No sabemos hasta qué punto es ficticia la buena clasificación del Cornellá porque, al igual que el Mallorca, ha empezado con un calendario plácido. Hasta le visita del Formentera la pasada semana solo había marcado cinco goles y encajado cuatro, una pista en relación a una presunta seguridad defensiva contrastada con evidentes deficiencias realizadoras. Todo se enmarca dentro de la vulgaridad de esta categoría en la que los inquilinos de Son Moix debieran permanecer poco tiempo pese a la satisfacción general que se desprende de sus comportamientos y declaraciones.
Si nos dejamos llevar por la cuarta posición que los vecinos de Barcelona ocupan en la tabla podríamos aceptar la presunción de peligro que advertía el viernes Vicente Moreno, sin embargo y a falta de tres o cuatro jornadas para aclarar un poco las ideas la mediocridad, siendo benévolos en el calificativo, es tan grande, que huelga divisar suficiente competitividad. En todo caso el único interés relativo que alberga la confrontación se limita a la influencia que en los locales pueda tener la ausencia de Lago Jr, el único futbolista que, sin tirar cohetes, viene marcando una cierta diferencia.
El Atlético Baleares visita en la Nova Creu Alta a un Sabadell que pintaron como serio candidato al play off y que de siete partidos solamente ha ganado uno y fuera de casa. El entrenador blanquiazul dirá que no es menos cierto que únicamente ha perdido otro, lo que caracteriza a los “arlequines” como reyes del empate y así, tacita a tacita, vislumbran a su visitante dos puntos por debajo, distancia que no sería bueno para Armando de la Morena que se neutralizara.
La mala e ineludible noticia es que todavía resta mucho via crucis para salir del drama que representa haber salido del fútbol profesional, esta dudosa élite de la que uno viene y a la que el otro no llega.





