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Ernesto Rodríguez o el lenguaje de la perseverancia
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Ernesto Rodríguez o el lenguaje de la perseverancia

La historia del personaje entrevistado hoy comienza durante el conflicto armado que se conoce como la Revolución Mexicana y que derivó en guerra civil. De ahí huyó en 1912, Abelardo Ernesto Rodríguez para instalarse en Cuba. Médico de profesión y pionero en la Habana por haber fundado las primeras clínicas de geriatría. Tatarabuelo de quien se convertiría décadas después en el quinto elemento de la saga familiar y que es conocido artísticamente como Ernesto Rodríguez y entre este y aquel, están, su bisabuelo, su abuelo y su padre, todos médicos de profesión y los cinco con ese mismo nombre compuesto y apellido; Abelardo Ernesto Rodríguez.

Ernesto nace en la Habana en 1975, el mismo año en el que su país participa en la guerra civil por la independencia de Angola y que se bautizó como la Operación Carlota. El mismo año en el que en Argentina se fundó la organización no gubernamental; Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. El mismo en el que en España acababan cuarenta años de dictadura.

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Pasó su infancia y parte de la adolescencia en el barrio acomodado de la localidad de Kohly. Algunas de las casas disponían de subterráneos que salían al río Almendares donde los propietarios tenían amarradas sus embarcaciones. ¿Cómo describiría usted ese lugar y ese tiempo?

Aunque nunca conocí la convivencia con mis padres ya que se separaron cuando yo no tenía uso de razón y viví con los abuelos paternos, aquellos fueron años en los que me sentí muy feliz en esa hacienda que lindaba con el Bosque de La Habana en una zona muy tranquila. Lo que desde muy niño tuve claro era que de mayor no sería médico. En el hogar de los abuelos había una sala habilitada para consultas y allí, el abuelo Abelardo Ernesto atendía a las visitas con su mesa, su vitrina y la camilla.

Del tiempo que pasaba con mi padre recuerdo que daba clases de anatomía y era un gran aficionado a la pintura, quizá por eso sus dibujos de figuras humanas eran casi perfectos. Sobre la mesa de su consulta había un indicador en el que se podía leer; Especialista en piel y en sífilis.

Con mi madre Minerva Nogueira Sotolongo, que ha ocupado diferentes cargos de responsabilidad en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, solía pasar parte de los veranos en Varadero. Durante los primeros años nos alojábamos en casa de un tío abuelo, pero al morir hubo un conflicto de intereses por su herencia y buscamos una alternativa que enriqueció los días estivales en los siguientes años. Por mediación de un conocido encontramos un lugar maravilloso llamado “rincón francés” a unos veinte kilómetros de Varadero, un camping compuesto por cabañas de madera. A pesar de que a veces me quejaba a mi madre por su poca disponibilidad debido a su horario de trabajo, aquellos veranos se convirtieron en una vivencia entrañable que compartía con mis hermanos y mis amigos. El 25 de julio nos poníamos el bañador hasta el 25 de agosto, rodeados de antiguas salinas y de una playa idílica. Hoy en día ese paraíso ha desaparecido para convertirse en una lujosa atracción turística.

Nunca fue un estudiante ejemplar y a causa de su situación familiar cambió en cuatro ocasiones de colegio. Hubo un tiempo en el que sus padres pleiteaban para que residiese con uno de ellos, hasta que se impuso la cordura y se decidió que lo mejor era que quedase con sus viejitos.

Siempre hubo un piano en su casa pero no querían que aprendiese porque se distraería de sus obligaciones estudiantiles. A los 15 años, sufrió un revés importante con la muerte de la abuela Concepción con solo 56 años.

Se aficionó a la práctica del kayak y a la piragua y a los 18 años estudiaba música y cerca de dónde vivía había un taller de grabados y allí tuvo su primer acercamiento a esas técnicas artísticas.

A los 19 años marcha para España. ¿Qué le hizo abandonar su país?

Aunque atrás dejaba tantas cosas, decidí que debía aventurarme, necesitaba un cambio y mi objetivo iba a ser Valencia. Me instalé y no me resultó complicado adaptarme. Trabajé de camarero, de dependiente en diferentes comercios y después de unos años marché de vacaciones a Mallorca para pasar siete días que se convirtieron en dos años y que serían los que tardé en regresar a recoger mis cosas de Valencia.

