Pasión por la pintura

Lucie Balaguer: la búsqueda del equilibrio, la armonía y la belleza

Lucie Balaguer: la búsqueda del equilibrio, la armonía y la belleza
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Lucie Balaguer nos lleva a viajar por rincones de sus orígenes, en la antigua Checoslovaquia, hasta que un día por motivos personales recala en Mallorca para trabajar y dedicarse a su pasión de pintar que llevó guardada desde su infancia. Reparte sus preferencias entre el Mediterráneo y un lugar especial, una casa en el bosque junto el Rio Moldava en la actual República Checa.

Para completar esta entrevista, nuestra protagonista nos recibió en un Local que ella misma regenta; la Gallery Room Torre Mariona, ubicada en la calle Horts de les Ànimes, 22 B2b de Palma.

Hola Xisco, bienvenido a nuestra galería. Te puedo ofrecer un café, refresco o agua, una cerveza… - Gracias, contesté. Acabo de tomar café.

En la actualidad se exhibe una exposición colectiva, que han titulado “del fondo marino a la superficie”.

Sí, son obras de Cristina Bosó y mías, la comisaria es Marisol Salanova.

Lucie Balaguer conversando sobre su obra en la galería

Permítanos unos apuntes biográficos. Háblenos de su familia…

Mi padre Pavel, trabajó varias décadas en la fábrica Škoda. Le gustaban la música country, la de The Beatles y en fútbol era un seguidor fiel del Slavia Praga. Falleció en 2017.

Mi madre Věra, durante años fue encargada en tiendas y más tarde en administración. Siempre ha sido una persona activa y lo sigue siendo con sus 78 años. Tiene gusto por la decoración, la moda y la jardinería, y un sentido natural para la estética, de ella heredé mi interés por el diseño y la atención a los detalles. Petr es mi hermano, tres años mayor que yo.

Lucie Balaguer nace en el sur de Checoslovaquia actualmente República Checa, en la ciudad České Budějovice, conocida como importante comunidad universitaria y por albergar la sede de la cerveza Budweiser Budvar, un 27 de junio de 1971 que fue declarado Año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial por la ONU.

¿Qué sensaciones le sugiere rememorar su infancia?

De niña vivía en la ciudad, pero los fines de semana y los veranos enteros en la casa del río, cerca del campo y los bosques. Siempre esperaba con ilusión ir allí. Eran días largos al aire libre, el agua del río, el olor de la tierra, del bosque, y el sonido de las hojas de los árboles. Jugaba con ramas, piñas, musgos y hojas de helecho, construía castillos o casitas en el bosque, la imaginación hacía el resto. Recogía piedras y pequeños cristales; me atraían sus formas, sus brillos y la sensación de tener un pedacito de naturaleza entre las manos.

Casa de Lucie Balaguer rodeada de vegetación en Palma

¿Hubo algún juguete que fuera su predilecto?

Mis juguetes favoritos eran los blocs, los lápices y los colores.

el olor a material nuevo, cada caja intacta era un pequeño regalo y un mundo por descubrir.

¿Qué destacaría de su etapa como estudiante?

Fui una estudiante buena, aunque las ciencias no eran lo mío. Me sentía más cerca del dibujo, de la observación y de la parte creativa de las cosas.

¿Qué le sugiere la palabra adolescencia?

Me leía muchos libros, mi imaginación me llevaba a vivir dentro de aquellas historias. Como suele pasar a esa edad, buscaba estar a solas. En los veranos salía con un libro, y con nuestra pequeña barca de remos, me paseaba por el río hasta quedarme en una ensenada tranquila. Pasaba horas leyendo y escuchando el sonido de las hojas de los abedules moviéndose con el viento. Era lo único que me acompañaba. Fue un tiempo de comunismo en mi país que duró hasta que cumplí los 18 años.

Sí le pido que escarbe en su memoria hasta encontrar su primer recuerdo con el dibujo o la pintura ¿Dónde nos situará?

En mi casa de la ciudad, desde que me acuerdo lo que más me entretenía era dibujar. En el colegio, tuve una profesora que me pidió prestados algunos de mis trabajos para mostrárselos a un amigo suyo que era dibujante. Me sentí orgullosa, me dijo que tenía talento y que nunca dejase de dibujar.

¿Cómo era su vida antes de venir a España?

Me casé joven a los 22 años y tuve dos hijos; Bárbara y Adam al que con solo con siete meses tuvieron que operarle por un problema de corazón. Más adelante vinimos a España cuando él cumplió cuatro años para completar con éxito su segundo paso por el quirófano y en este caso en el Hospital Santiago Ramón y Cajal de Madrid. Luego siguió una rehabilitación.

Vista del río rodeado de árboles y vegetación verde Puesta de sol sobre el taller de Lucie Balaguer en Palma.

Ese defecto cardíaco es la presencia de orificios en la pared que divide los ventrículos del corazón y se le conoce con el nombre de CIV (Comunicación Interventricular Múltiple).

Después de la operación de Adam me quedé viuda y decidí vivir en Mallorca ya que me habían ofrecido ocupar el cargo de recepcionista en un centro deportivo, donde he trabajado muchos años.

