El presidente nacional del PP, consciente de los malos resultados cosechados por su formación en las elecciones del 24-M y en medio de una tormenta política derivada de esos malos resultados, ha anunciado en Sitges que hay cosas que deben cambiar y que lo piensa hacer. “Aprender de los errores y corregir los defectos” según sus propias palabras, pero ha pedido tiempo. Ya se sabe que no es el presidente del Gobierno hombre de tomar decisiones en caliente ni apresuradamente.
No cabe ninguna duda de que los ciudadanos, pese a que el PP continúa siendo la fuerza política más votada en el ámbito municipal de todo el país (6.057.767 votos, con un 27,05% del electorado), han castigado duramente a esta fuerza política por los escándalos de corrupción por los que se ha visto salpicado. Luis Bárcenas, Carlos Fabra, Francisco Granados, Jaume Matas, Rodrigo Rato, son sólo una muestra de la lluvia fina que ha caído durante toda la legislatura y que ha acabado por empapar la marca PP. A este respecto se requiere una actuación firme y decidida de asunción de responsabilidades por parte de la directiva nacional, acompañada de un relevo de personas que la ciudadanía aprecie como un acto efectivo de renovación. De nada vale a efectos electorales parapetarse en el respeto a la Justicia esperando sus pronunciamientos porque los ciudadanos no esperan a las sentencias como se ha visto en Valencia y en Madrid especialmente.
Además de esto, Rajoy subrayó los problemas para hacer llegar la recuperación económica a todas las capas de la sociedad y también los problemas de comunicación para explicar a la ciudadanía lo que se ha hecho.
Rajoy debe hacer cambios en su Ejecutivo, algo a lo que ha sido muy reticente durante toda la legislatura, pero que se ha revelado erróneo porque no le ha permitido dar relevo a ministros quemados por la acción de gobierno. Por supuesto, también deberá hacer cambios en la estructura orgánica del partido. Pero lo más importante ahora es conectar al PP con su electorado tradicional, con medidas políticas necesarias por más que tardías. Debe abordar una bajada de impuestos, especialmente de los más reclamados como el IVA cultural. También debiera rebajar el IVA turístico, como prometió el PP de Balears. Y revisar algunas de las leyes más contestadas socialmente, como la Ley de Seguridad Ciudadana (la conocida como ley mordaza), la LOMCE o la conocida como Ley Montoro, de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local. Es hora de los hechos porque las palabras ya no bastan.





