La entidad ha denunciado en un comunicado que este tipo de comportamientos alteran aún más la calidad de un paisaje urbano que en el barrio más densamente poblado de Palma ya está degradado por aceras rotas, solares y edificios abandonados desde hace décadas, suciedad, trastos y basura.
Según Flipau amb Pere Garau, las pintadas, si se alargan en el tiempo, modifican la percepción de los espacios, dando lugar a una sensación de inseguridad y degradación que no invita al civismo.
El pasado 9 de diciembre, la asociación Pere Garau Saludable, tras un laborioso trabajo de campo, envió a la oficina antigrafitis y a Emaya un informe con 326 pintadas en la barriada y pidió que fueran eliminadas en el marco del programa de refuerzo de la limpieza 'Palma a Punt', que pasó por allí del 17 al 31 de diciembre.
"Por desgracia a día de hoy muchas de ellas permanecen en el espacio público", denuncian y piden al Ayuntamiento de Palma que responda de forma ágil y eficiente ante estas actuaciones incívicas porque "la mejor política contra el incivismo es actuar con rapidez para evitar el efecto llamada".







