Cuando la IA se pone al servicio del mal: el nuevo rostro del crimen online

Cuando la IA se pone al servicio del mal: el nuevo rostro del crimen online

Hubo un tiempo en que reconocer una estafa online era casi sencillo. Un correo electrónico con faltas de ortografía, un mensaje genérico dirigido a «estimado cliente», un enlace sospechoso que llevaba a una web mal construida. Los ciberdelincuentes de la primera era digital eran predecibles y, en muchos casos, fáciles de ignorar. Ese tiempo ha terminado. La inteligencia artificial (IA) ha cambiado las reglas del juego. José Díaz, policía nacional especializado en Delitos Tecnológicos, atiende a Mallorcadiario.com para abordar un nuevo capítulo de ‘Delitos en la Red’.

La IA ha irrumpido en la escena del crimen online con la misma fuerza con la que lo ha hecho en la medicina, la educación u otros ámbitos. Y lo ha hecho sin pedir permiso, sin fronteras y sin distinción entre quienes la usan para crear y quienes la usan para destruir.

Hoy, las mismas herramientas que un médico emplea para detectar tumores o que un escritor usa para pulir sus textos están siendo utilizadas por estafadores para perfeccionar sus fraudes, personalizar sus engaños y escalar sus operaciones a una velocidad y un volumen nunca vistos.

El resultado es una nueva generación de crimen online que ya no falla en los detalles. Que habla tu idioma, conoce tu nombre, imita la voz de tu hijo y reproduce con exactitud el logotipo de tu banco. Una generación de fraudes que ha dejado de ser una molestia para convertirse en una amenaza real y cotidiana para cualquier ciudadano conectado a internet.

EL FIN DEL CIBERDELINCUENTE AFICIONADO

Durante años, el perfil del ciberestafador respondía a un arquetipo reconocible: alguien con conocimientos técnicos avanzados, capaz de programar malware, explotar vulnerabilidades o construir redes de servidores para ocultar su rastro. El crimen online de alto nivel estaba reservado a una élite criminal con recursos y formación específica. La IA ha dinamitado ese modelo.

"Hay modelos que se han creado específicamente para cometer estafas. Los delincuentes lo saben y simplemente, si no tienen estos conocimientos, los compran o alquilan el modelo, la inteligencia artificial, y la adaptan para ellos". La barrera de entrada al crimen online sofisticado se ha derrumbado. Y con ella, el volumen de estafas se ha disparado.

Los grandes modelos de lenguaje —las tecnologías que alimentan asistentes como ChatGPT o similares— han puesto en manos de cualquier persona la capacidad de generar textos impecables, coherentes y convincentes en cualquier idioma.

Un estafador que hasta hace tres años enviaba correos llenos de errores puede hoy producir comunicaciones indistinguibles de las de una entidad bancaria real, adaptadas al tono corporativo de cada empresa, personalizadas con el nombre del destinatario y enriquecidas con datos obtenidos de filtraciones masivas de información que circulan libremente en los mercados negros digitales.

La barrera de entrada al crimen online sofisticado se ha derrumbado. Y con ella, el volumen de estafas se ha disparado.

EL 'PHISHING' RESUCITADO

El phishing —esa técnica de suplantación de identidad mediante correos o mensajes fraudulentos— parecía condenado a la extinción. Los filtros de spam mejoraron, los usuarios aprendieron a desconfiar y las campañas masivas de correos genéricos empezaron a perder efectividad. La IA lo ha resucitado con una versión mejorada que los expertos llamanspear phishing o phishing de precisión.

La diferencia es abismal. Donde antes había un mensaje genérico enviado a millones de personas esperando que alguna picara, ahora existe la posibilidad de generar automáticamente miles de mensajes distintos, cada uno adaptado al perfil específico de su destinatario.

La IA analiza información pública disponible en redes sociales, foros y bases de datos filtradas para construir un mensaje que parece escrito por alguien que te conoce: que menciona tu empresa, tu nombre completo, una compra reciente o incluso el nombre de tu jefe directo.

El resultado es una tasa de éxito muy superior a la del phishing tradicional y una capacidad de detección por parte del usuario prácticamente nula. El engaño ya no llega con cara de engaño.

'DEEPFAKES': LA MENTIRA QUE SE VE

La clonación de voz tiene su correlato visual en los deepfakes, vídeos sintéticos generados por inteligencia artificial que permiten poner cualquier cara en cualquier escena o cualquier palabra en cualquier boca. Lo que hasta hace pocos años requería un equipo de producción cinematográfica y semanas de trabajo puede hoy generarse en minutos con herramientas accesibles y gratuitas.

En el ámbito del crimen online, los deepfakes han encontrado aplicación en varios frentes. Las estafas de inversión fraudulenta se han multiplicado usando vídeos falsos de personajes públicos —empresarios conocidos, políticos, celebridades— supuestamente recomendando plataformas de criptomonedas o productos financieros inexistentes. La víctima ve a alguien en quien confía avalando un producto. Invierte. Y pierde su dinero.

Pero los deepfakes también se están usando en videollamadas en tiempo real, una capacidad que hasta hace poco parecía ciencia ficción. Existen ya aplicaciones capaces de sustituir el rostro del estafador por el de otra persona durante una videollamada en directo, lo que permite suplantaciones en tiempo real que resultan prácticamente indetectables.

ESTAFAS NUEVAS PARA UN MUNDO NUEVO

La inteligencia artificial no solo ha perfeccionado los fraudes existentes. También ha creado tipologías de engaño que no existían antes de su llegada, y lo ha hecho a una velocidad vertiginosa. "Las estafas que hasta ahora se venían llevando a cabo, la IA las está perfeccionando", resume Díaz, "y no solamente esto: está haciendo que se viralicen de una forma más rápida y que lleguen a más personas."

Lo más inquietante de este panorama no es el nivel de sofisticación que ya han alcanzado estas herramientas. Es la velocidad a la que siguen evolucionando. Lo que hoy representa la vanguardia del crimen online será en pocos meses una herramienta estándar al alcance de cualquier delincuente con un teléfono móvil.

La inteligencia artificial es, en sí misma, neutral. No tiene intenciones ni valores. Es una herramienta extraordinariamente poderosa que amplifica lo que sea que haya en las manos que la sostienen. En las manos equivocadas, ha creado el entorno más fértil para el crimen online que ha existido jamás.

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