Felanitx recupera la memoria del Centro Filarmónico Teatral. El acto ha contado con las intervenciones de la alcaldesa, Catalina Soler, y del pianista e investigador Joan Círia, quien ha destacado la trascendencia de este espacio en la modernización de las artes escénicas en la ciudad.
UN ESPACIO CLAVE PARA LA CULTURA LOCAL
Inaugurado la noche del 29 de octubre de 1882, el Centro Filarmónico Teatral nació como una alternativa profesional y estable frente a los espacios improvisados de la época, como la Quartera o el claustro de Sant Agustí. Ubicado en la primera planta de una casa señorial en la calle de s’Aigo, el teatro fue impulsado por la burguesía local y decorado por el pintor Antoni Arrom.
Con una capacidad para 435 espectadores y un escenario de grandes dimensiones (7,5 x 10 metros), el recinto contaba con orquesta, coros propios y piano. Durante sus dos décadas de actividad, acogió a artistas de renombre internacional como el guitarrista Francisco Tárrega o el pianista Oscar de la Cinna, discípulo de Liszt.
La alcaldesa Catalina Soler ha subrayado la importancia de “mantener viva la memoria de los espacios que sentaron las bases de la riqueza cultural que hoy define Felanitx”. Por su parte, Joan Círia ha profundizado en la vertiente artística del teatro, recordando que la inauguración fue dirigida por el maestro italiano Atilio Bruschetti.
CIERRE Y RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA
El teatro cerró sus puertas en la primavera de 1902, coincidiendo con la inauguración del Teatro Principal, momento en el que la sala fue desmantelada.
La placa instalada incluye planos y dibujos idealizados del espacio, elaborados a partir de descripciones antiguas y con la colaboración de la familia Lladó Sagrera, última propietaria del inmueble.







