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"Baleares tiene dificultades para traducir su dinamismo en prosperidad"
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(Foto: Javier Fernández. Grupo La Siesta)

"Baleares tiene dificultades para traducir su dinamismo en prosperidad"

domingo 08 de diciembre de 2019, 07:00h
El director técnico de la Fundación Impulsa, Antoni Riera (Santa Margalida, 1969), es catedrático de Economía Aplicada de la UIB, centro en el que se doctoró y al que se adscribe en calidad de docente e investigador desde 1992. Sus principales líneas de investigación se sitúan en el ámbito de la economía ambiental y la economía regional, con un interés especial por el sistema turístico. Una parte muy relevante de la trayectoria académica de Riera ha estado vinculada a la dirección del Centre de Recerca Econòmica (CRE). Además, a lo largo de su trayectoria profesional ha publicado numerosos artículos en revistas de reconocido prestigio internacional, ha impulsado varios programas de formación superior y ha sido reconocido asimismo con diversos galardones.






¿Cuál es el objetivo de la Fundación Impulsa?


Desde el mismo momento en que nació, la misión de la fundación es facilitar al tejido regional —empresas, administraciones, agentes intermedios— el tránsito hacia una economía más competitiva para que, de esta forma, Baleares pueda abrazar una nueva aspiración de desarrollo y no tan sólo de crecimiento. Por esto centramos nuestro trabajo en aquellas prácticas y políticas que mejoran las ventajas competitivas y la rentabilidad de las empresas y, al mismo tiempo, derivan en condiciones de vida más avanzadas para la comunidad.


¿Sigue siendo Baleares un destino turístico sobre todo de sol y playa?


Actualmente, a nivel mundial, el segmento de mercado turístico que más está creciendo es, precisamente, el de sol y playa. Por lo tanto, es erróneo pensar o actuar negativamente sobre este segmento, sobre todo cuando Baleares sigue ostentando, a nivel internacional, un posicionamiento muy bueno como destino de sol y playa. De hecho, un reciente estudio de la Fundación Impulsa pone de manifiesto que entre un conjunto de 180 destinos competidores, Baleares ocupa una destacada octava posición. Por lo tanto, la posición de liderazgo es todavía hoy muy firme. Un hecho que Baleares debería aprovechar no para captar más visitantes, que es lo que sigue haciendo ahora, sino para captar más valor.



"La mayor parte de las decisiones están muy centradas en el corto plazo, en el balance de la temporada, en la rentabilidad del ejercicio. Deberíamos levantar más la mirada"



¿Cuáles son los ejes del actual modelo turístico de Baleares?


Sus pilares son los mismos que venimos empleando desde hace muchos años. Primero, una buena localización y asociadas a ella condiciones de clima y conectividad. Segundo, una excelente dotación de equipamientos e infraestructuras y asociado a ambas un número elevado de plazas turísticas. Y tercero, el precio. Esta combinación ‘precio, ubicación y plazas’ ha sido exitosa durante mucho tiempo para Baleares, pero es una combinación que ha tocado techo. Por razones ambientales, asociadas a la capacidad de carga de las islas, pero también por razones económicas, dados los rendimientos decrecientes. En Baleares sobran evidencias tanto en un sentido como en otro y me entristece ver que no tomamos cartas en el asunto. Baleares necesita una reformulación estratégica, no para seguir creciendo, sino para transformar, para prosperar.


¿Cómo debería ser esa reformulación estratégica?


Lo que tendríamos que hacer sería aprovechar de verdad nuestro actual liderazgo turístico y aplicar nuevas recetas en lugar de buscar sólo nuevos nichos de mercado. Aplicar viejas recetas sobre nuevos nichos o nuevos segmentos de mercado no es reformular. ¿Qué es reformular? Es hacer jugar pilares de competitividad que hemos descuidado o hemos mantenido en un plano muy secundario hasta la fecha. El reto que tenemos enfrente no es desestacionalizar, ni siquiera diversificar, sino reformular. Baleares suspende hoy en materia de ordenación del espacio turístico, de capital humano o de innovación. Hay que poner a jugar estos pilares de competitividad, desarrollar políticas de oferta y dejar la complacencia de las políticas de demanda y promoción. Estamos en el momento óptimo para forjar un nuevo liderazgo turístico y recuperar la contribución positiva del turismo al bienestar social.


