Atrapados por la Guerra

“Aún no tenemos ni fecha ni previsión para poder salir desde Qatar hacia Mallorca"

Una familia mallorquina reunida en un salón en Qatar durante un conflicto
La familia Llompart Gil posa para una foto que trata de tranquilizar a sus familiares en Mallorca

Los Llompart Gil viajaron a Doha para reunirse con su hijo y celebrar un cumpleaños familiar. No esperaban que la explosión de un nuevo conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán les condenara a permanecer en Qatar a la espera de una salida segura.

Volaban de vuelta a Mallorca, con la maleta en la bodega del avión. La familia descansaba en sus asientos hasta que la voz del piloto rompió la tranquilidad del vuelo.

“We must return to Doha airport; the airspace has been closed (Debemos regresar al aeropuerto de Doha, han cerrado el espacio aéreo)”.

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán había empezado. Llevaban dos horas en el aire cuando el regreso a casa se torció.

Los Llompart Gil habían pasado unos días de vacaciones familiares en Doha, celebrando dos cumpleaños que lo merecían: los 40 años del hijo mayor de la familia y el primer aniversario de su hija. Había sido un reencuentro esperado. Salvador, el hijo mayor, vive en Qatar desde hace más de 16 años. Allí encontró el amor y decidió formar una familia que hace un año crecía con el nacimiento de su primera hija.

UN REENCUENTRO FAMILIAR

“Estábamos en el avión de Qatar Airways de regreso a Mallorca cuando el capitán anunció que debíamos dar la vuelta porque el espacio aéreo acababa de cerrarse”, recuerda Carmen Llompart Gil, hermana de Salvador.

En ese momento comenzó para su familia una espera incierta en el Golfo Pérsico, atrapados por un conflicto que nunca imaginaron que pudiera estallar durante su viaje.

“Siempre pensamos que esto nunca nos va a pasar a nosotros y lo ves a través de las noticias”. En el viaje estaban también los padres de Carmen, su marido y su hija pequeña, de menos de un año.

Lo que debía ser una escapada tranquila para visitar al hermano mayor se transformó de repente en una situación inesperada.

LA GUERRA QUE CERRÓ EL CIELO

La escalada comenzó con los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, una ofensiva que terminó con la muerte del ayatolá y desencadenó una respuesta inmediata de Teherán.

Misiles interceptados por la defensa antiaérea de Qatar
Misiles interceptados por la defensa antiaérea de Qatar

Irán lanzó ataques contra Israel y contra bases estadounidenses repartidas por varios países de la región, entre ellos Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí, Jordania e Irak.

El resultado fue inmediato: el cierre del espacio aéreo en buena parte del Golfo.

En el avión que llevaba a la familia de vuelta a casa, la noticia corrió de asiento en asiento. “Todos teníamos acceso a internet y empezamos a ver lo que estaba pasando en tiempo real”, explica Carmen. “Ahí entendimos que la situación era grave”. El vuelo regresó a Doha.

MISILES DESDE EL SALÓN DE CASA

Tras aterrizar, la familia se desplazó al apartamento de Salvador. El silencio dentro del vehículo que los llevaba hasta allí solo se rompía por el sonido lejano de los misiles interceptados por las defensas antiaéreas.

Un regreso que no significaba tranquilidad.

Durante estos primeros días de conflicto, el sonido de las defensas antimisiles “se ha convertido en parte del paisaje sonoro”, explica Carmen Llompart, profesora de educación infantil en un colegio de Palma.

“Hubo momentos de auténtico miedo en el avión, todo el mundo miraba por las ventanas”, recuerda. “Pero el primer día de regreso a Doha también fue muy impactante escuchar y sentir la interceptación de misiles tan cerca de nuestro apartamento y tener que refugiarnos”.

LA GUERRA SE COLABA POR LAS VENTANAS

Qatar alberga importantes instalaciones militares estadounidenses y forma parte de la red de bases en la región que Irán ha señalado como objetivos de represalia.

Aunque las defensas interceptan gran parte de los misiles y drones, el eco de las explosiones llega hasta las viviendas. “Es una mezcla de miedo y sensación de seguridad”, describe Carmen.

“Por un lado ves cómo interceptan misiles y drones, lo que transmite cierta tranquilidad. Saber que Estados Unidos defiende el país tranquiliza mucho. Pero al mismo tiempo escuchas explosiones y sabes que están atacando incluso espacios civiles como el aeropuerto”.