¿Cómo fue aquella primera vez que se atrevió a mostrar sus obras en una exposición?

Mi primera exposición individual fue solidaria para recaudar fondos destinados a los perros del “refugio de Esporles”. Recuerdo la emoción de ver mis dibujos colgados, no tanto por el hecho de exponerlos, sino por el sentido que tenía el proyecto. Saber que algo que había salido de mis manos podía ayudar a otros seres me pareció el mejor modo de empezar.

Ese mismo año participé en una exposición colectiva en el Palacio de la Merced, en Córdoba, organizada por la Fundación Fepamic dentro del proyecto Arte-Exo, destinado a recaudar fondos para un exoesqueleto infantil terapéutico. Fue una vivencia extraordinaria, unía arte y solidaridad.

¿Por qué disciplina del arte se decanta?

Me atrae el arte que transmite calma. Cuando una obra consigue hablar al espectador, cuando logra que te detengas y sientas algo, aunque no sepas exactamente qué. Valoro las piezas que tienen alma, textura, y una cierta imperfección que las hace humanas. Me interesa la fuerza y la sutileza y, sobre todo aquello que deja espacio para respirar e imaginar.

A qué artistas encontraríamos en su listado de preferidos? 

Siento afinidad con Anselm Kiefer, por cómo trabaja la materia y la memoria y con Fernando Zóbel, por su sutileza y su relación con la luz y el movimiento. Me inspira Georges Seurat, por la precisión del puntillismo.

Lucie Balaguer durante una entrevista en su galería en Palma.

¿Con qué etapa de la historia del arte se recrea

Especialmente con el arte de la segunda mitad del siglo XX, que realmente pertenece a la del arte contemporáneo, cuando empieza a abrirse a nuevas vías de expresión y libertad. Me siento cercana al expresionismo abstracto, por su carga emocional y su conexión con la materia. También con el Renacimiento, por ejemplo, por la figura de Leonardo da Vinci a quien admiro por la búsqueda de equilibrio, de armonía y de belleza.

Hagamos un apartado para conocer algo de esas otras cosas que no son pintura y a las que tiene afinidad.

Me agrada lo que me conecta con la calma y la belleza. Disfruto de la naturaleza, de observar el mar y de los paseos tranquilos. Me emocionan la música y la danza, tanto el baile contemporáneo como el clásico. Me encantan los musicales y las bandas sonoras, sobre todo la música de Ludovico Einaudi y ocupo parte de mi tiempo en leer y en viajar.

Recomiéndonos uno de esos libros que ha leído…

“El perfume”, por cómo el autor describe los sentidos y la belleza desde un ángulo distinto. Siempre he sido sensible a los aromas, a esas pequeñas cosas que despiertan memoria y emoción.

Y en ese ejercicio de recomendar, ahora algo de cine…

Me emocionan películas con una mirada poética, como “La forma del agua” o “Intocable”.

Lucie Balaguer respondiendo preguntas en una galería moderna.

De música ya ha hecho un apunte anteriormente con Ludovico Einaudi…

Sí, me acompaña su música, especialmente Experience, una melodía que me conmueve y me viene a la cabeza sin buscarla.

Ha destacado la palabra viajar…

Me inspira, me llena de energía y me ayuda a mirar el mundo con otros ojos.

Cuando en una cena de amigos surge hablar de aventuras, anécdotas y viajes ¿Para usted cuál es el viaje inolvidable?

Para mí, volver a Praga y a mi casa del río. Son lugares que siento como parte de mí. También guardo un recuerdo personal de un viaje a París, donde mi marido me pidió matrimonio. Me encantan los viajes tranquilos, pasear, contemplar, dejarse llevar.

Si en uno de esos paseos ocurriese esa fantasía de encontrarse con una lámpara maravillosa ¿Qué deseos le pediría al genio?

Pediría algo muy simple, pero esencial: que no haya guerras ni hambre en el mundo, que haya paz y empatía. Que las personas puedan vivir tranquilas y contemplar la existencia con más sensibilidad.

Y en lo personal, quisiera no perder nunca la capacidad de emocionarme con los pequeños detalles de la vida.

¿En alguna ocasión se ha emocionado delante de una pieza de arte? 

Sí, en varias. La última en el estudio de Susy Gómez. Fue un momento tremendamente emotivo. También me emocionan otros tipos de arte, una canción, una película, o el baile y la música, que consiguen tocarte por dentro.

¿Qué lugar considera ideal para habitar?

Estoy encantada de vivir en Mallorca, entre mis dos aguas queridas: el mar Mediterráneo y el río Moldava, junto a mi casa del bosque en la República Checa. Lo importante es estar en equilibrio, en paz con uno mismo, porque solo así cualquier lugar puede sentirse como hogar.

¿Qué conducta detesta en el ser humano? 

Cuando se pierde la sensibilidad o la empatía. Cuando olvidamos mirar al otro con respeto. Me entristece el egoísmo, el odio, la indiferencia. El mundo sería distinto si pusiéramos más atención en los pequeños gestos y en la bondad.

