The Bright Nights realmente ofrece un espectáculo en todos los sentidos, y viene a llenar un vacío en la oferta de ocio nocturno que más de uno agradecerá. Yo he disfrutado de mi visita a The Bright Nights, ¿y tú, a qué esperas? Aprovecha la oferta para residentes de fin de temporada con un 40% de descuento!!
El anochecer en la Mallorca estival es raramente sinónimo del ocaso de la actividad social. Y es que las noches de verano tienen un daixó que invita a prolongar la jornada. Hay quien culpa a la calidez, al olor a Mediterráneo o al carácter con el que ese mar nos impregna a quienes tenemos la suerte de orillarlo. Y es bien cierto que nos basta algo de compañía, un buen pa amb oli y algo de Palo en la despensa como excusa para disfrutar de las primeras horas de la noche.
Aunque, bien mirado, uno es incapaz de diferenciar si se trata de que sabe disfrutar con poco o de que se ve obligado a ello. Y es que la isla no posee mucha oferta de ocio nocturno. Más allá de los restaurantes de postín, es difícil encontrar un plan nocturno apetecible sin caer en las conocidas trampas para turistas (guiri-traps, en idioma que ellos puedan entender). The Bight Nights viene a salvar la situación con una propuesta de ocio multisensorial en un espacio diferente. O eso nos cuentan. Como no nos fiamos, decidimos comprobarlo por nosotros mismos.
Empecemos por el final: The Bright Nights cumple con su propuesta. Nos ofrece una interesante cena y un entretenido espectáculo en un marco incomparable, en el corazón de la Serra de Tramuntana (declarada hace unos años patrimonio de la humanidad). Todo está pensado para hacernos disfrutar de una velada especial, en pareja o con amigos. Sin prisas, tomándonos el tiempo necesario para prestar la atención a los sonidos, los aromas y las vistas con que nos envuelve el entorno; para degustar la cena y los vinos; para apreciar el variado espectáculo que nos ofrecen.
El evento tiene lugar en Alfàbia. Para quienes no la conozcan, se trata de una possessió típica mallorquina con unos fabulosos jardines de inspiración árabe con el agua por protagonista, que albergan alguna joya histórica como el artesonado del s. XIII o el incunable “Llibre de les Franqueses”, historia escrita de Mallorca. El lugar es realmente fantástico, y aún mejora con la iluminación nocturna. Obligada visita (abren, sin espectáculo de por medio, durante el día) para quien aún no se la haya prestado.
Puestos en antecedentes, vayamos al grano. Al llegar a Alfàbia, tras el paseo entre plátanos, traspasamos la fachada principal para tomar un aperitivo en la clastra. Éste, que consiste en una excelente sobrassada y un queso menorquín regados por diferentes caldos, cumple la función de calmar el apetito mientras paseamos por el patio o nos adentramos en la casa museo. Así, podremos empezar por viajar libremente por los ocho siglos de historia que amueblan este rincón de la Serra: por la biblioteca, con su curioso mapamundi (aún sin América), por los salones con cuadros, muebles e instrumentos de música de época, por las cuadras, o la tafona, ambas muy bien conservadas o por la loggia y así tener una primera visión de los jardines que más tarde nos acogerán.
Durante el aperitivo nos acompañan también los artistas que luego actuarán, ejerciendo de anfitriones del evento. Empieza entonces el paseo por los jardines hasta el lugar donde cenaremos. Durante el paseo, amén de la variedad floral y los juegos de agua, podremos disfrutar de un cocktail a base de cava y un canapé de foie mientras suena un acompañamiento musical (a mano de un virtuoso terceto de cuerda) junto al lago principal de los jardines. Tras el paseo, nos acomodan en las mesas que rodean el escenario ( todas ellas gozaban de buena visibilidad) situadas en una explanada del jardín rodeada de vegetación , tras ésta, se aprecia la sierra en todo su esplendor.
La cena consiste en entrantes mediterráneos, pastel de caproig y un filet mignon de muy buena calidad con su guarnición y es coronada por un postre a base de chocolates ,todo ello acompañado por los mismos vino que durante el aperitivo incluidos pero con la posibilidad de adquirir cualquier otro de la carta de vinos disponible . La calidad de la cena es muy buena y el servicio la todavía mejor, aunque uno no va allí pensando sólo en la gastronomía.
Mientras uno cena, empieza el espectáculo, que va in crescendo, arrancamos con el trio de cuerda, al que se añade un poco más tarde el cantante y maestro de ceremonias para ir apareciendo los diferentes artistas de forma armónica. No vamos a delatar detalles porque vale la pena dejarse sorprender, pero adelantamos que hay algún número de una elegancia exquisita. Es variado y entretenido, con representaciones bien complementadas. Reconozco que los artistas consiguieron sorprenderme, hacerme reir y mantener la respiración en alguna acrobacia de alto riesgo. En definitiva, el espectáculo cumple su cometido con solvencia y consiguió arrancar los aplausos del público.
La velada la cerramos con una copa rodeados de un jardín iluminado que invita a recorrerlo. Recomiendo caer en la tentación.








