Robert Sarver no se ha pronunciado públicamente sobre la identidad del sustituto de Utz Claassen en la presidencia del Mallorca. Maheta Molango, si tiene voz y vovo en el asunto, tampoco. Sin embargo todo parece indicar que el vicepresidente Galmés ha entrado en campaña, ya sea por iniciativa propia o porque alguien le ha dicho que se popularice entre el mallorquinismo. Así aquel ejecutivo del Club Robinson, del ramo del turismo y la hostelería, al que el alemán presentó como uno de sus grandes fichajes fuera suyo o de otros, se prodiga en actos de diversa consideración, desde visitas a colegios, inauguraciones, cenas y homenajes de peñas y hasta citas de carácter político como la que le llevó, junto al consejero delegado, a acompañar a la candidata del PP, Teresa Palmer, en Felanitx. O sea que se ha aplicado al asunto como evidencia de que el caramelo, dulce o picante, le interesa.
Monti está en campaña, para darse a conocer y caer bien a los mallorquinistas, consciente por otra parte de que es una afición fácil que, por lo que se ha demostrado, se pliega al último en llegar. Y no es que sea un mal candidato, ni bueno. No creo que estemos hablando de nadie que pueda causar mucho daño porque, igual que en su día Guillermo Reynés, no tendrá mucho o ningún poder de decisión. Tampoco se le conoce mérito que avale su candidatura, ni por el contrario currículum que la desaconseje. En todo caso mi opinión particular, que es la que manifiesto cotidianamente en este mallorcadiario.com, es que un sillón tan representativo requeriría una carga de reconocimiento y gran prestigio social. Dicho de otra manera, creo que el Mallorca precisa de un presidente que dé lustre a la institución y no alguien al que sea el club el que le ofrece notoriedad.