¿En qué medida nos afecta la actual coyuntura económica?


Hoy por hoy, los principales problemas económicos de Baleares tienen que ver sobre todo con su estructura económica y no tanto con la coyuntura económica. Es cierto que el ciclo económico condiciona. Hemos salido de una crisis. Nos hemos recuperado. Ahora estamos en los inicios de una fase de desaceleración. Por tanto, es evidente que las empresas, administraciones y familias deberán adaptarse a este nuevo escenario, pero ya lo han hecho otras muchas veces. Sin embargo, lo que llevamos mucho tiempo demorando solventar son los desequilibrios estructurales, que explican que la productividad de la economía esté retrocediendo.


¿Nos centramos hoy quizás demasiado en el corto plazo?


La mayor parte de las decisiones están muy centradas en el corto plazo, en el balance de la temporada, en la rentabilidad del ejercicio. Deberíamos levantar más la mirada. Hay problemas estructurales que ni siquiera un buen ciclo económico arregla. Le pondré un ejemplo. En estos últimos cuatro años hemos visto que se ha incrementado el gasto turístico en Baleares en un 27,9%, pero el 89% de ese incremento ha sido debido a un aumento en el número de turistas y sólo un 11% es atribuible a que hayamos vendido con más valor. Hay que cambiar ese resultado. Debemos crecer más por valor que por volumen. Así, dejaríamos de hablar de turismofobia, de saturación, de contaminación, de precariedad, de temporalidad, de pobreza, de abandono escolar o de desigualdad. Incluso las empresas dejarían de hablar de dificultades para sostener la rentabilidad.



"El Brexit es una situación que está totalmente anticipada y sus consecuencias ya serán muy pequeñas"



Crecemos, pero ello no se traduce en unas mayores cuotas de bienestar...


La economía de Baleares se caracteriza por sus elevadas dosis de dinamismo. De hecho, ha sido una de las economías que más ha crecido y que más puestos de trabajo ha creado en estos últimos años comparada con la media española e incluso europea. Sin embargo, es una economía que tiene dificultades para traducir todo ese dinamismo en bienestar y prosperidad. Durante los años setenta, ochenta y noventa esto no sucedía, porque cualquier crecimiento, fuese de ocupación o de turistas, siempre mejoraba los indicadores de bienestar. Esa situación se rompe a partir de 1998. Desde entonces, Baleares ha dejado de estar entre las tres primeras comunidades autónomas en renta per cápita para ocupar hoy la séptima posición. De la misma forma, hemos dejado de estar entre las 50 regiones europeas más prósperas y ocupamos ahora la posición 114.


¿Cuál ha sido el motivo de ese retroceso en la prosperidad?


Durante los últimos veinte años la economía de Baleares ha experimentado pérdidas de productividad, mientras que España y Europa la han aumentado. Cuando una economía no aumenta su productividad durante un periodo de tiempo tan largo, es más vulnerable, es más inestable, genera menos efectos positivos sobre la sociedad, crea bolsas de paro estructural o de pobreza y alimenta desigualdades en renta, acceso a la vivienda o educación. Por lo tanto, el factor más importante de estabilidad y de progreso de una economía es la productividad. Y en Baleares esta carta ha jugado un rol secundario.


¿Qué debemos entender por "productividad"?


Ganar eficiencia, evitar el despilfarro en la utilización de los recursos. El concepto económico de "productividad" hace referencia a la capacidad que tiene una economía de producir mejor y sacar el máximo provecho a los recursos que utiliza, ya sean naturales, humanos, de capital o tecnológicos. No hemos de entender nunca la productividad como una cosa negativa. Todo lo contrario. Productividad y bienestar son dos caras de la misma moneda.


¿Cree que se apoya suficientemente a los autónomos, a los emprendedores?


Muchas veces pensamos que un emprendedor es un autónomo y no necesariamente es así. Una persona que lleva a cabo una idea en la empresa en la que está contratado como trabajador es un emprendedor. Ser autónomo es una forma de organizarse. A veces hay personas que optan por la vía de ser autónomos porque no tienen otras vías para poder tener unos ingresos estables, porque no desean tener jefes, porque quieren aprovechar una temporada turística o porque tienen una idea y quieren ejecutarla. Sea cual sea el motivo, el autónomo siempre pone en riesgo su capital económico y, sólo por esto, hay que acompañarle en la gestión para que su negocio pueda evolucionar. Es muy difícil que un autónomo, por sí mismo, pueda operar con unos niveles de productividad altos.



