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Mallorca, objetivo 'vertido cero'
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(Foto: J. Fernández Ortega )

Mallorca, objetivo 'vertido cero'

Por Joan F. Sastre / J. Fernández Ortega
viernes 25 de febrero de 2022, 10:50h

Mac Insular, empresa concesionaria del servicio público de gestión de los residuos de construcción, demolición, voluminosos y neumáticos fuera de uso, inició su labor, en Mallorca, hace 16 años, en 2006. Desde entonces, se ha convertido en un referente local, nacional e internacional en el ámbito de la reutilización de desechos y la progresión hacia el objetivo de 'vertido cero' y de promoción de la economía circular. Durante la visita que realizó a las instalaciones situadas en el polígono de ses Veles, en el término municipal de Bunyola, mallorcadiario.com pudo constatar la magnitud y las dimensiones, tanto técnicas como operativas, de un proyecto que ha convertido a la isla en uno de los referentes mundiales en el ámbito de la sostenibilidad, la prevención del entorno ambiental y el fomento de la economía circular.


Participada en un 70 por ciento por la sociedad Tirme, que detenta la gestión directa del tratamiento de residuos en la isla a través del contrato de adjudicación que mantiene con el departamento de Medi Ambient i Sostenibilitat del Consell de Mallorca, la labor que desarrolla Mac Insular se ajusta a las disposiciones de los diversos instrumentos normativos sucesivamente aprobados en esta materia: el Plan Director Sectorial para la Gestión de Residuos Urbanos de Mallorca (2000), su posterior revisión en 2006, el Plan Director Sectorial para la Gestión de los Residuos de Construcción, Demolición, Voluminosos y Neumáticos fuera de uso (2002) y el Plan Director Sectorial de Residuos no Peligrosos (aprobado en pleno por el Consell, en enero de 2016).

La infraestructura de Mac Insular abarca diversos recintos. Los servicios centrales, que acogen las principales plantas y equipamientos de tratamiento integral, se hallan ubicados en el polígono de ses Veles, en Bunyola, mientras que el resto de instalaciones se distribuyen entre los centros de Santa Margalida (que también cuenta con una planta de tratamiento), Inca, Llucmajor, Artà, Manacor, Calvià y Porreres.

Fundamentalmente, la empresa diversifica su labor de reutilización y circularidad en tres grandes tipologías de residuos. En primer lugar, cabe destacar los desechos de construcción y demolición, la obtención de áridos reciclados para su uso en la construcción, así como la utilización de la fracción estéril para la restauración y recuperación paisajística de espacios degradados, como son, sin ir más lejos, las canteras.

TIPOLOGÍAS DE RESIDUOS

Por otra parte, Mac Insular trabaja en el campo de los residuos voluminosos no reutilizables, la recuperación de los componentes valorizables (hierros, maderas, metales no férricos, plásticos y otros elementos) y la correcta gestión de los componentes peligrosos en esta clase de materiales. Y, finalmente, los operarios de esta empresa concesionaria reciclan neumáticos fuera de uso, procurando su recuperación material o energética. Es importante subrayar que estos residuos no pueden ser destinados a un vertedero desde que la normativa prohibió esta posibilidad, a partir de 2006.

Al frente de la dirección técnica de todos estos procesos se halla Kika Bauzá de Mirabó, responsable del área de Medio Ambiente y Calidad de Mac Insular. Según señala a mallorcadiario.com, la tarea que se desarrolla diariamente en las instalaciones de ses Veles, y en el resto de las plantas de la empresa, "persigue el objetivo de contribuir a acercarnos al 'vertido cero' en Mallorca y favorecer la meta de la circularidad de los productos. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que, básicamente, tratamos de aprovechar todos los residuos que recepcionamos, o, al menos, la mayor parte de ellos, para que estos artículos sigan formando parte del ciclo productivo".

ORGANIZACIÓN

A partir de esta premisa, Mac Insular organiza cada una de las etapas de su labor de forma que, siguiendo las explicaciones de su responsable técnica, "todo el material que entra en el recinto es comprobado, supervisado, examinado y, finalmente, si procede, validado para determinar su absoluta idoneidad. Para completar satisfactoriamente este proceso, disponemos de los medios tecnológicos más innovadores del mercado, dotados de plena capacidad operativa para controlar el proceso desde el minuto cero, es decir, a partir del mismo momento en que el camión llega a las instalaciones con su carga".

Ya entonces, según apunta Kika Bauzá de Mirabó, "los operarios situados en los emplazamientos de acceso realizan una primera valoración de los objetos, que, posteriormente, son sometidos a otros muchos análisis de calidad y adecuación hasta concretar la ubicación definitiva de estos desechos, en función de si se trata de residuos de la construcción procedentes de demoliciones, de voluminosos o de neumáticos fuera de uso, aplicando siempre la hoja de ruta del máximo aprovechamiento de los residuos, que se transforman en recursos, y con las máximas garantías medioambientales".

