La presidenta del Consell de Menorca, Susana Mora y la alcaldesa de Maó, Conxa Juanola, acompañadas por el consejero de Medio Ambiente y Reserva de Biosfera, Javier Ares, y por los concejales del Ayuntamiento de Maó , Isabel López y Rafael Muñoz, junto con el director general de Endesa en Baleares, Martí Ribas y el director de generación en Baleares, Antoni Cantarellas, han visitado la central de Ibiza para conocer de primera mano la tecnología que esta central hace servir para reducir sus emisiones.
Para que las turbinas de gas de la Central de Mahón puedan funcionar más allá del 1 de enero de 2020 es necesario que se hagan inversiones de mejora medioambiental que permitan reducir el nivel de emisiones de NOx para cumplir con los valores límite, más restrictivos, que a partir de esta fecha fija la directiva europea de emisiones industriales.
Esta tecnología, que hoy las autoridades menorquinas han podido ver, ya está implantada y funcionando en las turbinas de gas más modernas instaladas en la Central de Ibiza. El proceso consiste en la inyección de agua desprovista de minerales y de impurezas dentro de la cámara de combustión de la turbina. De esta manera se consigue el enfriamiento de su temperatura y con ello se evita que el oxígeno y el nitrógeno del aire se junten para formar los NOx. Se trata, por tanto, de un proceso únicamente físico que gracias al control de la temperatura con agua evita una reacción química entre dos elementos inertes que da lugar a un agente contaminante (los NOx) y que no genera ningún otro subproducto más que agua en estado de vapor. Hoy por hoy, la Central de Ibiza obtiene esta agua de la red pública mientras se construye una desaladora de agua de mar para el suministro definitivo para no tener que comprometer los recursos hídricos de la isla.
En Menorca, la tecnología que se quiere implantar es la misma que se utiliza en Ibiza, y está previsto que se obtenga el agua del sobrante de la depuradora de Maó-Es Castell que ahora se vierte al mar. Se consigue así, utilizar un recurso que ahora se pierde y dar un paso más hacia un modelo de economía circular.
Estas inversiones necesitan un plazo de ejecución material de 24 meses y para que se puedan llevar a cabo en Menorca es necesario que previamente obtengan la resolución de compatibilidad que otorga el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital mediante la convocatoria de un proceso de concurrencia competitiva que a día de hoy todavía no ha sido convocado.
Teniendo en cuenta que la demanda eléctrica máxima de la isla de Menorca es de 122 MW, que la potencia total neta instalada en la central de Mahón es de 245 MW y que las turbinas que no podrán funcionar más allá del 1 de enero de 2020 sin estas inversiones medioambientales, que están a la espera de la resolución del Ministerio, suman 204 MW. Las autoridades menorquinas y los representantes de Endesa han acordado trabajar conjuntamente en realizar las actuaciones necesarias para paliar el déficit de potencia que se tendría si no se hicieran las actuaciones y avanzar conjuntamente con la aceleración de las autorizaciones necesarias para hacer estas inversiones en la isla de Menorca.







