El nuevo sistema de control de vehículos en Ibiza empieza a tomar forma, pero no sin matices. Trasmed, Baleària y GNV han valorado positivamente el cupo aprobado por el Consell d’Eivissa para 2026-2027, aunque advierten de que el modelo aún necesita ajustes técnicos y más consenso para no quedarse a medio camino.
Las compañías, que operan las principales rutas marítimas con la isla, consideran que el nuevo cupo introduce elementos que responden a una realidad evidente: Ibiza no es solo un destino turístico, también es un lugar donde se vive y se trabaja. En ese sentido, destacan el tratamiento específico para residentes y trabajadores de temporada, dos perfiles que suelen quedar atrapados entre las restricciones y la presión del tráfico.
También valoran la incorporación de criterios ambientales, especialmente en lo relativo a los vehículos con distintivo “0” y “ECO”, aunque lanzan una advertencia de cara al futuro: el sistema no debería acabar penalizando precisamente a quienes menos contaminan. Traducido: regular sí, pero sin dispararse en el pie ecológico.
LAGUNAS TÉCNICAS Y OPERATIVAS
Con todo, el respaldo no es un cheque en blanco. Las navieras subrayan que el modelo presenta aún lagunas técnicas y operativas que deben resolverse para garantizar su aplicación real. Entre las críticas, apuntan a que el sistema se apoya en un estudio elaborado en 2024 con datos de 2023, sin incorporar todavía el impacto de las medidas más recientes aplicadas en 2025.
Por ello, reclaman al Consell la creación de una mesa de diálogo en la que participen actores económicos, sociales y expertos en movilidad. El objetivo: pasar del titular político al modelo técnico, con decisiones basadas en datos y no solo en intuiciones o urgencias.
Las tres compañías insisten en que la clave está en encontrar un equilibrio entre sostenibilidad, operatividad y conectividad, una ecuación especialmente delicada en una isla donde cada restricción tiene efectos directos sobre la economía y la vida diaria.







