Josep Urrea: "No contemplo mi vida sin la pintura"

Josep Urrea en su taller
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Josep Urrea es hombre tranquilo y sosegado, un artista autodidacta que se ha perfilado a base de constancia y voluntad, cada día y durante horas experimentando frente a sus lienzos, ahora abstractos…

Acudí a su estudio, situado en la zona de Son Oliva de Palma. Allí pasa más tiempo que en su casa. El espacio lo componen, una primera sala donde el artista pinta y atesora obras, una segunda en la que dispone de una cocina, mesa y sofá y una tercera zona que llama la atención, un patio que está rodeado de fincas altas y se queda ahí, solo, como un oasis en el desierto, lleno de una gran diversidad de plantas cuidadas con mucho mimo.

Es un espacio que enamora a los vecinos, incluso algunos me traen sus plantas para que las trate. Aquí también tengo una mesa y herramientas para hacer mis “tions”, esculturas de madera. El problema es que en este lugar no corre el aire y en pleno verano la temperatura es sofocante.

Nuestro protagonista de hoy es hijo de Isabel García Coy, ama de casa y de Ginés Urrea Gambín, albañil. Josep Urrea García nace en el Pla de Na Tesa del Municipio de Marratxí un 19 septiembre de 1948.

Eran duros tiempos de la postguerra, bajo la dictadura franquista en España se vivía el aislamiento internacional. Aquel año comenzaba con la independencia de Birmania y de Ceilán del Reino Unido, unos días después era asesinado Mahatma Gandhi en Nueva Delhi (India), en Costa Rica estallaba la guerra civil, la Cámara en Bélgica aprobaba la concesión del voto de la mujer, el ciclista mallorquín Miquel Poblet se hacía con la victoria en el Gran Premio de Cataluña, se fundaba la Organización Mundial de la Salud, se constituía en La Haya el Consejo de Europa, se creaba el Estado de Israel, la ONU decretaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nacían; Jeremy Irons, Pepa Flores (Marisol), James Taylor, Lluis Llach, Robert Plant, Karlos Arguiñano, Olivia Newton John, Alan Parsons, Samuel L. Jackson, entre otros. Se publicaban “La sombra del ciprés es alargada” de Miguel Delibes y “Viaje a la Alcarria” de Camilo José Cela, se fundaba la aerolínea española Aviaco.

Josep Urrea recibiendo a MDArte en su taller

¿Cómo comienza su aventura profesional y cómo la enlaza con la pictórica?

Durante casi 50 años tuve un taller de rotulación, principalmente de vehículos, de pancartas, carteles.

Mis creaciones artísticas comenzaron colaborando en el diseño y retoque final de las Fallas de Avenida Selgas, Tovar de Xátiva (Valencia) en la década de los 80.

En 1985 hice una exposición en Sóller con Ernest Forteza, en el pub s’Obac de Santa María 2002 me presenté con mi primera exposición individual con 35 obras figurativas sobre tela con paisajes de Mallorca, de Cádiz, Menorca y Galicia. Tardé un año en preparar esa muestra que titulé “De tota sa vida” y a partir del día siguiente me planteé que no habría condicionantes disciplinarios, ahora haría una pintura libre de ataduras. Empecé a usar texturas, collage y abstracciones. De ahí nació una exposición en 2003 en mi propio estudio de Santa María con más de 20 obras que llamé “Naturalessa morta i viva”, donde mostré una técnica que había evolucionado hacía las texturas y abandonado casi por completo el uso del pincel.

¿Tanto tiempo se pasa aquí entre estas paredes?

Pues sí, diez, doce horas no menos cada día. Me quedo aquí a comer siempre. Mi taller y la pintura me tienen abducido.

¿Alguna vez mira qué recuerdos aparecen en su álbum de infancia?

Recuerdos positivos, era feliz. No había tiempo para jugar, pues tenía que hacer labores de ayudas domésticas, “fer herba pels conills”. A veces escapaba y me quedaba un poco más en la calle para jugar con los amigos, para no tener que hacer aquellas tareas.

Era muy sociable, con amigos y amigas con quienes jugaba a juegos tradicionales, piola, fer volar estels, (volar las cometas) etc.

Mis juegos preferidos eran toc i pam, ferrar i xapar, joc de baldufes, i conions, (canicas, peonzas y al escondite).

Teníamos tan pocos juguetes que todo valía, una de las cosas que más utilizábamos eran las cajas de zapatos.

el taller de Josep Urrea lleno de sus obras

¿Cómo se le dieron los días de colegio?

Lo que más recuerdo es que estaba todo el día despistado, me gustaba el recreo y jugar al fútbol, los campos eran de tierra y llenos de piedras. El cole no era algo que me entusiasmase.

