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No tenemos cien días

martes 16 de febrero de 2021, 06:00h

Tradicionalmente a los nuevos gobiernos se les conceden cien días de gracia antes de exigirles explicaciones o responsabilidades. Anteayer, los nuevos Consellers prometieron sus cargos y siguiendo una tradición que arranca en 1815, año en el que el rey Luis XVIII de Francia fue depuesto de su corona y reintegrado a los cien días. Les correspondería ese período de gracia. De todos modos, quien consolidó el plazo fue el POTUS Roosevelt, el cual, en los primeros cien días, mantuvo una intensísima actividad en el primer trimestre de 1933, dejando una impronta de lo que sería su mandato y posterior legado.

No tenemos esos cien días, que ahora se nos antojan un lujo, que en ningún caso nos podemos permitir, pues estamos arruinándonos cada día un poco más, y, además, lo que es peor, cada día muere gente de la COVID 19. Durante demasiado tiempo, el gobierno de este pequeño país ha estado en el ostracismo más radical y es hora de ponerse a trabajar para recuperar ese inmenso tiempo perdido.

En la primera parte de la legislatura hemos sufrido un mal gobierno, quizás el peor gobierno posible en estos momentos, que ha realizado una reiterada dejación de funciones alegando las más inverosímiles causas. La solución ha sido cambiar la cuota de Menorca, enviando al anterior Conseller de maletero del Ministro; en la cuota ibicenca parece ser que hemos mejorado, pero la realidad es que todos siguen en lo público, pero ninguno ha salido para ser ministro de la nación. En un gobierno que admite individuos de la talla de Iceta y Ábalos, entre otros, imaginen la altura que teníamos si nuestro antiguo Conseller solo vale de jefe de gabinete, maleta y agenda, de ministro.

Ante los movimientos sociales que vienen produciéndose, la Presidente Armengol ha reaccionado como lo hacen habitualmente los políticos, señalando a los responsables de que las cosas vayan mal y removiéndoles de su cargo; resulta que incluso en eso que parecía sencillo y que cualquiera hubiese acertado en esta tierra, va la señora Armengol y se equivoca en los ceses. Destituye a quien menos culpa tenía y que naturalmente puede cesar, pues tiene a la mitad del Govern sobre los que no tiene autoridad y se le suben a la chepa a la mínima oportunidad que tienen.

Esto va en serio y empieza a haber movimientos ciudadanos organizados, con gente de prestigio al frente, como es ese colectivo que agrupa a unas sesenta y cinco asociaciones, colegios y demás entidades destacadas de esta sociedad. Ante esto, la Presidente, en lugar de reunirse con ellos y negociar soluciones, provoca una crisis de gobierno. Esa no es la solución.

La riqueza, y más para un liberal como yo, la crea siempre la empresa privada. Quien crea empleo y paga impuestos siempre es el empresario, el emprendedor, sea una sociedad o un autónomo, y la función de los gobiernos es la de crear un clima adecuado para que las empresas inviertan y crezcan; eso supone una inmediata creación de puestos de trabajo, un aumento de cuotas de la Seguridad Social, y aumento de los impuestos vinculados al consumo. Eso no lo entienden nuestros gobernantes. Solo les pondré dos ejemplos: el primero es USA, creen y ayudan al empresariado; el otro es Venezuela, el modelo de los podemitas. Comparen y elijan.

Además de crear ese clima para la inversión, el Govern debe proceder al vacunado masivo y rápido, y esto sí es serio de verdad, pues ahí se pone en juego la vida de los ciudadanos y, quizás, por omisión, el Govern puede ser responsable de fallecimientos si no actúa con la prontitud necesaria, además de situarnos años en la pobreza, pues otro verano sin turistas no lo podríamos soportar. Habría tan pocos ingresos por impuestos que se tendría que reducir el número de políticos y asesores paniaguados.

No puedo dejar de añadir un comentario sobre las catalanas del domingo. Lo primero es que no soy capaz de entender cómo se puede apoyar a una catástrofe humana como es el señor Illa (aunque es cierto que aquí votamos a Armengol); que las fuerzas independentistas han sacado los mismos escaños que los supuestos constitucionalistas del PSC, y sumados los independentistas, el doble, claro está.

A mí también me parece un escándalo que Vox haya entrado en el Parlament, pero alguien lo habrá votado, aunque visto como están las cosas me parece muy superior la vergüenza de que Podemos esté en el mismo Parlament. Por último, derrota sin paliativos del PP y de C’s. Alguien tendrá que poner su cabeza para ser guillotinada, y quizás debería señalarse a sus líderes nacionales, Casado y Arrimadas, autores de una estrategia nefasta.

Hoy es el último día de carnaval, atípico como todo lo de este año. A partir de mañana, espero que nuestros políticos se quiten las máscaras y empiecen a trabajar para lo que les pagamos. Demasiado.

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