La pasada legislatura tuvieron un papel protagonista. Los monjes de La Real fueron unos grandes activistas contra el anterior Govern por la construcción del hospital de Son Espases. Junto a los movimientos ciudadanos y políticos, los monjes plantaron batalla al Govern Matas, aunque poco a poco su postura se ha ido descafeinando y ahora parecen felices y contentos con el nuevo hospital. Sin embargo, lo llamativo es que los monjes no hayan dicho nada sobre el macro puente de Son Espases, que el lunes inauguraron con risas y sonrisas los dirigentes de izquierdas. El puente es un insulto al buen gusto, está desfasado, y parece una solución rápida para acceder al hospital, algo que parece que no importa demasiado a los monjes de La Real. No quiero creer que el clero también está politizado y sólo se moviliza si gobierna un determinado partido político.



