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La mitad de las enfermeras han pensado dejar su profesión por estar 'quemadas'
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La mitad de las enfermeras han pensado dejar su profesión por estar "quemadas"

martes 08 de febrero de 2022, 12:00h

Ya no pueden más. Tras dos años de combatir la pandemia de coronavirus (Covid-19) desde primera línea de batalla, los profesionales de enfermería han dicho basta. Así lo refleja la macroencuesta llevada a cabo por el Consejo General de Enfermería en la que los datos no invitan al optimismo. No en vano, las cifrass reflejan que entre los profesionales está muy presente el síndrome de burnout, aquel que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual.

El 46,5 por ciento de los enfermeros españoles ha reconocido que medita dejar la profesión debido a la situación "insostenible" que ha aumentado por la Covid 19, lo que ha supuesto, entre otras cosas, que el 62,8 por ciento de los profesionales que reúnen los requisitos para obtener la jubilación están planteándose solicitarla.

Estas son algunas de las conclusiones que se extraen de la encuesta que ha realizado el Consejo General de Enfermería (CGE) para conocer el impacto de la pandemia entre el personal de enfermería. En la encuesta han participado 19.300 profesionales, entre los que se hallan 154 enfermeras de Baleares.

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En la presentación este lunes de la macroencuesta 'Radiografía de la situación profesional y emocional de la profesión enfermera', el presidente de la organización Florentino Pérez Raya ha sentenciado que los enfermeros "han llegado al límite". El estudio ha revelado el hartazgo de los profesionales, de los cuales, el 28,4 por ciento ha reconocido que no volvería a estudiar la carrera y han manifestado que se sienten "absolutamente abandonados" y lo refrendan al asegurar el 98,7 por ciento que no se sienten reconocidos ni confían en las promesas políticas.

La pandemia ha agravado la situación pero, como ha matizado Pérez Raya, esta situación ya era complicada antes de la Covid 19 y algunas carencias del sistema ya se habían puesto de manifiesto aunque sin éxito. En esta línea, el 81 por ciento de los enfermeros han visto como su trabajo en los últimos dos años se ha incrementado, lo que ha llevado a tensionar al 71 ciento de ellos y desbordando "totalmente" al 19,7 por ciento.

En este tiempo, el 27 por ciento de los consultados ha afirmado que se ha dedicado solo a trabajar en pacientes con Covid y el 52 por ciento admiten que la Covid ha marcado en algún momento su trabajo. Las áreas que más afectadas se han visto, según el estudio, es Atención Primaria (44 por ciento), Cuidados Intensivos (40 por ciento) y Urgencias (37 por ciento).

CONTAGIOS MÚLTIPLES

Asimismo, el estudio ha analizado también cuál ha sido la incidencia de contagios Covid entre los propios profesionales de enfermería y los resultados ponen de manifiesto que prácticamente la mitad de los profesionales (48 por ciento) ha padecido esta enfermedad que y, de todos ellos, un 14,5 ha estado contagiado ya dos o más veces.

En relación con la salud mental, el 84,7 por ciento reconoce que ha visto afectada su salud mental por culpa de la pandemia, una huella que ha resultado aún más profunda entre los profesionales que trabajan en Cuidados Intensivos, Atención Primaria, Sociosanitaria y Urgencias. Un tercio reconoce haber sufrido depresión (33 por ciento); seis de cada diez confirman haber padecido insomnio (58,6 por ciento) y algo más de dos terceras partes ha tenido episodios graves de ansiedad (67,5 por ciento) por culpa de la pandemia.

Además, la COVID ha generado episodios de estrés en el 88,5 por ciento de los profesionales y el 58,4 por ciento temor y miedo.

CONDICIONES LABORALES

La investigación también ha analizado las diferentes condiciones de trabajo de los enfermeros respecto a variables relacionadas con el entorno laboral, como carga de trabajo, salario o conciliación familiar, entre otras, y se constata el desencanto de los profesiones con cada uno de los distintos aspectos porque ninguno de ellos logra aprobar en una escala de 0 a 10.

El mejor valorado, aunque no alcanza el aprobado tampoco, es de la estabilidad laboral (4,89 sobre 10) seguido de los turnos (4,51); mientras que en el resto de aspectos las notas son más bajas: conciliación de la vida familiar (2,97), reconocimiento de la carrera profesional (2,92), carga de trabajo (3,35), salario (3,37) y desarrollo de las especialidades (2,28).

Una de las peticiones que han realizado los consultados es el refuerzo de las plantillas. El 93 por ciento considera que se deben incrementar el número de personal profesional entre un 33 y un 100 por ciento. En resumen, de media, creen que donde hay tres enfermeras, debería haber entre cuatro y seis.

MOVILIZACIONES

Esta situación ha provocado en todo el colectivo que se planteen movilizaciones, como las que tendrán lugar este jueves en todos los centros de salud de España, y el 91,7 por ciento entienden que es necesario movilizarse para conseguir reacciones y medidas políticas claras que pongan solución efectiva a factores como la carga de trabajo, por el agotamiento físico y mental, y para reclamar mejoras laborales, entre otras demandas.

Además, el estudio pone de manifiesto que el 75,9 por ciento de las enfermeras encuestadas participaría en esas movilizaciones.

"Es el momento de actuar. Se ha estado ninguneando a la profesión desde hace muchos años y los profesionales han evidenciado en este estudio que no pueden aguantar más. El estrés, la falta de estabilidad y otros factores han favorecido esta situación. Estamos hartos de la indiferencia de los políticos y responsables sanitarios de las administraciones públicas", ha concluido Pérez Raya.

SÍNDROME 'BURNOUT'

El síndrome de burnout es una situación que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual. Suele aparecer en personas cuya profesión implica dedicación y entrega hacia terceros como, por ejemplo, los profesionales de la enseñanza, de la salud y de asuntos sociales.

Las consecuencias pasan por un elevado absentismo laboral, el consumo de medicamentos para conciliar el sueño, sustancias o drogas, así como la adopción de determinadas conductas de riesgo o violentas. Además, pueden aparecer conflictos en el ámbito laboral, por una disminución significativa del rendimiento y la motivación, así como de la calidad de los servicios prestados.

SÍNTOMAS

  • Falta de energía y sensación de abatimiento desde el inicio de la jornada laboral.
  • Sentimientos de frustración y fracaso al no conseguir los resultados deseados a pesar del esfuerzo invertido en las tareas.
  • Estado de ánimo irritable, impaciente, negativo, irónico y distante, llegando a mostrarse frío e indiferente hacia las personas atendidas y con los compañeros de trabajo.
  • Incapacidad para concentrarse en el trabajo y para relajarse o desconectar al finalizar la jornada laboral.
  • Sensación de desbordamiento ante las demandas emocionales de los demás, careciendo de fuerzas para seguir involucrándose en las relaciones con ellos.
  • Frecuentes dolores físicos, además del desarrollo de enfermedades psicosomáticas, como, por ejemplo, fatiga visual, dolores de cabeza y musculares, mareos, dificultades con el sueño, pérdida de peso, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, afecciones de la piel o infecciones, entre otros.

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