grandes masas de gente. Por otro lado, quizás también esté bien recordar ahora que en estos últimos años ha habido, paralelamente, grupos de punk, de heavy o de otros estilos que han versionado ópera.

¿Qué le parece que grandes tenores y sopranos hayan hecho incursiones en la música pop?

Creo que aquí hay una cosa muy clara y es que primero te han de reconocer como una figura de la ópera. Si previamente tú te has ganado una reputación como cantante de ópera consagradísimo, después puedes hacer estas cosas. Lo han hecho casi todos. Estoy pensando ahora mismo en figuras como Luciano Pavarotti, Plácido Domingo o Montserrat Caballé. Sólo añadiría que, en cambio, aquello que no se puede hacer para llegar a la fama es hacer lo que sea y como sea.

¿A qué autores operísticos admira más?

A los autores italianos, sin duda, en especial a Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini y Gaetano Donizetti. Además, creo que mi repertorio se puede mover más en la música italiana. Por otra parte, otro autores que también puedo interpretar son Wolfgang Amadeus Mozart y el francés Georges Bizet.

"Si no hay rebrotes, volveré a trabajar a partir del otoño, sobre todo en Cataluña y en Madrid"

¿Cuál es su escenario operístico soñado?

Bueno, diría que hoy en día, si quieres hacer una carrera, has de cantar por todo el mundo y tienes que viajar mucho. Como espectador conozco ya el Metropolitan de Nueva York, el Covent Garden de Londres o el Liceu de Barcelona, en donde estuve a punto de debutar. Me gustaría actuar en esos teatros y también en la Scala de Milán, porque significaría que he llegado a lo más alto. En la Zarzuela, por ejemplo, sí he debutado ya como tenor, en enero del año pasado.

¿Por quién le gustaría ser dirigido?

Me encantaría ser dirigido por Riccardo Muti. Es un director muy purista y toda una institución en el mundo de la música. Además, no es muy mediático. De hecho, más bien huye de los medios. En cuanto a su manera concreta de dirigir, Muti prohíbe, por ejemplo, cantar cadencias que no están escritas. Su purismo me gusta. Otro hecho a destacar es que es italiano, en el sentido de que la ópera es esencialmente italiana. Es cierto que hay ópera francesa, rusa, alemana o inglesa, pero la ópera más conocida es la italiana.

¿Hay que saber varios idiomas para poder cantar las óperas más conocidas?

Bueno, por un lado está la parte fonética, que implica que nosotros deberíamos de pronunciar muy bien aquello que cantemos, sea en el idioma que sea, aunque eso es algo que no siempre pasa. Por otro lado, está la cuestión de si un intérprete entiende en su integridad el significado de las palabras que canta. Por último, habría que valorar otra circunstancia, que es si esa persona puede mantener o no una conversación en la lengua que canta. En general, nosotros somos bastante políglotas, aunque dominar una lengua en todos sus aspectos y vertientes es complicado. En cualquier caso, si tienes una carrera larga, llegas a hablar en italiano, inglés, castellano, francés, alemán e incluso en ruso, así como también en catalán en mi caso. Hasta hace unos años, el idioma de la ópera era el italiano y en las producciones la gente siempre se comunicaba en esa lengua. Ahora, en cambio, la gente se comunica mayoritariamente en inglés.

¿Cuáles son sus proyectos a corto plazo?

En estos momentos tengo trabajo planificado y otro que se canceló a causa del coronavirus. En principio, si no hay rebrotes, volveré a trabajar a partir del otoño, sobre todo en Cataluña y en Madrid. Sería en papeles como protagonista. Yo siempre desempeño ahora roles protagonistas. Tengo una personalidad y una voz que no se avienen demasiado con papeles secundarios.

"La ópera no es elitista. Quizás lo fue en el pasado, pero hoy en día ya no lo es en absoluto"

¿Cómo es el público balear?

En España, está claro que el público de ópera más culto es el catalán y que el teatro de ópera más importante es el Liceu. Curiosamente, el teatro lírico más antiguo de España es el de Mahón, que fue inaugurado en 1829. Y la verdad es que en Menorca entienden mucho de música clásica. En cuanto a Mallorca, ha habido cantantes famosos, como el barítono Francisco Bosch o el bajo Francesco Uetam. Además, hay también un cierto grupo de melómanos, si bien pienso que los conocimientos de ópera que se tienen en Mallorca son exiguos comparados por ejemplo con Menorca o con Cataluña.

Se vislumbra una nueva crisis en el mundo de la cultura...

Podríamos decir que antes de la crisis de 2008, el mundo de la cultura disfrutaba en general de una buena salud. Además, en el mundo de la ópera se pagaban unos cachés que estaban muy bien. Después hubo recortes, como suele ocurrir siempre que hay una crisis. Y ahora que parecía que la situación se empezaba ya a normalizar, el impacto del coronavirus ha sido muy duro a nivel mundial.

¿La ópera puede ser rentable?

A nivel de Baleares, el lugar en el que se programa más música clásica es el Teatre Principal de Palma. Su director, Josep Ramon Cerdà, dijo recientemente que la ópera es de los espectáculos más rentables que hay en el Teatre Principal, que casi siempre se llena. Por tanto, aquí es rentable totalmente. En ese sentido, yo creo que si en lugar de hacer tres o cuatro títulos se hicieran seis, la ópera sería igualmente rentable, siempre que programen unos títulos mínimamente atractivos.

¿Qué le diría a las personas que tienen unos ciertos recelos previos ante la ópera?

Les diría que la ópera no es elitista. Quizás lo fue en el pasado, pero hoy en día ya no lo es en absoluto. De hecho, por unos precios mucho más económicos que por ejemplo los del fútbol, puedes disfrutar de un espectáculo de ópera. También es cierto que las instituciones tienen que ayudar a que el público se acerque al teatro. Así, antes de una función de ópera tendrían que organizar charlas o ruedas de prensa pedagógicas. Siempre tiene que haber unas estrategias para dar a entender qué es la ópera y acercarla al gran público. Luego, ese público no especializado se ha de documentar antes de ir a ver una obra, porque todo ello redundará en que disfrute mucho más de ese espectáculo. En definitiva, me gustaría que la ópera fuera una música de masas, porque la considero un arte sublime y completísimo.

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