A lo largo del siglo XX murieron más de 45 millones de cristianos, la mayoría bajo el comunismo. En la actualidad el exterminio de cristianos se acrecienta día a día a manos del islamismo radical.
Mientras que los gobiernos occidentales, sus sociedades y sus medios de comunicación tratan la aniquilación salvaje de cristianos con cierta indiferencia, dedicando sus principales titulares, telediarios o programas a otras cuestiones, algunas de ellas humanitarias y también graves, en unos 30 países la persecución contra los cristianos se agudiza mereciendo, en el mejor de los casos, unas líneas. Unos minutos.
Por hacer referencia a las salvajadas más recientes: En la Universidad de Garissa (Kenia) el grupo terrorista Al-Shabab asesinó a 142 estudiantes a principios de este mes. Los terroristas los asesinaron mientras gritaban "Alá es grande" ensañándose con los estudiantes cristianos. El 22 de febrero de 2015 el Estado Islámico de Libia asesinó 21 cristianos coptos de origen egipcio. El 15 de marzo de 2015, 17 cristianos murieron y 18 quedaron heridos en Lahore (Pakistán), tras un atentado.
En Siria, el Estado Islámico atacó las 35 villas cristianas del río Khabour en febrero de 2015, tras fracasar en los ataques a Kobane. Asesinaron a más de una docena de nazarenos, secuestraron unos 300 y desplazaron a unas 2.500 personas, que se refugiaron en Hassakah, capital de la provincia, donde fueron acogidos por el arzobispo Behnan Hindo, patriarca de la Iglesia Católica Siria; y por el obispo Aprem Nathanael, de la Iglesia Siria del Este (nazarenos).
En Nigeria, Boko Haram sigue atacando a la población cristiana. El 15 de marzo de 2015 fueron asesinados en Egba 82 cristianos, la mayoría mujeres y niños. Degollándolos. Mutilándolos a machetazos.
El 18 de marzo de 2015 dos asaltantes del Estado Islámico mataron a 18 turistas y tres tunecinos en el Museo del Bardo de Túnez; eran turistas de España, Polonia, Japón, Francia y Colombia.
El informe Religious Freedom in the World 2014 estima que la población cristiana de Siria se redujo de 1,75 millones a principios de 2011 a 1,2 millones en el verano de 2014; una disminución del 30% en tres años. En Erbil (Irak) permanecen 1.700 cristianos desplazados de Qaraqosh.
La barbarie islamista avanza sin que Occidente reaccione contundentemente en el terreno político, militar, e incluso, social.
Recientemente un experto diplomático estadounidense, que se quejaba de la falta de reacción de la Administración Obama, afirmaba: “Los cristianos que viven en países musulmanes están siendo asesinados, violados, heridos y expulsados de sus hogares, y sus iglesias quemadas y profanadas por islamistas radicales. Todas las mujeres musulmanas en países musulmanes son tratadas como ciudadanas de segunda clase, pero si son cristianas sus vidas corren un gran peligro.”
La sanguinaria maquinaria islamista no limita sus atrocidades a sus países: Quieren acabar con nuestro modelo de sociedad, con nuestra democracia, con nosotros. Posiblemente con usted que me está leyendo. No es alarmismo infundado. Ya han marcado su objetivo, y nos han avisado.
Nuestra civilización occidental hunde sus raíces en el cristianismo, por eso el islamismo quiere acabar con su raíz. Una raíz ya enferma y débil por el implacable relativismo que desde hace años inunda Europa y Occidente, ¿causa de la actual indiferencia? Muerta la raíz muerto el árbol.