¿A qué temas de la sociedad le dedica atención?

Me interesan temas relacionados con la naturaleza y el proceder de como transitamos en el mundo. Es esencial cuidarlo y encontrar la estabilidad entre el ser humano y su entorno. Nuestra última exposición, “Del fondo marino a la superficie”, comisariada por Marisol Salanova y en colaboración con Cristina Bosó, reflexiona sobre esa conexión y la necesidad de protegerlo.

Interior del taller de Lucie Balaguer en Palma, con mesa y materiales de arte.

¿Qué acontecimiento internacional le quedó grabado en la piel? 

El atentado de las Torres Gemelas, 11S 2001. Me acuerdo que llegué al turno de tarde a mi trabajo y todos estábamos mirando las televisiones, sin poder creer lo que estaba pasando. Me impresionó, una mezcla de tristeza, miedo e incredulidad. Me hizo pensar en lo frágil que es todo.

Si le pido que reflexione destacando uno de los instantes más emocionantes de su vida ¿Qué me contesta? 

Sin duda el nacimiento de mis hijos. Son momentos que te cambian la forma de ver las cosas para siempre.

Desde otra perspectiva ¿Uno de sus peores momentos? 

Cuando los médicos nos dijeron que nuestro hijo, con solo unos meses, estaba muy grave por un fallo en el corazón. Fue como una pesadilla, algo que no querías creer. Es una sensación que se queda muy dentro, pero también te hace valorar más la vida y cada segundo.

Además de sus exposiciones más cercanas, ha participado en proyectos internacionales, en Barcelona, Zúrich, Milán y Miami.

Me agradaría que nos explicase cómo es su estudio y las sensaciones al deslizar la pintura con sus pinceles sobre la tela.

Están las mesas de trabajo, una para el ordenador, un panel con fotografías que usé como modelo en los temas marinos, un apartado con un lavabo para limpiar los pinceles, un rincón con un sofá para cuando viene alguien a charlar un rato. Allí paso horas sobre todo de noche.

El estudio, es uno de mis dos refugios. Entro en un estado de silencio y concentración y pierdo la noción del tiempo. Me dejo llevar, como si todo desapareciera. Es un proceso íntimo, más de sentir que pensar. Hay días en que las cosas no fluyen y llega la frustración, pero aprendí que es parte del proceso. Cuando finalmente la obra encuentra su equilibrio, siento una serenidad que compensa el esfuerzo. A veces tengo varias obras en marcha.

Ha pronunciado la frase; uno de mis dos refugios ¿Cuál es el otro?

Me refiero a la casa que construyó mi abuelo en 1958 a veinte metros del Rio Moldava con el bosque a la espalda. Vamos allí cada vez que podemos.

Descúbranos su punto de vista en la evolución de su trayectoria artística. 

Mi pintura ha ido cambiando poco a poco, de una forma bastante natural. Empecé haciendo dibujo realista, y durante un tiempo trabajé con pastel, también en esa línea, derivando a la figuración.

Me interesó el puntillismo y el op art, con los que aprendí a dominar el ritmo, la paciencia y la precisión. Más adelante sentí curiosidad por la materia y empecé a usar estructuras, pastas y materiales de construcción. Ahora estoy en una etapa más abierta, con ganas de probar más cosas nuevas.

Lucie Balaguer en su taller mostrando su espacio de trabajo.

Desde hace unos meses dispone de un espacio para exposiciones ¿Qué puede contarnos de Gallery Room Torre Mariona?

Llegué al arte un poco tarde por las circunstancias de la vida, pero con el tiempo todo encontró su lugar. Esta galería es un proyecto impulsado por mi marido Juan Carlos Balaguer y yo, con el objetivo de que la gente viva emociones distintas y conmovedoras. Entre las colaboraciones más especiales destaco la realizada con la Fundación Sobre Ruedas y mi primera exposición pensada para personas invidentes junto a la ONCE. Fue una experiencia gratificante y una de las más satisfactorias para mí.

En el poco tiempo que he podido dilucidar la obra de Lucie, me llama la atención su mensaje filosófico, una metáfora que trasciende a la propia descripción gramatical para convertirse en un ejercicio espiritual. Escojo una pieza en su despacho, una tela cubierta de capas de pintura y materia, sobre una sencilla idea original ahora atrapada en el núcleo de las profundidades y convertida en una pieza musculada que expande por doquier su gigantesca fuerza. Es la valentía de enfrentar el todo con la nada y viceversa.

¿Qué proyectos inmediatos rondan por su cabeza? 

Estoy perfilando nuevas ideas, entre bocetos, materiales y pruebas que me ilusionan. Sigo explorando nuevas maneras de expresión y texturas. Y por lo que hace referencia a Gallery Room Torre Mariona, tenemos varios proyectos en marcha, entre otros, estamos preparando la próxima exposición de la artista Cindy Amoroso que se inaugurará el 7 de noviembre 2025.

Habíamos llegado al final de la entrevista y quedaron cosas que tal vez hubieran podido colarse, pero sin duda habrá más ocasiones.

Texto: Xisco Barceló

Fotografías: Xisco y Lucie

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