A veces el azar nos cruza con alguien inesperado. Ocurre algo que produce un giro en el destino que será decisivo en nuestro futuro. Viene a Mallorca y en 1999 conoce al pintor Joan Riera Ferrari con quien comienza una gran amistad y retoma su interés por los grabados.

Como ya he contado, yo había adquirido unos conocimientos básicos en La Habana que amplié una vez que conocí a Joan. Los dos estudiamos durante un tiempo en el Moli de’n Xina de Algaida, Joan la parte artística y yo la técnica. Con él tuve la oportunidad de colaborar en su exposición de La Lonja de Palma.

Aprendimos a manejar las resinas, el agua fuerte, la punta seca, las planchas de madera, las de zinc y en 2002 montamos un taller en s’Auba en la casa de Joan y en esa época nació la obra “Bestioles mediterrànees” una edición limitada de 37 unidades compuestas por dos carpetas con cuatro grabados cada una de ellas. Joan realizó la labor artística y yo fui el editor. Me sentí muy orgulloso de aquella colaboración junto a Riera Ferrari porque aquel trabajo tuvo un éxito rotundo.

Estaré eternamente agradecido a Joan Riera Ferrari que se convirtió en mi mentor y me enseñó y me traslado gran parte de sus amplios conocimientos plásticos.

En 2004 sin haber dejado de hacer bocetos estaba trabajando en una vinoteca y tomé una decisión que posteriormente ha sido concluyente en mi vida. Me matriculé para estudiar sobre la cerámica en la Academia de Artesanía C’an Vermell de Felanitx.

Quería impregnarme de las costumbres de la isla y del efecto sensorial que me había experimentado al respirar el aire del Mediterráneo y allí pude recrearme en un ambiente al que me adapte fácilmente, gracias a la libertad y la confianza que depositó en mí María, la directora.

Unos años después hice mi primera exposición individual en la Galeria Cami del Mar de Manacor y a los pocos meses, otra, combinando obras de Riera Ferrari con las mías.

En 2009 monté taller y horno en la finca s’Auba de Manacor y ahí con el apoyo de Joan, dimos un impulso a mi vocación que al final se convertiría en mi profesión.

Desde que en 2004 diera a conocer sus diseños con la cerámica no ha parado de llevarlos de un lado para otro, participando en numerosas muestras individuales y colectivas. 2017 fue determinante en su carrera ya que materializó once exposiciones y con una de ellas gozaría de la primera de carácter internacional en la Galería Flussreif de Zurich, pero también fue el año más triste de su vida ya que fallecía su amigo y maestro Riera Ferrari.

Sí, reconozco que la muerte de Joan fue un golpe durísimo ya que había compartido con él muchas horas de convivencia y muchas confidencias personales y profesionales. Mi estado de ánimo estaba afectado considerablemente, de hecho hubo un tiempo en el que en la finalización del trabajo desahogaba mi tristeza y se intuía en las obras. Como ocurrió con el que titulé “Papeles sin guión” que realicé con sobrantes de papel de grabado que había utilizado en mis tiempos de editor. Me quedó una serie oscura, de 32 pinturas de pequeño formato. Luego vinieron muchas más.

En marzo de 2015 durante la celebración de la Diada de les Illes Balears expuse en el Claustre de Sant Vicenç Ferrer de Manacor una individual de 12 piezas titulada “I del fang va fer l’home”.

Materia, Nubes, El bosque de los curiosos, Arrecifes, Inundación inversa, Mar de culturas, Minotauro, y la última, Policromía serían entre otras algunas de mis exposiciones.

Visita museos, galerías de todo el mundo, lee, analiza, estudia las señales que emiten las obras de grandes artistas. Viaja imaginariamente a la Antigua Grecia para declarar su veneración por aquella estatuaria, visualiza pormenorizadamente los detalles anatómicos, la estructura macroscópica del cuerpo humano y traduce los tejidos y las células a su propio lenguaje cerámico.