La etapa siguiente consiste en articular las acciones necesarias para que los desechos, lejos de acabar en un vertedero e incrementar, en consecuencia, los niveles de contaminación, obtengan una nueva utilidad. De esta manera, como relata la responsable del área de Medio Ambiente y Calidad de Mac Insular, los artículos "se recopilan y, en su caso, se reparan para reciclarlos y favorecer su reintegración en el circuito de consumo. Ejemplos hay muchos, pero vamos a centrarnos en la grava y la arena obtenida a partir de los residuos de construcción y demolición. Este material se transforma en áridos reciclados, que constituyen una materia prima de gran calidad para ser utilizada en recubrimientos, bases, rellenos, nivelaciones, y otros muchos usos, y siempre favoreciendo una elección que no solo conlleva inmejorables efectos medioambientales sino que, además, resulta práctica y eficaz para el usuario".

MÚLTIPLES USOS

Estos áridos reciclados se hallan disponibles en tres modalidades, siempre en función de su tamaño. Así, la grava de 8 a 40 milímetros resulta ideal para intervenciones en cunetas de carreteras, drenajes, jardinería, encanchados de cimentación o trasdosados de muros; la arena de estas mismas dimensiones suele ser apta para explanadas, el relleno de zanjas y la mejora de los caminos rurales, y la arena hasta 15 milimétros es un recurso terroso habitual en la restauración de canteras.

En palabras de Bauzá de Mirabó, "los conductores que circulan por las carreteras de Mallorca seguramente sabrán a qué me refiero cuando digo que muchos tramos viales de la isla cuentan con este tipo de materiales en sus espacios anexos. Muchos los hemos visto al pasar con el coche, aunque es posible que no nos hayamos detenido a pensarlo. Ese es el gran sentido del reciclaje: promover la circularidad, es decir, extraer de cada objeto toda la utilidad que pueda ofrecer, y que no en todas las etapas es idéntica. A veces, ese recurso sirve para un objetivo y, más tarde, una vez transformado, cubre otro tipo de necesidad. Eso es economía circular".

INTEGRACIÓN SOCIAL E INSERCIÓN LABORAL

Al mismo tiempo, este concepto responde a otra premisa indispensable: la integración social a través de la inserción laboral. En Mac Insular, cerca de 500 personas han participado, a lo largo de los años, en los procesos de tratamiento de reciclaje, en virtud del convenio entre la empresa concesionaria y la Fundació Deixalles. Dentro de este colectivo, alrededor del 75 por ciento de usuarios pertenecen a grupos con especial vulnerabilidad y en riesgo de exclusión social.

Su función, en las instalaciones de Mac Insular, consiste en seleccionar los materiales valorizables que entran en las plantas de tratamiento y, como apunta Bauzá de Mirabó, "trabajar en estos residuos para transformarlos en recursos útiles: un frigorífico, un microondas, una radio o un gallinero, por poner solo algunos ejemplos. Por cierto, los gallineros son un producto muy demandado". Posteriormente, estos artículos se comercializan en los puntos de venta que gestiona la Fundació Deixalles en diferentes localidades de Mallorca.

HOTELES CON 'VERTÍDO MÍNIMO'

Otro aspecto primordial en la terea de Mac Insular está vinculado a la cooperación con los diversos sectores económicos para, precisamente, promover el objetivo de la circularidad. Un ejemplo de ello es el acuerdo que rubricaron la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), el grupo RIU Hotels y Mac Insular para llevar adelante el proyecto de la primera certificación de 'vertido mínimo' en una reforma hotelera que se ponía en marcha en Mallorca, y que tuvo lugar en el establecimiento Riu Concordia, situado en Platja de Palma. Mediante esta actuación, se avaló la trazabilidad total en la gestión de los residuos durante la obra de reforma que se acometió en este hotel, con la intención de que este tipo de procedimiento se extendiera, posteriormente, a otras empresas del sector.

La obra se ejecutó entre octubre de 2019 y mayo de 2020, y, con arreglo a la planificación prevista, RIU demolió el conjunto del edificio exceptuando únicamente su estructura. A cambio, se obtuvieron toneladas de escombros de diversos materiales: desde residuos de construcción y demolición (de los que llegaron a sumarse 13.971 toneladas), electrodomésticos (971 kilos) y residuos voluminosos o mobiliario (242 toneladas).

Al final de la operación, se habían reciclado 776 kilos de electrodomésticos: los que se encontraban en buen estado fueron reutilizados y utilizados como nuevos recursos, y de los 'no reparables' se recuperaron componentes valorizables. Por su parte, los muebles de segunda mano fueron entregados a la Fundació Deixalles, mientras que el material corporativo (ropa de cama, toallas u otros textiles en buen estado) se donó a Cruz Roja. En cifras globales, el cribado de residuos permitió descartar únicamente el 0,89 por ciento de los 14.215 toneladas que se habían recopilado.

Este sistema, que fue monitorizado por Mac Insular en el transcurso de todo el proceso, aseguró la trazabilidad del residuo y el cumplimiento de la responsabilidad legal y ambiental de RIU durante toda la obra. Además, evitó a la compañía hotelera recurrir a agentes intermediarios y, por tanto, a una posible gestión incorrecta de los residuos generados. Por último, se incidió en una notable simplificación de los trámites administrativos y se dio un primer paso decisivo en el avance de la construcción sostenible en Mallorca.

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