Aparte de escribir, muchos de ustedes no saben, (ni deben por qué saberlo), soy Perito Judicial de Arte, especializado en pintura de finales del siglo XIX y Vanguardias y Perito Tasador Judicial en Antigüedades. Como Historiador de Arte en España, se nos supone que podemos peritar cualquier cosa, desde un Juan de Juanes hasta un Barceló si fuera menester. Este gran ERROR, soportado por la pereza de los Decanatos de los Juzgados y Secretarios de Juzgados, hace que cuando oyen “pintura” te llaman de manera absurda sin antes saber si se trata de un cuadro o dibujo, o si bien hablamos del revoque de la cocina, han hecho que envíe un poco a la mierda a más de uno y no aceptar el encargo.
Lo mismo pasa con las antigüedades. Yo me especialicé en mueble europeo del XX, arma blanca del XVI, arma de fuego de antes de 1920 y colecciones. Pero da igual Te llaman para cualquier cosa, incluso joyas, que son ARTES APLICADAS.
Yo no puedo ni peritar JOYAS, como no DEBO NI PUEDO CERTIFICAR Goyas, circunstancia que parece que en los juzgados no se entiende, pero de nuevo, la molicie e ignorancia hacen que te llamen y te molesten.
¿He visto joyas en herencias? Muchas, como antes en mi casa, las amistades familiares, en la Place Vândome, la Rue du Rhòne o en la calle 47 de Nueva York. Reconozco que los diamantes, berilos y corindones hechizan como a Banderas, pero las joyas las debe PERITAR y TASAR un Perito GEMÓLOGO, y como en arte, preferiblemente especializado según la tipología de las piedras, su antigüedad y su manufactura. Para estos casos suelo contratar los servicios de un Perito Gemólogo. De todos ellos he aprendido mucho y además he leído más por el puro placer de saber.
Peritar es un asunto serio. Cada uno tiene un procedimiento de acuerdo con la complejidad de la obra y el objeto. Cuando hay un posible delito el asunto se agrava porque tu dictamen puede ser decisivo para que el juez tenga más claro si el objeto a peritar constituye la base del delito a investigar.
Vamos a lo que vamos, y que ya saben de que hablo. Durante semanas, otros compañeros de medios me han llamado pidiendo mi expertisse sobre las joyas de Zapatero, como si fueran las Joyas de la Castafiore. A todos he dicho lo mismo: YO NO SOY GEMÓLOGO EN DIAMANTES. ¿Pero tú no sabes? - Puede, pero por rigor profesional no debo.
Cariñosamente he dado pistas para que averigüen y consulten y mi humilde opinión sobre el procedimiento que se está llevando a cabo, y sobretodo el interés de unas prisas sospechosas.
Para mi la calidad debería ser prioritaria: Tipo de Piedra, Peso (quilates), Calidad (pureza e inclusiones) y Origen, dato más importante de lo que parece porque nos indica el artesano-tallador y calidad de la piedra según su procedencia. No es lo mismo una esmeralda brasileña o colombiana que una Nigeriana, o un zafiro de la India respecto a otro de Tailandia, al igual que un rubí “sangre de pichón” birmano no tiene nada que ver con uno de Zambia. Son detalles.
La vida está llena de “detalles”. Recuerdo el “detalle” de Clinton con la Lewinski, y como de acuerdo con la puritana concepción metodista, la infidelidad conyugal por lo visto se mide por grados: La felación no es lo mismo que penetración. Esta claro. Una se realiza aprisa y corriendo debajo de la mesa de la sala oval, y para la otra se necesita un poco más de faena y dedicación.
Un confesor católico no está para tantas historias: La intención es la misma y es el mismo pecado. Pero ya puestos a medir: ¿Se sabe cuantas le hizo la Lewinski? ¿Una o más de diez? ¿Era la Lewinski más hábil en la succión que en el revolcón?. Este “detalle” sería importante para entender si Clinton pecó accidentalmente o fue contumaz y en el que la opinión de la tintorería a la que llevaba sus vestidos la becaria de la Casa Blanca, tendría valor pericial.
Volviendo al “detalle” que a mi me extraña de todo el asunto de las Joyas de la Sonsoles. ¿Por qué se da el encargo de tasación y peritación a una sala de subastas que no ha visto joyones de este porte en su vida? ¿Por qué esa obsesión de que el valor total de las joyas no sea más allá de 1,3 millones de euros?.
Las salas de subasta en España, son casas de empeño que venden a precio de saldo. Una sala de subastas en España suele tasar con Valor de Embargo, es decir, de un 50 por ciento hasta 70 ciento menos de su valor original. La tasación atiende al valor de reposición, que "se corresponde con el valor de una joya en el mercado primario, impuestos incluidos".
Esto significaría el precio final de la venta de una pieza nueva por primera vez, y entre otros “detalles”, se calcula sumando el valor intrínseco de las piedras y el oro por separado con el coste de la mano de obra. Esto significaría que el precio puede variar del 15 al 20 por ciento si es un “taller” (por llamarlo de alguna manera), quien fabrica la pieza, o del 50 al 80 por ciento en el caso de una marca reconocida, digamos los talleres parisinos de la Place Vendôme, y que en algunos casos, el valor final puede doblar el coste de fabricación.
Un vermut con un amigo de la Asociación Española de Tasadores de Alhajas (AETA) ha sido revelador. Me dice que el valor de la tasación realizada por Ansorena, se asemeja más a la que se le atribuiría "si fueran a venderlas en el mercado secundario"; es decir, una venta de segunda mano. En esos casos, "el valor del metal se tasa un 10% por debajo; el de las piedras, si son importantes, un 50% menos, y el de la piedra pequeña se reduce entre un 60 o un 70%", explica esta persona, coincidiendo con lo que yo comentaba anteriormente sin ser un experto en joyas. Por ese detalle le invité a un segundo vermut. Le premie con un tercer vermut y unas almendritas cuando me dijo ¿Por qué no se han tasado los brillantes y sólo se han estudiado algunas de las joyas?
¿Hay diferencia si Zapatero escondía joyas por valor de 1,3 o de 3 o 15 millones de euros? Digo yo que sí.
Tal vez los Hijos de Zapatero quieran aplicar la formula de pecado o pecadillo de Clinton. Teniendo en cuenta las cifras del mangoneo que se barajan con el petróleo venezolano, Plus Ultra y las mordidas de Cerdán y sus colegas, lo de las Joyas de la Sonsoles es una travesura comparable a robar un paquete de chicles en la gasolinera.
Sólo espero que los Men in Black de la UDEF, hagan su trabajo como con el resto de los contribuyentes.
Jorge Llopis, director de pecadosdelarte.com



