La economía va a desquiciar al PSOE. No es que, desesperados como están, un día digan una cosa y al día siguiente la contraria; no, ahora es que dicen lo uno y lo contrario al mismo tiempo. Por ejemplo, mientras Zapatero decía en Madrid que tenemos por delante cinco años de penurias antes de salir del agujero, en Palma, Antich decía que en 2010 ya hemos empezado a mejorar y pronostica un 2011 que ya será bastante bueno. No se aclaran ni ellos. Pero, por una vez, da la impresión de que Zapatero ha tenido un arrebato de sensatez y ha dicho la verdad. O, por lo menos, ha dibujado un escenario suficientemente negativo como para que en él quepa la verdad: España necesita acometer reformas profundas que van a llevar mucho tiempo, aunque tal vez no tanto como cinco años. ¿Qué reformas? La más evidente es la del mercado del trabajo. No es posible que mientras nosotros tenemos un paro del 20 por ciento, Europa tenga el 10, como máximo. Impotentes para crear soluciones propias, deberíamos probar al menos copiar la legislación europea. Pero hay que abordar muchos más asuntos, a saber: se ha de racionalizar el funcionamiento de las administraciones públicas, evitando solapamientos y valorando la eficacia; hemos de sanear la banca que hoy, lamentablemente, tiene serios problemas; se han de crear mecanismos verdaderos de competencia en los mercados y no infinidad de situaciones especiales que sólo generan amiguismo; se tiene que mejorar la educación de forma radical para que, en 20 años, empecemos a notar los frutos; hemos de mejorar la calidad de nuestros gestores, para lo cual es urgente que se reduzca el tremendo poder de los partidos políticos, auténtico cáncer de nuestra sociedad. Por lo tanto, brindemos por la vista de Antich pero, sobre todo, por el momento de sensatez navideño de Zapatero. A ver si le dura hasta Reyes.