"Baleares necesita una reformulación estratégica para prosperar"



¿Cómo nos afectará realmente el Brexit?


Si me hubiera hecho esta pregunta hace unos meses, le habría dicho que era un tema que me preocupaba. Hoy, en cambio, creo que el Brexit es una situación que está totalmente anticipada y que si se produce con acuerdo, las consecuencias ya serán muy pequeñas. Hemos de tener en cuenta que llevamos muchos meses hablando del Brexit y, por tanto, muchos meses en que las empresas se han podido anticipar a un escenario de cambio de relaciones comerciales con el Reino Unido. Por otra parte, Baleares está diversificando de manera gradual la cartera de clientes y el Reino Unido ya no es ahora el segundo mercado en importancia, sino el tercero. Dicho esto, es evidente que el Brexit supondrá cambios en las relaciones comerciales, la movilidad de capitales y las personas, que habrá que adaptar.


¿La estabilidad política y la económica suelen ir de la mano?


Sí, es así. Uno de los principales pilares de la competitividad de una economía y, por lo tanto, de su progreso es la estabilidad macroeconómica, por ejemplo a nivel de inflación, de déficit o de deuda. Pero el papel de las instituciones también es esencial, en el sentido de cómo operan, cómo controlan la corrupción, cómo adaptan las normativas a las nuevas tendencias o con qué nivel de transparencia y de eficacia desarrollan su tarea. La calidad gubernamental es un pilar de competitividad tan importante como tener unas buenas infraestructuras, una buena educación o una buena tecnología.


¿Volverá a presentar en el futuro su candidatura a rector de la UIB?


En la actualidad, el trabajo que estoy desempeñando como director de la Fundación Impulsa es muy estimulante, tanto intelectual como profesional y personalmente. Noto la confianza de muchos empresarios, de la CAEB y del Govern. No me cansaré de decirlo. Por otro lado, como usted ha recordado, es cierto que en 2013 opté a ser el rector de la UIB, si bien lo hice en un momento muy especial, tras la muerte de la rectora Montserrat Casas, a la que me unía una buena amistad y con quien compartía además su proyecto universitario. En aquel momento sentí la necesidad de intentar dar continuidad a ese proyecto. Hoy esas condiciones no se dan en esos términos, por lo que la opción que me ha planteado no la tengo ahora sobre la mesa.



"La calidad gubernamental es un pilar de competitividad tan importante como tener unas buenas infraestructuras"



Hoy tenemos la sensación de que nuestros hijos vivirán quizás peor que nosotros...


No sólo es una sensación, es un hecho objetivable. Desde los años sesenta hasta los noventa, Baleares creció fundamentalmente sobre un patrón de crecimiento que es el que utilizan las economías que están en vías de desarrollo, el de la acumulación. En los sesenta, Baleares acumuló mucha infraestructura hotelera, mucha maquinaria, mucha infraestructura pública y mucha fuerza laboral. Gracias a estos esfuerzos de acumulación, muchas generaciones disfrutaron de un mayor nivel de bienestar que la anterior. Pero cuando las economías alcanzan un determinado nivel de desarrollo, como ha ocurrido en Baleares, es necesario transitar de la acumulación al aprovechamiento. Ya no basta con acumular más, hay que aprovechar mejor.


¿No necesitamos ya más hoteles e infraestructuras?


Lo importante ya no es cuántos hoteles o infraestructuras tiene Baleares, sino cómo aprovecha estos y otros activos para generar valor. Esto implica un cambio de mentalidad a todos los niveles. Sólo habrá un futuro mejor para nuestros hijos y nietos si Baleares hace este tránsito. En ese contexto, es verdad que existe también la tentación de crear un discurso alternativo, que es el que defiende que vengan menos turistas o que haya menos coches. Pero este discurso es también un discurso equivocado, pues insiste igualmente en el concepto de "acumulación", concretamente en la desacumulación. Baleares debe apostar por un crecimiento inteligente, en lugar de insistir en la pauta de crecimiento duro o crecimiento por esfuerzo que ha venido siguiendo desde los años sesenta y que descansa en la acumulación de todo tipo de capital.







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