Un equipo de científicos de la Asociación Tursiops ha confirmado un hito ecológico en Baleares: la detección de 48 cachalotes en las aguas del norte de Menorca. Este hallazgo, enmarcado dentro del proyecto de investigación Moby Mummy, consolida a la isla como un santuario reproductivo y una guardería vital para la supervivencia de esta especie protegida en todo el Mediterráneo.
Los datos obtenidos durante la última campaña marina arrojan cifras muy optimistas para la comunidad científica. Del total de ejemplares identificados mediante técnicas acústicas y de fotoidentificación, alrededor del 20 por ciento corresponden a crías (9 en total). La alta presencia de ballenatos demuestra que las hembras eligen deliberadamente el norte de la isla para dar a luz y proteger a sus familias durante los primeros meses de vida.
Un refugio contra el ruido marino
La elección de este enclave no es casual. El norte de Menorca cuenta con cañones submarinos profundos que facilitan la alimentación de estos grandes cetáceos, pero su mayor ventaja es la tranquilidad. Al estar alejada de las principales rutas comerciales de grandes buques, la zona ofrece un entorno con baja contaminación acústica. El ruido submarino del tráfico marítimo es una de las mayores amenazas para el cachalote, ya que altera su sistema de ecolocalización, esencial para orientarse y cazar.
El reto de la gestión: declaraciones de los expertos
«Vamos a focalizar el esfuerzo en delimitar las presiones y amenazas que afectan a la especie para que, una vez se declare el área protegida oficialmente, podamos presentar un mapa de gestión eficaz y reducir los impactos más importantes», explica Txema Brotons, director científico del proyecto.
Los científicos advierten de que descubrir la guardería es solo el primer paso; el verdadero reto radica en diseñar medidas restrictivas que convivan con la actividad humana. Para afinar este mapa de protección, el equipo no solo monitoriza a los ejemplares visualmente, sino que ha tomado muestras de ADN ambiental en colaboración con la Universidad de Valencia y analiza los patrones culturales de las poblaciones.
Así funciona el rastreo por hidrófonos: escuchar la oscuridad
Dado que los cachalotes pasan la mayor parte del tiempo sumergidos a grandes profundidades cazando calamares, el avistamiento visual es insuficiente. Por ello, la campaña de la Asociación Tursiops se apoya firmemente en el Monitoreo Acústico Pasivo (PAM):
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- Hidrófonos de arrastre: El buque científico remolca cables equipados con micrófonos submarinos impermeables (hidrófonos) que captan los sonidos del océano en tiempo real.
- Clics de ecolocalización: Los cachalotes emiten potentes chasquidos sonoros para mapear su entorno en la oscuridad absoluta del fondo marino. Estos clics se reciben en el barco y permiten localizarlos con precisión matemática a kilómetros de distancia.
- Diferenciación de "codas": Cada espécimen emite secuencias rítmicas únicas de clics llamadas "codas". Al analizarlas con software especializado, los biólogos logran distinguir a los individuos e identificar "clanes culturales" o familias específicas.
Un oasis de biodiversidad balear
Aunque el foco principal del proyecto Moby Mummy es el cachalote, las dos semanas de singladura marina por el norte menorquín han confirmado que la zona es un hervidero de vida silvestre. El equipo científico documentó la presencia de 5 delfines mulares, tres grupos con unos 70 calderones grises, seis grupos de delfines listados (sumando 104 ejemplares) y hasta 21 tortugas marinas.
Rumbo a un Área Marina Protegida
La Asociación Tursiops utiliza los datos recabados para un fin mayor: fundamentar ante el Ministerio para la Transición Ecológica la creación de una futura Área Marina Protegida (AMP) en la región. El objetivo prioritario es blindar este entorno crítico, regulando la navegación civil y comercial para mitigar los impactos humanos y garantizar que las futuras generaciones de cachalotes sigan encontrando en Menorca un hogar seguro.