¿Qué aspectos destacaría de su paso por la adolescencia?

Tenía cara de niño, íbamos con los amigos al cine, en la taquilla me vendían la entrada pero luego no me dejaban entrar por mi aspecto infantil, era el que siempre se quedaba fuera. Iba a bailar e intentaba ligar pero con aquella carita no querían bailar conmigo. Recuerdo una vez que le pedí a una chica bailar, me miró de arriba abajo y asintió con la cabeza, una vez llegados a la pista, le dije que no me apetecía y no bailamos.

¿Cómo descubre su afinidad por la pintura?

Era adolescente, quería pintar pero no tenía medios ni dinero para material ni para ir a clases. Era frustrante, no estaban al alcance de la gente humilde. Me hubiese gustado poder aprender en una escuela de pintura y no ser autodidacta. En el cole había muchos enchufes.

Josep Urrea pasea por su taller

Llevábamos un rato con la entrevista cuando llegó Xisca Garau, persona de confianza del artista que fue quien nos proporcionaría algunos datos documentales y fotografías de su archivo.

Xisca, es la persona que me ayuda a difundir los movimientos de exposiciones de mi pintura, nos conocemos desde hace tiempo y para esa labor necesito a una persona que sepa de mí y de mi obra.

¿Qué tipo de arte y artistas le seducen?

Todas las artes plásticas en todas sus tendencias, preferentemente me apasiona el arte contemporáneo. Todos los movimientos, en especial el arte que no se tiene que entender sino que se puede sentir.

Me gustan Xim Torrens, Sorolla, Goya, Van Gogh, Monet y Gaudí.

Le pido que nos haga una lista con artistas que usted seleccionaría en una representación de los más predilectos.

Tapies, Miguel Barceló, Manolo Valdés, Anselm Keifer, Patxi Echevarría, y otros que ahora no me vienen al recuerdo, Picasso, Miquel Segura, Teresa Matas, Jaume Plensa y un largo etc.

Josep Urrea pintando

¿Cómo definiría lo que sucede desde que pone la primera mancha sobre una tela en blanco?

Éxtasis, aire, vida, apertura, libertad, respirar…

¿Qué etapa de la historia del arte le provoca más curiosidad?

Sin lugar a dudas el Impresionismo, Toulouse Lautrec, Van Gogh, Monet, Gauguin, aunque soy de los que piensa que el precursor del impresionismo fue Goya.

¿Su dedicación a la pintura es exclusiva?

Sí, en estos momentos la pintura es mi vida, de hecho la pintura me ha dado las mayores satisfacciones. Como pintor, escultor y diseñador, soy profundamente perfeccionista, de naturaleza curiosa y autodidacta. Consciente de la edad que tengo y en la vida siempre nos falta tiempo.

¿Qué definición hace de su trayectoria pictórica?

Soy un pintor autodidacta que he aprendido en mi laboratorio a hacer experimentos. Empecé de una forma cercana a lo académico, a lo clásico y muy pronto decidí que quería disfrutar. Camino libre entre texturas y pinturas abstractas, mi técnica es multidisciplinar, utilizo una lista infinita de materiales, como resinas, papel, cartón, telas, fibras y cualquier elemento que sea adaptable.

¿Tiene aficiones, además de estar en su taller pintando?

Ball de bot, música, ir a exposiciones de todo tipo de arte, cuidar de las plantas, comer y beber, conciertos, fútbol, tenis…

Y hablando de aficiones, permita que conozcamos otros de sus gustos.

De su tendencia literaria, nombre algunos libros…

El amante japonés y La isla bajo el mar de Isabel Allende, también El diario de Noa.

Algunas películas…

Alguien voló sobre el nido del cuco y Adivina quién viene esta noche.

Alguna canción, tipo de música, autores…

Te recuerdo Amanda de Víctor Jara, me agradan las músicas tradicionales y soy de Serrat, María del Mar Bonet, Aute, Sabina, Lluis Llach, Pink Floyd.

Cite algunos de sus viajes y destaque un viaje inolvidable…

Algunos viajes a Bretaña francesa, Suiza y Venecia.

En cuanto al viaje inolvidable, Florencia es maravillosa y allí en La Galería de la Academia me impactó el David de Miguel Ángel. Eso es imborrable.

Josep Urrea en su taller

Se atreve a darnos un consejo gastronómico.

El “trampó” mallorquín debe llevar tomate, cebolla, pimiento con pepitas y un poco de “prebe coent”.

Si tuviera la oportunidad de agitar una varita mágica y pedir algunos deseos ¿Por qué se inclinaría?

