La científica mallorquina Mar Estarellas lleva años intentando demostrar con datos algo que muchos intuimos: qué le ocurre exactamente a nuestro cerebro cuando estamos en contacto con la naturaleza. Desde la Universidad McGill de Montreal, donde realiza un posdoctorado en el Departamento de Psiquiatría Social y Transcultural, Estarellas forma parte del equipo internacional que acaba de publicar una de las revisiones científicas más amplias realizadas hasta la fecha sobre esta cuestión, en la prestigiosa revista Neuroscience and Biobehavioral Reviews.
El trabajo, Your brain on nature: A scoping review of the neuroscience of nature exposure, analiza 108 investigaciones desarrolladas durante la última década mediante técnicas de neuroimagen como electroencefalogramas, resonancias magnéticas funcionales y espectroscopia infrarroja. Las conclusiones apuntan en una dirección clara: la exposición a entornos naturales reduce de forma consistente la actividad en los circuitos cerebrales relacionados con el estrés y los pensamientos repetitivos, mientras favorece estados de relajación, recuperación de la atención y bienestar psicológico.
"En los estudios de electroencefalografía se observa a menudo un aumento de ondas alfa y theta, que están relacionadas con un estado de calma despierta, y una disminución de la actividad beta, que suele asociarse más con esfuerzo mental o atención muy activa", explica Estarellas. "El cerebro sigue despierto, pero no tan forzado."
DE LA NEUROCIENCIA AL MAR DE MALORCA
El camino de Estarellas hasta este trabajo no fue directo. Estudió ingeniería biomédica y después se especializó en neurociencia, llegando a investigar el Alzheimer en el Reino Unido. Con el tiempo cambió el foco. "Me fui dando cuenta de que muchas de nuestras aflicciones surgen de una raíz más profunda de desconexión con la naturaleza, con nosotros mismos y con los demás", cuenta. "Así que decidí coger todas las herramientas que había ido trabajando durante estos últimos diez años de investigación y redirigirlas hacia una pregunta que me parecía urgente."
Mallorca ocupa un lugar especial en su trabajo. "Mucha gente se va a vivir fuera y luego vuelve echando de menos el ritmo de la isla, ese ritmo más calmado, más cercano al mar", señala. Su próxima investigación ya está en marcha precisamente aquí, estudiando cómo los ritmos del mar —como las olas— pueden influir directamente en los ritmos fisiológicos del cuerpo y el cerebro, como las ondas cerebrales, el corazón o la respiración.
CINCO MINUTOS BASTAN PARA QUE EL CEREBRO RESPONDA
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la rapidez con la que el cerebro reacciona ante la naturaleza. "Algunos estudios muestran que con tan solo unos minutos en un entorno natural ya pueden aparecer cambios medibles. No hace falta irse una semana a la montaña para que el sistema nervioso empiece a responder", señala Estarellas.
La investigadora explica además que mirar imágenes de naturaleza en una pantalla puede producir efectos detectables en la actividad cerebral. "Yo habría imaginado que mirar fotos no haría gran cosa, pero sí parece tener un efecto", admite. "Por supuesto, eso no significa que una pantalla sustituya al bosque o al mar. Las experiencias más inmersivas y en el mundo real tienen efectos más fuertes y duraderos. Pero me pareció muy esperanzador."
UN ESTUDIO CON REPERCUSIÓN MUNDIAL
El trabajo, firmado junto a investigadores de la Universidad Adolfo Ibáñez de Santiago de Chile, la Universidad de Sussex y el Imperial College de Londres, entre otros centros, ha tenido una notable repercusión internacional desde su publicación. La propia Estarellas reconoce la satisfacción de ver cómo el trabajo ha trascendido los círculos científicos. "Estoy muy feliz de que el trabajo haya hecho eco, que haya llegado más allá de los círculos científicos. Para mí eso da importancia a lo que hago, que el mensaje se comparta y que llegue a la gente", afirma.
El propio newsroom de la Universidad McGill ha destacado el trabajo como una de las revisiones más completas realizadas hasta la fecha sobre cómo responde el cerebro a la naturaleza. Medios científicos de referencia como Neuroscience News, Technology Networks y la plataforma de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia también se han hecho eco del estudio.