¿De qué artistas toma apuntes o referencias?

Además de esa Grecia que usted menciona, hay una gran diversidad en mis gustos; Miguel Ángel, Caravaggio, Da Vinci, El Greco, Zurbarán, Goya, Velázquez, Oteiza, Anselm Kiefer, Picasso y otros con los que podría alargar esta lista. Aunque está claro que de ellos necesitamos absorber, nunca debemos quedarnos parados en una u otra de sus estaciones. Desde el interior debemos invocar a nuestros dioses para dar carácter y personalidad a nuestras creaciones. El estilo, la titularidad de cada uno, la diferenciación son requisitos indispensables para que te cataloguen y yo procuro ser muy exigente conmigo mismo.

Un piano como elemento espiritual siempre ha convivido con usted, desde que era niño. Aunque durante un tiempo le prohibiesen tocarlo, aquel instrumento mágico sonaba en sus moléculas y hasta haber conseguido tener uno propio en casa, no ha parado.

Confieso que además de la escultura y la pintura, me conmueve el sonido del piano y en la actualidad sigo tomando clases. Bach, Chopin, Mozart, Satie, son algunos de mis compositores favoritos. Hacer que con tus propios dedos suene un instrumento es una de las mejores maneras de relajar la mente y el espíritu.

Laborar de lo que a uno le apetece es el sueño dorado de la mayoría de seres humanos. Disponer de horas para liberar las facultades innatas y darte cuenta de que el trabajo te llena, permite enfrentarse al día a día con más optimismo.

¿Qué le proporciona su dedicación al arte?

Tengo suerte de poder hacer lo que me gusta y vivir de ello. Puedo aplicar mi intuición, improvisar en los procesos de mis proyectos, adaptarme a todo tipo de situaciones y esto me satisface. Me agrada que mis obras actuales tengan reminiscencias de mis orígenes, algunos detalles que recuerdan a mis antiguas piezas. Y a veces brota parte de mi inconsciente, sin pretenderlo se rememoran las lecturas de los libros y las enseñanzas de mi padre sobre anatomía.

Ernesto es parte de una joven generación de creadores, convencido de que está capacitado para aportar nuevas oraciones aunque es consciente de las muchas exigencias que esto supone. En su taller sigue investigando y probando la reacción de numerosos materiales, las texturas de los minerales, los efectos de los químicos que deberán disuadirle para ser convertidos al arte.

¿Cuál ha sido la mayor satisfacción en su trayectoria?

Varias cosas son las que me satisfacen. Me complace participar en unas exposiciones de carácter solidario en las que hacemos unas rifas benéficas y que se celebran en el Restaurante Schwaiger, la respuesta del público es extraordinaria. Y sin duda, el hecho de que mis obras viajen y que haya gente de distintos lugares del mundo que contactan conmigo para hacerme saber de su interés por conocerlas.

Ernesto ha evolucionado sin dejar de mirar atrás para no olvidar jamás lo que le ha costado llegar hasta aquí. Ya en sus primeros grabados colaborando con su gran amigo Joan Riera Ferrari, lució su sensibilidad para el manejo del tórculo, las planchas y las tintas, con sus primeras cerámicas ya plasmó sus intenciones escultóricas, con una desmedida y atrevida expresión. Con el simple gesto de montar una tira de barro y arcilla sobre otra, contoneándose cual escena de la naturaleza en la que un soplo de viento mueve la fragilidad de las hojas de una planta silvestre, aquellas piezas se agrandaban enarbolando sencillez. O su experimentación con la fibra de vidrio para elaborar piezas con las que ha conseguido tecnificar una lírica de voces blancas que suenan a la música que solo podrías escuchar en el silencio de la inmensidad de un océano. O si me aboco a su universo de imágenes en el que debo magnificar el uso de pigmentos puros y la armonía figurativa en la representación de unas particulares meninas como homenaje a la admiración que siente por Velázquez, o a la plasticidad impresionista de esos contornos que dan vida a torsos esmaltados y que evocan el génesis ancestral de la escultura mitológica.

Para ver CV completo de Ernesto Rodríguez: www.ernestorodriguez.art www.ernestorodriguez.es

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