Las condenas son fruto de un acuerdo de conformidad alcanzado entre la Fiscalía y las defensas, que ha supuesto una notable rebaja respecto a la petición inicial del Ministerio Público, que reclamaba hasta diez años de cárcel y multas de 1.375.000 euros para cada acusado. En total, las penas solicitadas inicialmente rondaban el centenar de años de prisión.
En virtud del acuerdo, ocho de los diez condenados no ingresarán en prisión, ya que el tribunal ha acordado la suspensión de las penas durante un periodo de cinco años, condicionada a que no vuelvan a delinquir. Dos de los procesados deberán además abonar multas de 215.000 y 126.000 euros, respectivamente.
ENTRE ABRIL 2023 Y JULIO 2024
Los hechos se remontan al periodo comprendido entre abril de 2023 y julio de 2024. Durante ese tiempo, el grupo introdujo droga en Mallorca principalmente desde Perú mediante el uso de correos humanos, conocidos como mulas, que transportaban los estupefacientes ocultos en la estructura de sillas de ruedas con las que viajaban.
Una vez las partidas llegaban a la isla, la organización se encargaba de su distribución y venta. Cada uno de los acusados desempeñaba un papel específico dentro de la estructura criminal, que estaba dirigida por un hombre que ha sido identificado por los investigadores pero que permanece huido de la justicia.
ALGUNOS ACTUABAN COMO INTERMEDIARIOS
Algunos de los procesados actuaban como intermediarios con otros traficantes, mientras que otros se encargaban del transporte y almacenamiento de la droga. Dos de los condenados, que han aceptado las penas más elevadas —cinco años de prisión—, ejercían como responsables del grupo en Mallorca.
Uno de ellos recibía y conservaba la droga que entraba en la isla y la preparaba para su distribución desde varios pisos situados en las calles Cotlliure y Pare Jeroni Moranta, en Palma. En esos inmuebles la Policía Nacional intervino diversas sustancias estupefacientes, útiles para su preparación y dinero procedente de la actividad ilícita.
LÍDER DE LA BANDA EN MALLORCA
El otro condenado a cinco años de cárcel actuaba como representante de la organización en la isla. En su vivienda de la calle San Rafael de Palma, los agentes también intervinieron dinero y material relacionado con la preparación y distribución de la droga.
Otros miembros del grupo se dedicaban al cultivo de marihuana en una finca de Pòrtol, en Marratxí, mientras que algunos ejercían labores de mediación o se encargaban del suministro de cocaína cuando no era posible introducirla desde Latinoamérica.
En los distintos registros practicados durante la operación, la Policía Nacional intervino diversas cantidades de droga valoradas en más de 344.000 euros.








