El Palacio de Congresos de Palma se convirtió este sábado en el improvisado cuartel general del PP de Baleares, que cuenta con el ejército más numeroso, más equipado, más motivado y más disciplinado de cuantos lucharán en 2027 por conseguir la confianza del electorado.
El XVII Congreso autonómico del PP balear se desarrolló como un multitudinario desfile de tropas, con la líder suprema, Marga Prohens, aclamada como capitana general que les ha de llevar nuevamente a la victoria, pasando revista a la impresionante concentración de mandos y cuadros antes del inicio de una nueva campaña. La comandante en jefe volvió a ser investida al frente de sus filas con un apoyo abrumador y sin fisuras: el 99,93 % de los votos.
No era un congreso para conquistar el partido; esa batalla estaba ganada de antemano. Era una ceremonia de rearme. Una llamada general a filas. Un acto para revisar efectivos, pasar revista a las tropas y distribuir la munición política con la vista puesta en la gran ofensiva electoral de 2027.
Ver esta publicación en Instagram
Marga Prohens subió al escenario sin necesidad de ganar ninguna guerra interna porque no había enemigos en el campamento propio. Llegó arropada por el alto mando nacional —con el presidente Alberto Núñez Feijóo, acompañado de los mariscales de campo Miguel Tellado y Cuca Gamarra en primera línea— y con la sensación de quien comparece ante un ejército que ya conoce a su general y está dispuesto a seguirla hasta el siguiente frente.
La presidenta no pronunció un discurso de resistencia; desplegó un parte de guerra. Recordó el momento en que hace cinco años fue elegida por primera vez en aquel mismo escenario, cuando el PP balear estaba fuera del poder y acuartelado en la oposición. Evocó aquella conjura inicial y recordó a sus valientes soldados que aquella operación terminó con éxito: el PP volvió al Consolat de Mar, conquistó instituciones y recuperó plazas estratégicas que estuvieron perdidas durante ocho años.
ESTRATEGIA
Marga Prohens desplegó un enorme mapa y fue señalando una por una las debilidades del enemigo, que en la actualidad sufre cuantiosas bajas, ausencia de líder y escasez de munición. La presidenta popular ordenó mantener las botas puestas porque la guerra ya ha comenzado.
En su discurso alternó los partes de victorias propias con fuego de artillería dirigido al adversario. Reivindicó las operaciones ejecutadas durante la legislatura —sanidad, vivienda, fiscalidad, conciliación o simplificación administrativa— mientras descargaba proyectiles verbales contra el PSOE y contra Francina Armengol. Nada de disparos de precisión. Fuego a discreción para saturar las defensas enemigas hasta hacerlas colapsar.
Las referencias a los casos de corrupción que afectan al entorno socialista y a la situación política nacional se convirtieron en una batería constante destinada a elevar la moral de las tropas y señalar al enemigo común. Núñez Feijóo, en funciones de telonero, reforzaría después esa misma estrategia durante su intervención de clausura, elevando el tono del combate político nacional.
Al citar los 3,7 millones de euros en mascarillas ‘fake’ —que Francina Armengol compró a la trama de los encarcelados José Luis Ábalos y Koldo García, peones del empresario Víctor de Aldama, que les sobornaba con 10.000 euros al mes—; las copas de Armengol, Iago Negueruela y Marc Pons en el Hat Bar durante el confinamiento; y más recientemente, la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por delitos de corrupción relacionados con el rescate de la ignota aerolínea Plus Ultra, los aplausos sonaron a descargas cerradas de fusilería. El ejército de Prohens no hace prisioneros.
Antes de eso se proyectó un vídeo de la presidenta, donde el almirante Sebastià Sagreras fijó con descaro el objetivo: “Somos soldados de Marga Prohens y el objetivo, nuestra guerra, es conseguir la mayoría absoluta el año 2027”.
El hijo mayor de la presidenta confesó “Yo estoy seguro que ganará. Estoy bien seguro y lo celebraremos juntos”. Al inicio del Congreso, Prohens posó en el photocall con sus dos vástagos. Nunca antes se había visto la imagen de la líder de un ejército victorioso que también es una mujer empoderada, madre, esposa y presidenta. Porque debajo del uniforme y de las condecoraciones y medallas, hay una matriarca.
ÓRDENES DIRECTAS
Prohens mandó a los consellers, cargos públicos, alcaldes, concejales y militantes que ocupen posiciones y estén listos para el combate. El objetivo no es únicamente mantener el Consolat de Mar. Hay que conservar el Govern, los cuatro consells insulars —Mallorca, Menorca, Eivissa y Formentera—, revalidar los principales ayuntamientos y ampliar el perímetro de control político en Baleares.
La comandante en jefe Prohens ha hablado. Las tropas la aclaman. La cuenta atrás para la batalla ha comenzado.








