No les hablo de la canción, por supuesto.
Nada es infinito, solo el universo según dicen los más reputados astrónomos y físicos y la estupidez humana en palabras de un reputado sabio que fue Albert Einstein. De esto segundo no tengo duda y de la infinitud del universo no tengo opinión y me fio de los expertos.
Los expertos son esos seres humanos suelen ser personas que saben mucho de algo, su especialidad, y al ignorar lo demás son prudentes en sus opiniones. Los que hablan sin saber son los estúpidos citados y, efectivamente, son infinitos.
El pasado domingo se juntaron bastantes miles de personas en Palma, capital de este pequeño país, reivindicando el cese de la masificación y del turismo. Yo comparto esas opiniones pero obviamente a mi manera. Podría haber acudido pero mi escasa participación en manifestaciones creo recordar que se limitan a la convocada en exigencia de la libertad de Miguel Ángel Blanco y la siguiente en repulsa de los atentados del 11 de marzo.
Ninguna de las dos participaciones sirvieron de nada y me hicieron creer que está muy que exista un derecho de manifestación y de libertad de expresión pero que a la hora de la verdad salir a la calle no sirve de nada sino que lo único que sirve de verdad es introducir una papeleta en una urna. Eso es expresarse y manifestarse y además efectivamente sumado a otros ciudadanos tienen efectos.
Nada es infinito, que gran verdad que naturalmente no es mía, ya quisiera para mi ser capaz de esa filosofada. Todos tenemos relaciones humanas en forma de amistad o de amor que pensábamos que sería eternas y que al final han sido limitadas en el tiempo. Cuantos casos existen de gente que no ha manifestado su lealtad más acérrima y cuando han dejado de necesitarte o necesitar algo de ti han hecho eso que en las tablas se viene en llamar mutis por el foro.
Soltar lastre siempre es una cosa y si no me remito a la aeronáutica, de la que tengo salvo el principio de Arquímedes tengo escasos o nulos conocimientos. Cuando un globo suelta lastre vuela alto y cuando un barco suelta lastre flota más; en las relaciones humanas hacer una limpieza de vez en cuando te permite salir a flote y sobre todo volar sin que nadie te tenga sujeto por los pies. Esas personas que son un lastre, incluso un parásito hoy día se les llama tóxicas y a buen seguro no se les echa nunca de menos. Basta desearles a todos ellos una buena proa pero alejándose, cuanto más mejor.
Una vez más mezclo las relaciones humanas con el objeto de lo que pretendo escribir pero muchas veces me resulta inevitable; les quería hablar de la manifa del domingo, hace escasos dos días, y lo primero que debo decir, por las imágenes y la información que he tenido oportunidad de ver había mucha gente que reflejaba un hartazgo que verdaderamente se va sedimentando en la población mallorquina.
Es cierto que existe esa saturación pero nunca ser negacionista es una buena opción; creo que es importante remontarse a la Mallorca pre turística a mitad del siglo pasado. No era una tierra especialmente rica con una gran dependencia de la agricultura de pequeñas industrias que entonces ya existían y que hoy fagocitadas por el propio turismo han casi desaparecido. Creo que es justo reconocer que el turismo nos ha hecho mucho bien a Mallorca y también a España, el año pasado los turistas dejaron en España ciento treinta mil millones de euros, no tengo claro como se escribe pero a buen seguro es un pastizal.
Con la llegada de la riqueza los mallorquines que han progresado económicamente han descubierto el placer que supone viajar y somos nosotros que contribuimos a colapsar otros destinos del mundo a los que acudimos para liberarnos de nuestro propio colapso. Un poco de autocrítica en la vida no es malo. Si contribuimos al colapso de Paría, Londres, Roma, Berlín o cualquier otra ciudad quizás deberíamos pensar si los parisinos no se sienten igual cuando nosotros embotellamos Lutecia o Mont Matre o el Louvre…
La saturación que venimos sufriendo no es fruto de una año sino de un proceso largo de crecimiento desmedido que ha tenido sin duda efectos diabólicos como es la saturación de las carreteras, un aeropuerto mastodóntico que siempre está de reforma y que para salir a coger oxígeno al continente nos obliga a pasar por un duty free (se nos secuestra nuestra libertad de deambulación). Asimismo esa aglomeración que sufrimos, además de generar mucha riqueza, pues todos más directa o indirectamente del turismo, ha tenido un efecto perverso sobre la existencia de vivienda y su precio. Los precios que pedimos nosotros mismos por alquilar o vender una vivienda son desorbitados pero los seguimos pidiendo pues es humano maximizar los beneficios de la riqueza que uno tiene salvo si se es hotelero o se tiene relación directa con esa industria; a veces podemos ser un poco hipócritas.
Creo sin duda que el mensaje fue claro y es ahora, quizás, la última oportunidad de poner remedio. Creo que nuestros políticos, todos, deben escuchar a la sociedad y adoptar medidas valientes pero acertadas para que la situación se reconduzca y Mallorca vuelva a ser una tierra de oportunidades.
Para casi concluir les diré porque no acudí a la manifestación y fue debido a que pensé que no acepto que se manipule mi opinión, mi postura es clara y humana y si hubiese sido una manifestación de ciudadanos hubiese ido pero la prudencia me ha dado la razón. En la manifestación que tenía una buena causa que comparto la izquierda radical de siempre se quiso apropiar de la opinión ciudadana y hacer de la concurrencia de miles de ciudadanos un clamor anti sionista ¿que pintaban las banderas de Gaza en defensa de Mallorca?, y convertirlo en un manifiesto independentista residual aquí ¿Qué pintaban les estelades en una manifestación sobre el futuro de Mallorca? A eso no juego, disculpen.
Me voy despidiendo y les deseo a todos, incluidos los infinitos estúpidos de Einstein, un buen final de la canícula y del venidero agosto que destino a la lectura y reflexión. Lo dicho suelten lastre y floten y vuelan, verán que bien.



