La madrugada del 1 de diciembre dejó un susto mayúsculo en un bar de la calle Torcuato Luca de Tena, en Palma, cuando un hombre expulsado minutos antes regresó al local blandiendo un cuchillo de cocina de 20 centímetros y dos botellas rotas que utilizó como armas improvisadas.
Los hechos ocurrieron sobre las tres de la mañana. Según relatan los testigos, el individuo —un hombre dominicano de 47 años— había sido invitado a abandonar el establecimiento por su “actitud alterada”. Sin embargo, lejos de marcharse, volvió momentos después exhibiendo un cuchillo de “grandes dimensiones” y rompiendo dos botellas de cristal para esgrimir los cuellos como arma amenazante contra los presentes.
Lo que debía ser una noche de celebración se convirtió en una escena caótica. Varios clientes, poniéndose en peligro, se abalanzaron sobre él y lograron arrebatarle las botellas. En el forcejeo, alguno resultó herido con un corte leve en la mano. Todo ocurría mientras una patrulla de la Unidad Nocturna (UNOC) de la Policía Local de Palma se dirigía al local. A su llegada, los agentes localizaron y redujeron al agresor. Minutos después recuperaron el cuchillo, que había sido arrojado bajo un vehículo estacionado.
El detenido, que cuenta con antecedentes policiales, fue trasladado a dependencias de la Policía Local y, una vez finalizadas las diligencias, puesto a disposición de la Policía Nacional. Una noche que pudo acabar mucho peor, pero que finalmente quedó en un susto.