Ves a tu hija y solo piensas en que quieres volver a casa para que esté segura” explica la joven mallorquina.

EL AEROPUERTO CERRADO

Salir del país se ha convertido en una incógnita.

El aeropuerto internacional de Doha ha cerrado sus operaciones tras el inicio de los ataques y las aerolíneas han cancelado los vuelos de forma inmediata. Cinco días después, la situación sigue prácticamente igual.

“Ahora mismo las autoridades dicen poca cosa. El espacio aéreo sigue cerrado y hasta que la autoridad de aviación civil no garantice la seguridad no se puede hacer nada”, explica Carmen.

“La compañía aérea y la embajada publican cada mañana un comunicado diciendo que las cancelaciones continúan”.

La familia espera la apertura de un corredor seguro que les permita regresar a España. De momento, no hay fechas. “No tenemos ni fecha ni previsión concreta”.

Interior del aeropuerto de Doha con tiendas y señalización
Aeropuerto de Doha / Imagen de archivo

VIVIR EN PAUSA

El tiempo se mide ahora de otra forma: por comunicados, alertas y rumores. “Lo más difícil es la incertidumbre”, reconoce. “No saber cuándo podremos salir, no poder hacer vida normal y no tener una fecha clara. Es como estar en pausa”.

Los primeros días fueron especialmente tensos. El aeropuerto estaba colapsado y los pasajeros buscaban información entre pantallas y teléfonos móviles. “Salvador nos contaba cómo estaba la situación fuera y se ocupaba de traernos comida y ropa si la necesitábamos”.

Con el paso de las jornadas, el ambiente en la ciudad ha ido cambiando ligeramente.

“Las calles estaban prácticamente vacías al principio; ahora poco a poco se va retomando algo de normalidad porque han bajado los ataques diarios”.

ENTRE EL MIEDO Y LA HOSPITALIDAD

La población local transmite calma, dice Carmen. Muchos confían en la capacidad defensiva del país y en el respaldo militar de Estados Unidos.

“Transmiten mucha tranquilidad. Confían plenamente en el ejército y en que el país es seguro”.

Además, las autoridades qataríes han ofrecido cubrir los gastos de hotel de los viajeros atrapados. “Ese gesto da mucha tranquilidad. Nos sentimos muy atendidos”.

Una familia mallorquina reunida en un salón en Qatar durante un conflicto
La familia Llompart Gil (de izquierda a derecha): Carmen Llompart (sujetando a su hija); Tanen Gil y Toni Llompart (padres); Salvador V. Gil (hijo mayor); Xavi Grimalt (marido de Carmen); y Anthea Devotta (mujer de Salvador y sujetando a su hija)

LA DECISIÓN DE MARCHARSE

Mientras esperan una solución para regresar a España, Salvador también ha tomado una decisión difícil: abandonar temporalmente el país con su familia.

Después de 16 años viviendo en Qatar, dejarlo no es una decisión sencilla. Pero la situación lo ha cambiado todo. “Su hija y su mujer son lo primero y solo busca que estén seguras

La idea es salir juntos hacia España y esperar allí a que el conflicto se estabilice antes de decidir si regresan.

“Esperan que sea algo breve y poder volver pronto”, dice Carmen. “Pero ahora prefieren buscar un lugar más tranquilo en el que esperar a que todo esto se resuelva”.

EL DESEO MÁS SIMPLE

En medio de la incertidumbre, Carmen intenta mantenerse al margen del ruido constante de las noticias.

“Al principio estaba todo el tiempo pendiente de lo que pasaba y eso me generaba ansiedad, sobre todo por mi hija y la hija de mi hermano”, explica. “He decidido no sobreinformarme porque circulan muchas noticias falsas”.

Aun así, la guerra se cuela inevitablemente en el día a día.

Y cuando piensa en volver a casa, la imagen que le viene a la cabeza es sorprendentemente sencilla. “Lo pienso cada día”, dice. “Llegar a mi casa, darme una ducha y dormir tranquila”.

Porque estar atrapado en medio de una crisis internacional tiene algo de revelación repentina.

“Es entender, de golpe, que los conflictos que veías en las noticias también pueden atraparte a ti. Con la maleta hecha y sin saber cuándo podrás volver a casa”.

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