Es natural que el PSOE muestre su apoyo al diputado autonómico Enric Casanova, denunciado por una discusión en un bar originada cuando él pidió una consumición en catalán. Por mor de la trifulca, Casanova presentó una reclamación ante Consumo y la propietaria del local donde sucedieron los hechos acudió a la Comisaría de Policía a presentar una denuncia.
No corresponde a los medios de comunicación determinar quién tiene razón ni establecer lo que sucedió realmente, cuando hay dos versiones claramente contrapuestas. Pero sí corresponde a los medios informar de un hecho de estas características, pues es evidente que se trata de un hecho noticioso. Eso es lo que hizo ibizadiario.info en primicia el pasado viernes, haciéndose eco de las versiones de una parte y otra.
Es por ello que cuesta entender que algunos hablen de la existencia de una campaña contra el diputado socialista y que además se sugiera que se pretendía que el asunto surgiera en vísperas de la visita del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a Eivissa.
No hay ninguna campaña contra nadie. No se puede concluir tal cosa por relatar el incidente en el que Casanova se vio envuelto, de evidente interés público, cosa que sería igualmente relevante de tratarse de cualquier otro representante político sin importar el partido al que perteneciera. Empieza a ser recurrente las apelaciones a la existencia de campañas en contra cada vez que la prensa lleva a cabo su labor, lo cual es un síntoma de escasa madurez democrática.






