PSOE

 “Fue una guerra muy dura, una lucha entre hermanos que produjo un trauma a muchas familias difícil de superar. Hoy en día todavía se aprecia rencor. Ambos bandos se equivocaron. Muchos herederos de las víctimas no pueden sanar debido al rencor que habita en sus corazones y no son capaces de abrir sus mentes porque sienten que traicionan a sus ancestros.  Este trauma les impide avanzar y les condena a seguir anclados en concepciones políticas que corresponden a la sociedad española de hace casi un siglo”.

Esta es la conclusión del trabajo de Historia de España que entregó mi hija hace unas semanas y que consistía en la entrevista a diferentes personas familiares directos de víctimas de la Guerra Civil Española. Cuando me leyó su escrito debatimos sobre la necesidad de entender y contextualizar ciertos conceptos, por ejemplo, el de “Republicano” que en España parece hegemónico de la ideología izquierda y en Estados Unidos tiene un significado de apoyo a la ideología más conservadora, tradicional y liberal.

Entrando en ese debate derivamos en el mapa político de 1936: CEDA, Carlismo, La Falange, La Izquierda Republicana de Azaña y el PSOE. Ahí se detuvo mi mente, divagando al apreciar que de todo el elenco de formaciones políticas de la España de los años treinta solo ha subsistido una.

Este hecho me resulta un enigma diría que sociológico.  Que la formación que hoy gobierna sea la misma que protagonizó convulsos capítulos de nuestra historia contemporánea y haya logrado,  a diferencia de todas sus coetáneas en nuestro penoso conflicto, una longevidad que desafía tanto la lógica como la rendición de cuentas es, por lo menos, sorprendente.

Historiadores como Stanley Payne han documentado la deriva del socialismo en los albores y durante la Guerra Civil, la retórica revolucionaria de Largo Caballero, la justificación de la violencia, la pasividad ante la quema de conventos, de bibliotecas enteras y demás episodios negros en especial las checas o los asesinatos políticos.

En un ecosistema político maduro las siglas del PSOE, tan ligadas al desgarro civil, hubieran sido forzadas a desaparecer. Sin embargo, el PSOE logró el milagro de la amnesia selectiva. La explicación a ese fenómeno entiendo que tiene que darla la sociología, sobre sociología no tengo estudios, pero sí opinión, considero que la supervivencia de estas siglas se debe a la transformación de la militancia en una identidad cultural intangible, casi una religión.

Estas siglas operan como los colores de un club de fútbol. El hincha de un club de fútbol no abandona a su equipo a pesar de que sus jugadores lo hagan mal, a que sus directivos se corrompan, permanece en el club porque se siente del club. De igual manera el votante fidelizado perdona los bandazos ideológicos, las traiciones a sus principios y percibe la crítica como un ataque a su identidad.

Este blindaje emocional es el que le sirve de antibalas ante la riada incesante de casos de corrupción, criminalidad y cinismo económico de su historia reciente. Sin ese chaleco se hubiera desmantelado cualquier otra organización moderna: FILESA, GAL, ERE de Andalucía, el hasta ahora mayor desfalco de dinero público de la democracia. Lejos de penalizarse, la maquinaria ha seguido perfeccionándose, hasta consolidarse hoy como si de una mafia organizada se tratara. Desde aquel gobierno que apreciaba “brotes verdes” cuando los que nos dedicamos a finanzas estábamos echando el freno de mano a la financiación, refinanciando familias, otorgando quitas y demás soluciones facilitadoras para que el desempleo, la inflación y la temida intervención no arrasaran nuestra debilitada economía, hasta la situación esperpéntica actual, implementada por el Presidente del Gobierno y su séquito de acólitos.

¿Cómo es posible? La respuesta en este caso la he buscado en otra ciencia de la que tampoco tengo estudios, pero sí curiosidad, la psicología. Resulta que en psicología hay un fenómeno que se denomina “La Ilusión de la verdad”, consiste en que el cerebro procesa como un hecho indiscutible una mentira repetida mil veces. Esta técnica propagandística se viene usando por el Sanchismo para encandilar al rebaño, nosotros, mediante un bombardeo mediático que sustituye la gestión política eficiente  por el relato populista.

El sistema se nutre por una red asistencial que alimenta al ciudadano con limosnas y le insufla esperanza  a base de espejismos. Se fomenta de esta manera una sociedad tan agradecida como abúlica bajo yugos como la asfixia  impositiva, la imposibilidad de adquirir una vivienda, las barreras para el desarrollo profesional y el ajamiento de la infraestructura pública.  De esta manera se crea un caldo de cultivo para que medre la clase política chusquera que alardea de progresismo, otro concepto con significado tergiversado por la maquinaria sanchista. 

Por dignidad, es de justicia romper una lanza y agradecer a los políticos socialdemócratas de corazón blanco y manos limpias, servidores públicos auténticos que se desloman en el municipalismo y creen firmemente en la justicia social. Mujeres y hombres que no merecen sentirse abochornados ante tanta impudicia y grosería ni forzados a representar unas siglas que ya no soportan más lamparones.

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias