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Fortasec con cola

domingo 09 de septiembre de 2018, 04:00h

Se acaba el verano y llega la vuelta al cole. También regresan los políticos y con ellos los sucesos paranormales. Lo que hemos visto en los últimos días es el aperitivo del pantagruélico festín de morralla de colorines que se nos viene encima: saraos indepes en Cataluña; negociación de los presupuestos del Estado; precampaña electoral —sí, ya ha comenzado— de las elecciones autonómicas de mayo de 2019....

Y todo esto mientras las depuradoras siguen vomitando non stop inmundicias en las playas de la Bahía de Palma. Además de ser una movida fecal, también lo es política, porque andan los unos a los otros echándose la culpa para ver qué fue primero, si la mierda o la depuradora. Siempre es lo mismo: para no asumir responsabilidades vamos pa'trás en el tiempo en busca del rival político al que encalomarle el marrón. Si al final la culpa la va a tener Quinto Cecilio Metelo, que, si lo llega a saber, la puta gracia que le hubiera hecho aparecer por aquí. Al pobre lo mandaron de Roma para limpiar Mallorca de piratas. La cosa no le fue mal, fundó un par de ciudades, se trajo sus colonos, puso un poco de orden... A los romanos lo de poner orden se les daba bien. Dos mil años después esto sigue igual. Si el bueno de Quinto hubiera acudido a una sibila para conocer el futuro y le muestra lo que iba a degenerar la isla, no viene, fijo que no. Se planta en el Senado y se pone a dar gritos: «¡Que no, coño, que no voy, que aquello es una tierra de gente muy rara!».

Pero en la política no todo son inmundicias. También hay espacio para el amor, para los lametones cariñosos, los arrumacos, los besitos... Me ha impactado el romance no escondido de nuestra presidenta Francina Armengol con el rector de la Universidad de las Islas Baleares, Llorenç Huguet. Cierto es que ella se ha puesto muy mona —qué bien le ha caído lo de ser jefa— y que él es un tipo simpático: podrían protagonizar una película rosa de amor otoñal como Meg Ryan y Alec Baldwin, pero de ahí a darse el lote en público... Les ha faltado ponerse en plan El cartero siempre llama dos veces, ahí encima de la mesa, entregados al fornicio desaforado. A ver, el acto institucional del inicio del curso académico de la Universidad suele ser muy sencillo: el presidente de turno habla de lo importante que es la UIB y bla, bla, bla; y el rector de turno aprovecha para pedir más cuartos para sus cátedras, sus facultades y esas cosas. Pero este año se han pasado con la efusividad. Han convertido la cosa en un acto preelectoral a mayor gloria del PSIB. Huguet ha tenido un «agradecimiento especial» con Meg Ryan por su «compromiso» y ha dejado bien claro a quién apoya la UIB, que para nada está politizada: «este año es un año que será de elecciones en el Parlament, tendrá que salir un nuevo Govern y como Universidad queremos valorar que han sido años fructíferos». Nada, a votar a los del puño y la rosa. Armengol, que no sabe vivir sin echarle la culpa de todo al PP, proclama triunfal que «la UIB ha recuperado el apoyo que jamás debería de haber perdido» cuando la «la educación vivía una etapa complicada tras gobernar el PP». El morreo de Breznev y Honecker se queda en nada... Ay, la UIB, esa universidad que fabrica geógrafos indepes y lingüistas carne de subvención, que te cría renacuajos de ferreret o que te inventa el bálsamo de Fierabrás que tanto cura el orzuelo como la fimosis.

En el ámbito nacional también ha regresado el gran Pablo Iglesias, el único hombre de España que es padre… Hace meses le deseé desde esta columna lo mejor para sus hijos. Ahora bien, el retonno ha sido espectacular. Aquí nadie ha sido padre ni ha tenido problemas más que él. La entrevista con Pedro Piqueras en Telecinco resultó dulzona como un pastelillo moruno, como para matar a un diabético de un subidón de azúcar. Y poco dijo…. Está flojo, bajo de forma. Luego lo ha arreglado tras reunirse con Pedro Sánchez y nombrarse «cogobernante» del Reino, que él sabrá qué carajo quiere decir eso.

Mientras, Pedro Sánchez lo peta en las alturas. Creo que arrastra un trauma infantil porque los Reyes Magos no le trajeron el helicóptero de los Madelman. Es de manual de psicoanálisis: de niño no tenía helicóptero y ahora que le dejan uno lo pilla hasta para ir a comprar el pan. Nos sale la baguette a precio de caviar del Caspio.

En el extranjero, continúa el peregrinaje de chusma a Bruselas, que este paso va a tener más mierda que las calles de Palma. El penúltimo en pasar por allí a rendir pleitesía al nuevo Ayatola del Rocanrol, Valtonyc —sí, es el nuevo Humungus; eso sólo lo entenderán si han visto Mad Max 2—, ha sido Arnaldo Otegui, el «hombre de paz», un tipo que de tanto repartir paz acabó en el trullo. La fotografía de Valtonyc y Otegui juntos es digna de un anuncio de Fortasec.

Deberíamos usar más Fortasec… Iríamos menos al cuarto de baño y así tal vez acabaríamos con la marea marrón en las playas de Palma cada vez que caen cuatro gotas. Se lo recomiendo a mi querido Aligi Molina. Más que nada es para que el hombre se mejore después de la receta que le han plantado en los juzgados de la Vía Alemania que le ha causado una descomposición inmediata, tan inmediata que ha acabado pidiendo disculpas, algo que debería haber hecho hace veinte días. Además de quedar como un señor se hubiera ahorrado las caguetas. No soy un profeta, pero me da que el Fortasec con cola va a ser el cóctel de moda en Podemos Palma. Alberto Jarabo y Sonia Vives —la agente de la Policía Local de Palma que recomienda armas prohibidas en redes sociales y que no está nunca contenta— se han autocoronado como cabezas de lista de los podemitas a Cort en mayo de 2019. ¿Y Molina, y Jhardi…? Esto va a acabar en reyerta navajera de medianoche.

No quiero acabar sin un pequeño recuerdo a Burt Reynolds, que nada tiene que ver con los de antes. La verdad es que sus pelis no eran gran cosa, Los Caraduras o Los locos de Cannonball eran divertidas, éxitos de los tiempos del VHS. Siempre he creído que era un actor que podría haber dado mucho más de sí, y no me refiero a su memorable portada homoerótica en plan Chewacca de la revista Playgirl. Reynolds se ha ido. Me gusta recordarlo como el rufián de Los aventureros del Lucky Lady de Stanley Donen, película de culto del año 1975 que protagonizó con Liza Minelli y Gene Hackman, ahí es nada. Y ojo, se atrevió con la dirección. Firmó una de esas pelis macho man hoy olvidada que disfruté mucho en su tiempo: La brigada de Sharky (1981). El mundo de los bigotes varoniles pierde a uno de los grandes.

Me pondría ñoño, les hablaría de cine viejuno, de rebobinar cintas y de videoclubes. Pero esa es otra historia…

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