Robert Sarver, el accionista mayoritario del Mallorca, aterrizó en país conquistado y población entregada. Vítores, aplausos, gestos de cara a la galería y entrevistas enjabonadas. Un poco de turismo para saber de la Isla algo más de lo que parece conocer del club en el que invirtió. Una victoria pírrica, a la que las victorias del Huesca y Ponferradina restan trascendencia, cerró la visita del magnate y su comitiva sin que nadie intentara siquiera desvelar las incógnitas que rodean su entente cordial con Utz Claassen, el alemán que es presidente “porque vive aquí y conoce a la gente”, aunque más bien viene de vez en cuando y no sabe nada de nadie. En fin, me habría gustado tener la ocasión de hacerle, entre otras, estas preguntas:
- ¿Cuándo, cómo y dónde conoció a Javier Tebas y cuál es su relación?
- ¿Cuándo, como y dónde le presentaron a Maheta Molango y quién lo hizo?
- ¿Por qué invirtió veinte millones con seiscientos mil euros y no doce, quince, veinticuatro o cualquier otra cantidad?
- ¿Por qué dejó usted la gestión de su importante inversión en manos de alguien ajeno a su organización hasta hace unos meses?
- ¿Por qué se ha reforzado la plantilla del primer equipo y no se ha cambiado nada del resto de la deteriorada estructura humana y obsoleta del club?
- ¿Quién cómo, cuándo y dónde le presentaron a Utz Claassen?
- ¿Le han contado lo que el doctor Beltrán, ex presidente, dijo en la Gala del centenario? ¿Tiene algo que decir al respecto?
- ¿En las condiciones del documento de la compraventa del Mallorca existe alguna cláusula que le impida cambiar de ciudad al club?
- ¿Sabe lo que es el Lluis Sitjar y en qué situación se encuentra en este momento?
- ¿Por qué con una inversión de más de veinte millones, sólo se han gastado seiscientos mil euros en refuerzos?
Me temo que el mallorquinismo tendrá que seguir preguntándose estas y otras cosas, pero en su pecado muchos hallarán su penitencia más pronto o más tarde. Y también su responsabilidad.








