Objetivo, tener a España distraída

Cuando en una organización se producen situaciones de crisis o de dificultades, la reacción ante estos eventos es una muestra del grado de fiabilidad de las mismas.

Así pues, hemos visto estos días que el Gobierno y el PSOE se están esforzando en distraer la atención de los casos de presunta corrupción que rodean a Zapatero, de la investigación en la sede del PSOE y de las nuevas imputaciones con personas vinculadas al PSOE y ¿con qué que distraen la atención? Denunciando operaciones de derribo hacia el Ejecutivo de Pedro Sánchez, por parte de jueces, fiscales y fuerzas de seguridad, y por supuesto, de la derecha. Mal síntoma. Pero cabe hacerse una pregunta: en caso de que fuera así ¿qué hacen o qué han hecho los ministerios de Interior y de Justicia para neutralizar esta supuesta operación para hacer caer el gobierno?

La primera distracción fue abrir un debate si la entrada de la Policía Nacional en la sede del PSOE en Madrid era un requerimiento de información o una entrada y registro, supuso horas de televisión por parte de toda la turba de analistas, politólogos y “todólogos”. Y siguen, ahora, con las operaciones de acoso y derribo.  Mientras, el Consejo General del Poder Judicial, en un comunicado, recuerda al Gobierno la necesidad de respetar la independencia del Poder Judicial. Abunda en que las criticas erosionan la confianza en el Estado de Derecho.

Ante tanto lío y peticiones de los partidos políticos, el presidente Sánchez decide dar explicaciones casi prácticamente dentro de dos semanas en una comparecencia para explicar también el último Consejo Europeo. Si realmente, hubiera esta operación de derribo, el presidente, seguro, ya habría dado explicaciones o esto es lo que indica la lógica. Y hay que estar preparados, la visita del Papa y el mundial de fútbol son y serán usados probablemente para seguir distrayendo a los ciudadanos que se presten a ello.

Mientras, los socios de investidura tragan con toda la supuesta corrupción. Parece que no dejaran caer el gobierno a través de una moción de censura: el sueldo lo vale y el poder también. Y el miedo a que gobierne la derecha es otra excusa. A la vista de las formaciones políticas, el interés partidista es sagrado, el de la ciudadanía no se sabe. Parece que consideran que la opinión pública carece de capacidad crítica y prevalece el interés partidista y principalmente, el Ejecutivo que ha convertido las ruedas de prensa posterior al Consejo de Ministros en un acto electoral y hacer de oposición a la oposición.

Lo que a mi juicio me parece inverosímil es que nadie de los diputados socialistas ni los de Baleares digan nada y los altos cargos y portavoces socialistas tiren de argumentario, muy difícil de defender con coherencia, de verdad, ¿se creen lo que predican? Mientras tanto, España va al ralentí, las instituciones cada día se debilitan, la separación de poderes sometida al Ejecutivo, sin presupuestos (por ahora, Sánchez ha dicho que los habrá para el año próximo), una supuesta mayoría parlamentaria muy frágil, huelgas de médicos y de profesores, sube la cesta de la compra y un largo etc. Y no pasa nada.

Para que la democracia no sea vaciada de contenido, convendría ir a votar cuanto antes.

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