Cuando basa su opinión en argumentos concretos no necesita que nadie la comparta la ratifique. No es un dogma. No obstante el éxito de un columnista no me cabe la menor duda de que reside antes que en su estilo y perfección gramatical, en la cantidad de lectores que piensan lo mismo o muy parecido. Esa es mi teoría.
Durante su breve estancia veraniega en la Isla con motivo del campus que lleva su nombre, Vicente Del Bosque ha recordado que ha habido clubs en la situación del Mallorca que han terminado desapareciendo. Ese era y es mi temor, que ha sido expuesto en esta sección reiteradamente y permanece en mi subconsciente en tanto en cuanto no cambien sus dueños o los gestores y ejecutivos por ellos designados.
En Zaragoza un ex mallorquinista, Javi Ros, sacralizado por Utz Claassen y sacrificado por Maheta Molango, recuerda ante los medios de comunicación que en fútbol sólo se puede pensar a corto plazo. Un parecer distinto y distante al ensayo de proyecto que Sarver y compañía repiten sin creérselo, amparados en la necesidad de recuperar algún día el dinero invertido en esta causa perdida que precisa de administradores más hábiles para levantar el vuelo.
En esta isla se dice que “val perdre que més perdre”, un refrán que los americanos deberían conocer si es que nadie se lo ha explicado.





