La música mallorquina llora este jueves a una de sus figuras más discretas y, al mismo tiempo, más imprescindibles. Joan Roca, bajista y miembro fundador de Antònia Font, ha fallecido a los 53 años tras una larga enfermedad, dejando huérfana a una de las bandas más influyentes de la historia de la música en catalán y uno de los grandes referentes culturales surgidos en Baleares en las últimas décadas.
Lejos del protagonismo mediático que siempre recayó sobre la voz de Pau Debon o el universo creativo de Joan Miquel Oliver, Joan Roca desempeñó un papel esencial en la construcción del sonido inconfundible de Antònia Font. Su bajo, preciso, elegante y contenido, fue el cimiento sobre el que crecieron canciones que marcaron a varias generaciones y que convirtieron al grupo mallorquín en un fenómeno cultural que trascendió las Islas.
Natural de Mallorca, Roca formó parte de la formación original creada en 1997 junto a Pau Debon, Joan Miquel Oliver, Jaume Manresa y Pere Debon. Desde aquel primer proyecto hasta el último concierto, permaneció fiel a una banda que rompió moldes mezclando pop, psicodelia, ciencia ficción, humor, astronomía y cotidianeidad mediterránea en un lenguaje musical absolutamente propio.
Participó en toda la trayectoria discográfica del grupo, desde el debut homónimo Antònia Font hasta trabajos imprescindibles como A Rússia, Alegria, Taxi, Batiscafo Katiuscas, Lamparetes o Vostè és aquí. Tras la emotiva despedida del grupo en 2013, también estuvo presente en el esperado regreso de 2022 con Un minut estroboscòpica, una reunión que confirmó que el vínculo entre la banda y su público permanecía intacto.
Aunque siempre rehuyó los focos, quienes conocían el funcionamiento interno del grupo sabían que Joan Roca era una pieza imprescindible. Su forma de entender el bajo nunca buscó el lucimiento individual. Prefería sostener las canciones desde la sobriedad, aportando profundidad y equilibrio a unas composiciones tan originales como difíciles de clasificar. Esa discreción acabó convirtiéndose en una de sus mayores virtudes.
La trayectoria de Antònia Font fue reconocida con algunos de los máximos galardones de la música en catalán, entre ellos el Premi Nacional de Música de Catalunya y numerosos Premis Enderrock, consolidándose como una referencia imprescindible del panorama musical contemporáneo. El grupo trascendió la condición de banda de culto para convertirse en un auténtico símbolo de la creatividad mallorquina.
La muerte de Joan Roca supone una pérdida que trasciende el ámbito musical. Con él desaparece uno de los arquitectos silenciosos de una obra colectiva que cambió para siempre la manera de entender el pop hecho desde Mallorca. Su legado permanecerá vivo en unas canciones que siguen sonando con la misma capacidad de emocionar, sorprender y transportar al oyente a ese universo tan singular que Antònia Font fue capaz de crear.
Hoy ese universo pierde uno de sus pilares. Pero el bajo de Joan Roca seguirá marcando el compás de una parte esencial de la memoria musical de Baleares. Descansa en paz.