Por que dejasen en paz a Ucrania y que el mundo fuese más solidario con todos los países en conflicto y no me olvido de Gaza. Estaría bien que las personas fuesen más importantes que los poderes económicos.

Y en lo personal, poder seguir dedicado a la pintura hasta mis últimos días.

¿Qué suceso internacional le quedó grabado en la memoria?

Han sido dos, La matanza de Atocha, y el atentado de las Torres Gemelas.

En enero de 1977 en Madrid, un comando terrorista ultraderechista asesinó a cinco abogados laboralistas del Partido Comunista de España.

El 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el grupo terrorista Al Qaeda atentaba contra los edificios World Trade Center de Nueva York, contra el Pentágono en Arlington (Virginia) y en Pensilvania, con un balance total de 3.000 fallecidos y más de 25.000 heridos.

¿Alguna vez se ha emocionado delante de una pieza de arte?

En muchas ocasiones, por ejemplo como ya he nombrado ante, frente al David de Miguel Ángel y unas semanas atrás en la exposición retrospectiva de Patxi Echevarría en la Capella de la Misericordia con su serie de libros, sin olvidarme del resto de su obra.

¿Cómo resumiría su experiencia de pintar?

La mejor forma de disfrutar es no estar pendiente de si gustará o no, lo importante es hacer lo que me guste y encontrarme bien conmigo mismo y no es un trabajo, no lo puedo entender así. Para mi trabajar es levantarse por la mañana por un sueldo y cada día lo mismo, yo disfruto creando. Entiendo lo que decía Patxi Echevarría “si no pinto me muero”.

¿Cómo reacciona si alguien opina sobre sus obras?

Prefiero que no lo hagan, me gusta observar a la persona como mira mi obra, por mucho que te digan que está bien o que les gusta, dudas de su sinceridad. He aprendido a disfrutar de mirar a las personas, cuando contemplan mi obra, aunque al mismo tiempo su opinión es siempre valorable y sobre todo respetable.

Las imágenes visuales de Josep transmiten sensaciones de serenidad a través de colores compuestos, arenosos, fibrosos, aliados con múltiples materiales. En ese collage se aprecian rasgos de una trabajada libertad vital en la composición abstracta, indefinida. Nada se engendra para parecerse a la realidad del mundo que nos rodea, cada pieza surge para ser un único horizonte.

Josep Urrea trabajando en su taller

¿Qué detesta en el carácter de un ser humano?

La avaricia, el cinismo, la hipocresía, la mala intención, la envidia, sobre todo la falta de solidaridad.

Y que cuando el semáforo se acaba de poner en verde, sin haber pasado un segundo, me toquen el claxon por detrás.

¿Qué temas de actualidad observa con interés?

Me aflige sobre todo la política, más que la política, los políticos. La cultura también me preocupa. La situación en el mundo, la falta de igualdad y sensibilidad.

¿Qué días escogería entre los más emocionantes de su vida?

Los días en que nacieron mis nietos el primero Gerard y el segundo Jaume, ese día en que los cogí en brazos y que pude sentir es irrepetible.

Entre sus últimas exposiciones cabe destacar las más recientes

En junio estuvo en Génova con una colectiva de pintura y escultura, en las actividades de lo que se denomina Palma Summer y en el mismo mes en la Galería 2024 de Palma con una colección de sus últimas piezas.

En septiembre estará en la Sala Capitular de Valldemossa. Además están pendientes de diferentes gestiones para este 2025, y entre otras un proyecto esta en el aire, el cual se trataría de una instalación para el 2026 para “La Festa del Vi Novell” de Santa María del Camí.

Josep Urrea visualiza sus obras

¿Qué proyectos le rondan por la cabeza? 

Tengo ganas de volver a bailar “ball de bot”, de seguir pintando y seguir haciendo mis esculturas con madera, a las que llamo “tions”.

Alguien puso un letrero en lengua vernácula “Ha sortit un día preciós i no te preocupis que cualque cap de fava s´el carregará”, a ver qué sale.

(Ha salido un día precioso y no te preocupes, algún tonto se lo cargará).

Con datos del pasado, presente y futuro, di por concluida la entrevista y cerré mi libreta de apuntes. Nos despedimos en la puerta dónde sobre la hoja de cristal reza; “Estudi de Josep Urrea”.

Texto: Xisco Barceló

Fotos: Xisco Barceló y Xisca Garau

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Un comentario

  1. Conocí a Joss, como se hacia llamar cuando nos conocimos hace ya muchos años, cuando se dedicaba a pancartas y publicidad, recuerdo que uno de sus clientes era Helados Marisa, un chapista Tito Clar. Su esposa Amparo gran persona. Nos alegra saber de ti después de tanto tiempo.

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